Una aplicación para no tener que pasar la ITV

Cafler ofrece conductores que realizan los trámites de la revisión mecánica en lugar de los usuarios

Íñigo Diego (izquierda) y Ricard Guillem.
Íñigo Diego (izquierda) y Ricard Guillem.

Mover el coche por y para el usuario. Esa es la base de Cafler, una plataforma online de movilidad delegada en la que se señala fecha, hora y lugar y un conductor profesional se encarga de trasladar el vehículo para pasar la revisión mecánica y devolvérselo al cliente. La idea salió de la cabeza de un joven que, curiosamente, aún no tenía edad para conducir y actualmente ofrece varios servicios para clientes profesionales y el de ITV para particulares. La compañía, fundada hace seis meses, ha conseguido financiación por importe de 800.000 euros y estima facturar este año entre 500.000 euros y un millón.

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En una comida familiar, a Ricard Guillem, barcelonés de 17 años, se le encendió la bombilla cuando uno de sus tíos le comentó las dificultades que tenían cuando clientes de su red de talleres les pedían que llevasen sus coches a pasar la ITV. Empezó a darle vueltas y vio que la solución pasaba por la tecnología. Mientras trabajaba en su idea, se cruzó con un inversor que le dio un nombre: Íñigo Diego. “Me dijo: es la persona que necesitas’ y así nos conocimos”. Íñigo Diego, cofundador, venía del mundo de la automoción, primero por cuenta ajena y luego como emprendedor, con I-Neumáticos. “La visión de Ricard, tan ambiciosa como la mía, me gustó muchísimo. Tiene un conocimiento muy bueno del mundo tecnológico, de lo que queríamos llegar a hacer”, cuenta. Así que formaron equipo.

En estos seis meses han desarrollado la tecnología, conseguido financiación, comenzado a operar en dos ciudades y a vender a clientes finales y profesionales. “Todo en un tiempo muy comprimido. Aquí el reto es ejecutar a un ritmo muy alto”, relata Guillem.

Sus servicios están disponibles en Madrid y Barcelona y esperan sumar Bilbao y Valencia próximamente y abrir en Francia en la última parte del año. “Cada vez más notamos que los clientes no son locales, sino globales, que quieren cerrar acuerdos que les sirvan para toda Europa. Y esto nos exige ser muy efectivos y muy rápidos”, comenta Diego, zaragozano de 46 años.

Ya trabajan en la ampliación de su catálogo, tanto para clientes profesionales como particulares, con nuevas opciones como las de aparcamiento y repostaje. Aunque ahora el cliente profesional tiene más peso en las cuentas, buscan un equilibrio: “Queremos acabar creando un ecosistema que balancee ambas opciones”, dice Guillem.

La empresa aún no genera beneficios. Para completar la oferta de servicios y continuar con su expansión internacional, prevén seguir captando capital en otra ronda de financiación este mismo año. “Había una cosa que teníamos muy clara y era que queríamos que el concepto de pedir un Cafler acabase siendo una realidad de aquí a unos años, en cualquier ciudad del mundo, para cualquier persona”, señala Guillem. “Es una visión ambiciosa, pero es un poco lo que queremos”.

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