Crisis económica del coronavirus

Reinventarse para sobrevivir

Estos son ejemplos de cómo negocios azotados por la covid han salido adelante gracias al ingenio de sus dueños

Una bailaora, en el antiguo tablao Ziryab, hoy convertido en bar.
Una bailaora, en el antiguo tablao Ziryab, hoy convertido en bar.daniel carbonell

Son los pequeños héroes de la pandemia que se niegan a bajar la persiana. Los mismos que robando horas al sueño se han encerrado en reuniones sin fines de semana y han puesto boca abajo cada tormenta de ideas. Todo para hallar alternativas a sus modelos de negocio ahora arruinados por las restricciones del coronavirus. No morir es la consigna de estos autónomos y pymes que se han reinventado para hacer frente a la mayor crisis de ingresos que vive España. Una hecatombe que ha llevado a la quiebra a más de 200.000 empresas en los nueve primeros meses de 2020, según el INE.

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Reemprender sobre las cenizas es lo que han elegido para remontar al menos algo de sus cuantiosas pérdidas. La mayoría procede de los sectores más castigados, como el turismo, la hostelería y el ocio nocturno. Ejemplos como el del empresario Antonio Solera, que trabaja para reconvertir su Klaatu Café en apartamentos turísticos, pese “a una burocracia eterna”, o el de Martin Fleischer, que ha transformado su mesón en un espacio de coworking e incubadora de empresas. “La reconversión al delivery, al take away y a las terrazas supone un impulso sin precedentes para la hostelería, que ha venido para quedarse”, según José Luis Yzuel, presidente de Hostelería de España. Estas son otras historias de reconversión.

De tablao flamenco a café. Anja Vollhardt regenta el café Ziryab, que nació hace seis años como tablao. Cuando a inicios del año pasado empezaron las cancelaciones del público internacional, “supimos que se avecinaba algo gordo”. Confiesa haber perdido “mucho dinero”, pero se aferra a “mantener el local abierto contra viento y marea”. Solicitó una terraza y recurrieron al ensayo-error. “Probamos a dar desayunos, pero no funcionó”. Ahora “caminamos” con una tarde más frecuentada en la que “el buen tiempo también ayuda”. El tablao ha pasado de facturar 50.000 euros el último trimestre de 2019 a menos de una tercera parte como café.

Vollhardt, que ha recuperado el espectáculo en sábado y domingo, pero ha pasado de un aforo de casi 100 personas a las 28 permitidas con la covid, reconoce que “no compensa porque la contratación del artista es cara y no se cubren gastos”. Por ello, urge a la Asociación Nacional de Tablaos Flamencos de España, ANTFE, “un plan de ayudas” porque vaticina que “los tablaos están en riesgo de extinción”. Lo que confirma su presidente y propietario del emblemático Corral de la Morería, Juan Manuel del Rey, quien califica de “dramática” la situación de los 93 tablaos de flamenco de España.

Un sector que factura el 1% con respecto a 2019 al permanecer cerrados el 95% de los espectáculos, lo que ha provocado ya la quiebra del 30%. “Si las ayudas no llegan a tiempo o son insuficientes se acaba el flamenco”, apunta Del Rey. Un negocio que mueve al año más de cinco millones de turistas internacionales que se dejan en España unos 5.800 millones de euros en sus visitas. “Con la desaparición del tablao, muere también el bailaor porque es su razón de existir”.

De ‘catering’ a plató de televisión. Medems Catering pasó de una facturación en 2019 de 3,7 millones a 362.000 euros el año pasado, ya reconvertido en plató de televisión. Su cuartel general, un edificio de cuatro plantas en la madrileña calle de Conde de Casal, fue clausurado sine die el 11 de marzo y con sus 22 trabajadores en ERTE. “Se nos cayó el mundo a los pies, sin eventos, fiestas, bodas o banquetes… Pero rendirse no era una opción”, mantiene su cofundador Michel de Fuentes. Noches en vela, reuniones sin fin, vueltas y más vueltas “valorando necesidades no cubiertas”.

Se decidieron finalmente por lanzar un aula de demostración gastronómica virtual con cobertura para 30 participantes. “Montamos un plató de televisión con cuatro cámaras y dos técnicos, y ¡acción! Cada participante recibe una caja con los ingredientes precocinados de un menú para dos personas, se conecta a nuestro enlace, y el chef explica cómo cocinarlo en tiempo real”, señala De Fuentes. Vendemos el pack a empresas que buscan reunir, motivar o premiar a sus empleados y clientes. Sobre las ayudas directas anunciadas por el Gobierno, el director financiero de Medems Catering, Luis González-Mesones, se confiesa “poco optimista” porque “suelen incluir condiciones muy complicadas”.

De bar a ‘e-commerce’. Manu Marañón no se lo puede creer. De su receta milenaria del boquerón en salazón o anchoa, guardada y lacrada a buen recaudo en un banco, ha eclosionado la venta electrónica en la pandemia. Del bar Txepetxa, en San Sebastián, un local de apenas 50 metros cuadrados, a pedidos por internet en toda la geografía mundial. “Empezamos la venta digital ante una demanda que se multiplicaba por envíos de clientes a sus mayores en el confinamiento”. “Nos explotó internet, un modelo de negocio que apenas habíamos trabajado y para el que ahora buscamos socios en toda España”, dice Marañón. Confiesa que la fórmula magistral de su anchoa le ha “salvado” en su sector, cuya media de pérdidas en el País Vasco no baja de 100.000 euros.

De vender entradas a bambas veganas. A Jorge Caprile, experto en marketing deportivo, la pandemia le pilló trabajando en la venta digital de entradas de fútbol. Sin público en los partidos, su fortaleza tecnológica impulsó su reconversión. Buscó socia y, con los 70.000 euros ahorrados, lanzó Vegtus, una start up de venta de zapatillas ecológicas. “Elegí el nopal, tejido que sale del cactus, porque no se mata a la planta al coger sus hojas y su producción apenas requiere agua”. Como emprendedor, Caprile ha buscado “ofrecer un producto en cuya fabricación no se vulneren los derechos humanos”. Exporta a México, Italia, Francia y Reino Unido.

De discoteca a coctelería diurna. La licencia para abrir como bar y que su casero les condonara la deuda durante el cierre “nos ha salvado de la ruina”, afirma David Ponziano, socio de la Sala Specka. Para cambiar el modelo de negocio “reformamos el local, compramos nuevo mobiliario y contratamos personal cualificado en coctelería”. Añade que ahora pagan el 60% de alquiler y que han aumentado tímidamente los ingresos “al incluir carta de picoteo”. Estamos facturando el 25% de los 40.000 euros mensuales previos a la covid, pero aquí seguimos”.


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