Escuelas de negocios

Nuevo estilo de liderazgo en Deusto

La directora general de la escuela de negocios, Almudena Eizaguirre, abandera la gestión humanista y cuestiona el ego de los ejecutivos y la enorme distancia entre sus sueldos y los de sus plantillas

Almudena Eizaguirre, directora general de Deusto Business School.
Almudena Eizaguirre, directora general de Deusto Business School.Fernando Domingo-Aldama

Las aulas de La Comercial que la vieron alzar la voz de estudiante hace unas cuantas décadas huelen su presencia por los rincones. La mano de Almudena Eizaguirre se deja notar en la escuela de negocios de Deusto, que dirige desde hace apenas seis meses. Esta bilbaína de 55 años tiene las ideas claras y un amplio conocimiento de la prestigiosa universidad privada vasca, donde comenzó como profesora en 1988 y lleva ejerciendo puestos ejecutivos desde el año 2000 (como directora de Innovación Docente, vicedecana de las áreas de estrategia, de profesorado, de estudios, de relaciones con la empresa, y como responsable del departamento de Marketing y Economía). Tiene mucho que decir.

Ya se aprecia su toque no solo porque la institución haya cambiado el lenguaje para evitar sesgos de género y tilda ahora a los alumnos de participantes o a los profesores de equipo docente o porque en todos los eventos que organiza exija presencia femenina, ya que uno de los objetivos que se ha trazado la directora general de Deusto Business School es “arropar y dar visibilidad a las mujeres”. No solo es eso. El mayor cambio que ha incorporado a la escuela de la que ha salido buena parte de la élite financiera española es el estilo de liderazgo. Según Eizaguirre, basado en “marcar el rumbo mirando a derecha e izquierda en lugar de solo hacia delante como suelen hacer los hombres”. O, lo que es lo mismo, en compartir la visión con su equipo, escucharlo y delegar en los 44 profesionales que tiene a su cargo. “Creo mucho en dar oportunidades a la gente para que crezca y gane en empleabilidad”, asegura. Y este modelo quizás no estuviese tan instalado antes en una institución centenaria, tradicional y acostumbrada a un entorno masculinizado donde los “noes” son “noes” en vez de “lo has pensado poco”, como le gusta responder a la ejecutiva.

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Dos pecados capitales

Tampoco está muy extendido en las empresas españolas, donde cree que debe calar el liderazgo humanista. Que es un modelo de dirección que da resultados a largo plazo, explica, en tanto que “escuchar a la gente lleva tiempo” y, mientras, “el corto plazo es tentador”. Porque Eizaguirre considera que hay que rebajar el ego de los directivos españoles y reducir la diferencia de salario que perciben respecto a las plantillas que capitanean (hoy, esa diferencia es de 86 veces en las empresas del Ibex, según un reciente estudio elaborado por Negocios). Son los dos grandes pecados que reconoce en los dirigentes. Por eso Deusto quiere enseñar a los futuros ejecutivos que saltarse pasos en la gestión empresarial no es una opción y prepararlos para escuchar, negociar y rectificar. “Para marcar el rumbo y estar abiertos a modificarlo”.

Contraria a las frecuentes voces subidas de tono, esta doctora en Ciencias Económicas y catedrática de Marketing sabe que le ha tocado lidiar con un momento difícil. “Después de la II Guerra Mundial las escuelas de negocios se reinventaron y se dice que el MBA surgió de esa reinvención. Ahora toca que nos reinventemos en esta etapa dura que vivimos y a la que muchas empresas no van a sobrevivir”. La pandemia ha provocado un descenso de alumnos de entre el 15% y el 20% que no se ha trasladado en igual medida a los ingresos [pasaron de 19,6 a 19,4 millones de euros entre 2019 y 2020] gracias a la alta demanda de formación de las compañías del sector farmacéutico y sanitario. Porque el resto de empresas han estado más paradas, confiesa, y han preferido esperar para contratar cursos in company, que representan la mitad del negocio de Deusto.

Eizaguirre quiere que el puente construido entre la escuela y la empresa se estreche, de manera que la institución (que tradicionalmente se ha enfocado más en alumnos de grado) crezca en el área executive. Sobre todo en Madrid, que es donde se percibe crecimiento actualmente. Sus sedes del País Vasco (Bilbao y San Sebastián) se mueven menos, explica. De hecho, ha lanzado una línea de negocio de estudios para ofrecer a las compañías en temas como la brecha de género o el funcionamiento de los equipos intergeneracionales, “con la que soy muy optimista”, y va a firmar un acuerdo con ­Icade-IcaI (también perteneciente a la Compañía de Jesús) para desarrollar programas in company.

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El abrupto paso del mundo presencial al digital provocado por la covid-19 ha propiciado que las empresas aprecien más la salida a las aulas de sus ejecutivos, donde se recupera el casi olvidado networking, que es crucial en los negocios, sostiene Eizaguirre. “En otoño va a haber mucho movimiento”, prevé. Pero se acudirá a la escuela para realizar trabajo en equipo, mientras que los contenidos teóricos se impartirán en remoto y serán grabados.

La directora de Deusto también quiere impulsar cambios en el profesorado para que se convierta en un facilitador del aprendizaje de los estudiantes y dar un salto en investigación e innovación. También renovar su consejo. La escuela acaba de recibir la acreditación AACSB (Association to Advance Collegiate Schools of Business), “que nos ha ayudado a ver cosas y a automatizar procesos. Y gracias al mentor que nos ponen yo he ganado autoestima”, admite sin reparos.

Deusto Business School ha cambiado las temáticas de sus programas tras la irrupción del coronavirus, reforzando los contenidos sobre fintech, blockchain, transformación digital, cadenas de valor y logística, farmacia y salud, a medida que estas áreas crecían y eran más útiles para las empresas. “Antes la cartera de programas era muy estática, ahora vamos a programas multiskilling para añadir nuevas capacidades a la gente. Estamos pasando de másteres temáticos tradicionales a otros que mezclan habilidades duras y blandas, como el programa de liderazgo femenino que vamos a hacer con Vocento”, ejemplifica.

La escuela de negocios decana en España, como le gusta llamarse a Deusto, que fue fundada en 1916, cuenta con 1.644 estudiantes de grado y 380 de posgrado, y más de 560 profesionales de los negocios participan anualmente en su educación ejecutiva.

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