La OCDE augura una recuperación más fuerte en España este año y el próximo

Pese a la mejora en las previsiones, la española será la cuarta economía del G20 en la que mayor será el zarpazo de la pandemia

La terraza de un bar de Sevilla, la semana pasada tras la ampliación del horario de cierre.
La terraza de un bar de Sevilla, la semana pasada tras la ampliación del horario de cierre.María José López (Europa Press)

El progresivo avance en el proceso de vacunación, vital para que un país tan dependiente del turismo y el sector servicios como España recupere el paso perdido, apunta a un escenario más luminoso que el proyectado en diciembre del año pasado. La economía española rebotará este año siete décimas más de lo previsto entonces (el 5% pasa a ser un 5,7%) y ocho décimas más en 2022 (4,8% frente al 4% anterior), según las cifras publicadas este martes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La mejora va en línea con la de otros organismos, como la Comisión Europea, que en las últimas semanas han mejorado sus pronósticos para la economía española al tiempo que alertaban del creciente riesgo de quiebras empresariales, pero sigue quedando lejos de los números del Gobierno, mucho más optimistas.

Una de las razones de la revisión al alza de las previsiones españolas es que “ha habido menos restricciones de movilidad y [España] ha lidiado mejor con la situación sanitaria” en los últimos tiempos, dijo la economista jefa de la OCDE, Laurence Boone, en la presentación del informe en París.

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La revisión al alza para España es la mayor de entre las cuatro economías analizadas en la eurozona —Alemania, Francia, Italia y España— en 2021, pero queda lejos de la mejora proyectada para los países del G20 (1,5 puntos porcentuales más, hasta el 6,2%) y para el mundo en su conjunto (1,4 puntos más, hasta el 5,6%). Pero ese horizonte económico más optimista a corto y medio plazo es insuficiente para que el PIB español recupere el nivel precrisis el año que viene: a diferencia de la media de la eurozona, que sí lo conseguirá, tanto España como Italia serán las dos únicas grandes economías de la moneda única que cerrarán 2022 con un PIB inferior al que lucía a finales de 2019, cuando el virus no figuraba en ningún mapa de coordenadas. En ambos casos, la brecha rondará los 1,5 puntos porcentuales. En el mejor de los casos, por tanto, ambas regresarán a los baremos anteriores a la pandemia a lo largo de 2023. Alemania, por su parte, lo hará a mediados de 2022; y Francia, a finales de ese mismo ejercicio.

La OCDE subraya que el ritmo de recuperación en las cuatro mayores economías del bloque del euro está siendo “más moderado” que en el resto de países de la organización, donde —en líneas generales— el rebote fue “más rápido de lo previsto”. La brecha en la recuperación de los grandes países del Viejo Continente respecto al resto refleja, según los técnicos del organismo, “las disrupciones causadas por los rebrotes del virus y la reducción en las horas trabajadas en el sector servicios”. Dentro de ellas, las más golpeadas siguen siendo las que, como España, más dependen “del turismo y los viajes internacionales”.

Por eso, subrayó Boone, el mensaje principal de la OCDE para todos en esta etapa de la epidemia —que hay que acelerar como sea el proceso de vacunación porque sin vacunas no servirán de mucho los estímulos fiscales, ya que no podrán reabrir las economías— tiene una especial importancia en un país como España, cuya dependencia del turismo es mayor que otras regiones. “Como en toda Europa, necesitamos más vacunas para que España pueda abrirse más, algo más importante aún por la importancia del turismo para su economía”, insistió la economista jefe.

El riesgo es además doble: no solo puede provocar divergencias a nivel internacional —la OCDE demuestra que los países con un “mayor declive” del PIB en el año de la pandemia han sido aquellos que, como España, México o Grecia dependen fuertemente del turismo, sino también a nivel interno, ahondando las grietas sociales.

“Una vacunación lenta amenaza con hacer que estos sectores permanezcan cerrados por un periodo sustancial, provocando un alza en el desempleo de larga duración y aumentando también el riesgo de que estas personas se salgan de la fuerza laboral”, señaló al respecto Boone. Con el agravante, recordó, de que sectores como el turismo tienen altas cuotas de empleo de personas especialmente vulnerables en tiempos de crisis crisis: jóvenes, mujeres y trabajadores menos cualificados.

El mayor desplome del G20 el año pasado

Además, el ente con sede en París apunta a España —el país del G20 que más vio caer su economía en el aciago 2020— como el cuarto país del club de la veintena de mayores potencias del planeta en el que mayor será el coste económico de la pandemia, medido este como la diferencia entre el PIB proyectado ahora para finales de 2022 y el que se preveía para entonces a finales de 2019, solo unas semanas antes de la llegada de la pandemia.

La inclusión de España en esta actualización intermedia del cuadro macroeconómico de la OCDE es una novedad en toda regla: hasta ahora, la organización únicamente pasaba revista a tres economías de la eurozona: Alemania, Francia e Italia. También lo es su incorporación a algunas estadísticas incluidas en el informe presentado este martes, como la que indica que España es el tercer país rico en el que mayor ha sido el trasvase de compras físicas a compras en línea, solo por detrás de Canadá y el Reino Unido.

Vacuna y economía, de la mano

“Las previsiones nos sitúan en una senda de crecimiento notable”, valora Manuel Escudero, embajador y representante permanente de España ante la OCDE, que destaca que solo cinco países del G20 crecerán este año más que España: India, China, EE UU, Turquía y Francia. Sin embargo, la española fue, de largo, la economía del grupo que más cayó el año pasado: un 11%, solo seguida de cerca por Argentina y, a mayor distancia, por el Reino Unido (-9,9%). Con estas cifras en la mano, gran parte del rebote de este año tiene origen en el efecto comparación con el peor año económico en casi un siglo.

En este momento, la mayor “prioridad tanto epidemiológica como económica” es, según el organismo con sede en París, asegurar que las vacunas se producen y se despliegan “lo antes posible”. “Se debe hacer todo lo necesario para mejorar la capacidad para aumentar el ritmo de vacunaciones y asegurar que las cantidades suministradas se usan completamente tan pronto como estén disponibles. De no hacerlo, los costes económicos y sociales derivados de la pandemia aumentarían”, remarca el equipo de Boone, al tiempo que pide que se mantenga la muleta fiscal y monetaria que sostiene a la economía desde el inicio de la crisis y descarta cualquier riesgo inflacionista más allá del corto plazo.

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