Opinión
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El empleo rebota

La productividad por hora trabajada ha caído en esta crisis, al contrario de lo que solía suceder, por lo que la mayor parte de los costes los han asumido empresas y autónomos

Un camarero atiende las mesas de una terraza de un bar en la playa de la Malvarrosa, en Valencia.
Un camarero atiende las mesas de una terraza de un bar en la playa de la Malvarrosa, en Valencia.Manuel Bruque / EFE

El pasado trimestre se crearon según la Encuesta de Población Activa (EPA) 465.000 empleos, un dato similar al del segundo trimestre de 2018 y muy por encima de los 334.000 del mismo trimestre de 2019 que se vio afectado por la intensa subida del salario mínimo. Recordemos que el primer trimestre de este año la tercera ola del Covid provocó destrucción de empleo y eso ayuda a explicar el buen dato del pasado trimestre.

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Con el uso de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) es mejor analizar los datos por horas trabajadas para estimar la recuperación de la actividad, aunque la medición de las horas en la EPA tiene errores de estimación. El pasado trimestre se trabajaron un 3% menos de horas que en el segundo trimestre de la pandemia. La caída del PIB seguramente será mayor, por lo tanto la productividad por hora trabajada ha caído en esta crisis, al contrario de lo que solía suceder en crisis anteriores. Eso significa que la mayor parte de los costes de la crisis los han asumido las empresas y los autónomos, especialmente las pymes y sobre todo las micropymes.

En junio las pernoctaciones en hoteles de españoles fueron un 20% inferiores a las de junio de 2019 antes de la pandemia y las de extranjeros un 80% menos. La quinta ola ha retrasado la recuperación turística y el verano se puede dar por perdido. Es un sector clave en la economía española que generaba casi 3 millones de empleos antes de la pandemia, una cifra similar a la del sector inmobiliario y la construcción en la crisis anterior de 2008. El sector se tiene que reestructurar y recapitalizar y tardará años en recuperarse de los destrozos provocados por esta crisis.

La pandemia ha acelerado la transición digital. Por esta razón, la recuperación está siendo en forma de K, con sectores y empresas de la nueva economía con planes de inversión y de creación de empleos y otras en procesos de reconversión, reestructuración y destrucción de empleo. Los fondos europeos profundizarán la recuperación en K, ya que se centrarán en empresas y sectores digitales y sostenibles.

La política monetaria continuará siendo determinante en la recuperación poniendo fuerte viento de cola hasta, al menos, marzo de 2022. El Gobierno presentó su senda de déficit que disminuirá hasta el 5% del PIB el próximo año desde el 11% de 2020. Seis puntos de reducción en dos años versus a seis años en la crisis anterior. La diferencia son las compras de deuda del BCE que permiten que la mayor parte de la reducción del déficit sea por el crecimiento y el aumento de los ingresos y no por el recorte de gastos. Por lo tanto, la política fiscal seguirá apoyando la recuperación en 2022. Luego vendrá el ajuste estructural que costará sangre, sudor y lágrimas y que dependerá de cuál sean las compras de deuda pública que haga el BCE.

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