Vehículos

España, el país europeo que menos tributos ingresa por coche

Cada propietario paga 1.068 euros de promedio al año, un tercio de lo que se paga en Bélgica

Un vendedor muestra el interior de un vehículo a una clienta.
Un vendedor muestra el interior de un vehículo a una clienta.CRISTOBAL CASTRO

Fabricantes y vendedores de vehículos se revuelven cada vez que oyen una posible subida de los tributos que gravan al coche. Sea el que determina el precio del diésel o el impuesto de matriculación, como ha sucedido en el último año. El último informe elaborado por la patronal europea de fabricantes, ACEA por sus siglas en inglés, pone de manifiesto sin embargo que España es el Estado de la Unión Europea que menos exprime tributariamente la propiedad de un vehículo, apenas 1.068 euros al año de promedio.

Esa carga fiscal al uso del coche tiene poco que ver con lo que grava Bélgica a sus conductores (3.187 euros), el triple, pero también otros países del sur europeo parecidos al español por sus bajos niveles de renta: Grecia ingresa de promedio 1.264 euros y Portugal, 1.528 euros. La asociación de fabricantes ha establecido su baremo teniendo en cuenta cinco factores de gasto con sus diversas versiones nacionales: el IVA que se aplica a la venta de un vehículo o a sus reparaciones, el impuesto de matriculación, el de circulación, los tributos que gravan los hidrocarburos y una quinta partida que aglutina otras figuras tributarias que afectan al uso del coche.

La elaboración de los datos puede estar influida por el tipo de vehículos que se venden en España, condicionados por el poder adquisitivo: más pequeños y más baratos. Pero los resultados chocan con el resto de los grandes parques de coches de la Unión Europea. Alemania cobra en impuestos a sus propietarios de vehículos 1.963 euros; Francia, 1.911 euros; e Italia, 1.727 euros.

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Esa situación provoca que en España la fiscalidad al coche permita ingresar a diferentes administraciones hasta 30.800 millones de euros, una cuantía muy inferior a los 100.000 millones de Alemania (con el mayor parque de vehículos del continente, a causa de su mayor población), y a los 86.400 y 76.300 millones que ingresan, respectivamente, Francia e Italia.

En cada país una tasa o impuesto tiene mayor o menor peso. En España, como sucede en otros países como Alemania, Francia e Italia, el grueso de los ingresos llega de la mano del impuesto a los hidrocarburos. Dos tercios de los ingresos (21.500 millones) llegan cada año de esa partida. Le siguen el IVA por la adquisición de productos y servicios vinculados al coche (incluida su compra), que supone 5.000 millones de euros y los 2.900 millones del impuesto de circulación que está en manos de los ayuntamientos. El impuesto de matriculación, cuyo encarecimiento a principios de año por efecto del nuevo sistema de control de emisiones, aportó en torno a 500 millones de euros.

La última polémica en la que se ha situado el Gobierno español en materia de impuestos afectaría al precio del diésel, ya que se prevé revisar las bonificaciones con las que cuenta este carburante. El Ejecutivo quiere desincentivar sus ventas y priorizar así las ventas de vehículos eléctricos e híbridos. Asimismo, la patronal Anfac ha demandado una fusión de los impuestos de matriculación y circulación, de modo que se apueste por otro modelo que no fije los gravámenes tanto en función de la potencia sino de las emisiones contaminantes, que hoy se tienen en cuenta en el impuesto de matriculación.

Inversión para puntos de recarga

En el conjunto de la Unión Europea, ACEA calcula que los ingresos alcanzan los 398.400 millones de euros de ingresos fiscales, un 3% más que hace un año, según consta en la última edición de la Guía fiscal elaborada por la patronal. “Los impuestos al vehículo, a las carreteras y al carburante genera importantes cantidades de ingresos para los gobiernos cada año en la Unión Europea”, defiende el secretario general de la organización, Eric-Marck Huitema.

Dentro de su estrategia de presionar para impulsar la instalación de puntos de recarga, Huitema demanda que parte de esos recursos se utilicen para ayudar a financiar esa infraestructura imprescindible para el impulso del mercado eléctrico, dando más confianza a los potenciales compradores que todavía desconfían sobre cómo recargar los coches eléctricos más allá de los lugares más conocidos. “De hecho, en torno a una cuarta parte de los nuevos vehículos vendidos en la Unión Europea eran de carga eléctrica”, defiende.

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