Turismo

El año negro del turismo se salda con una caída de las pernoctaciones hoteleras superior al 73%

Las restricciones del coronavirus provocaron que los turistas nacionales volvieran a ser mayoritarios (55%), aunque incapaces de sostener un sector que en 2020 solo vio ocuparse una de cada de tres plazas ofertadas

Un transeúnte pasa ante un hotel cerrado en Barcelona, la semana pasada.
Un transeúnte pasa ante un hotel cerrado en Barcelona, la semana pasada.Zuma / SplashNews.com / GTRES

Los hoteles vieron esfumarse casi tres cuartas partes de su negocio en 2020. La llegada del coronavirus en marzo hundió la llegada de clientes y las pernoctaciones (oficialmente cero en abril, el mes de máximo confinamiento) y, tras un verano decepcionante, el sector ya lo logró remontar un ejercicio que se cerró con la incertidumbre provocada por la nueva ola de la pandemia. En el conjunto del año pasado, los hoteles registraron 91,6 millones de pernoctaciones, lo que supone un descenso del 73,3% con respecto a 2019, según los datos difundidos este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La reducción de los viajes entre países tuvo su lógica repercusión en el sector, siendo España uno de los destinos que más turistas internacionales recibía antes de la pandemia. En 2020 los viajeros nacionales volvieron a ser mayoritarios en los hoteles (representaron un 55,4% de las pernoctaciones hoteleras, frente a la media inferior 35% de los años anteriores), pero aun así también fueron menos que en 2019: concretamente, las pernoctaciones hoteleras a cargo de viajeros residentes en España se redujeron un 57,8%. El batacazo para los no residentes fue, lógicamente, mayor y alcanzó el 81,7% de reducción con respecto al año anterior. Los casi 41 millones de pernoctaciones que protagonizaron clientes extranjeros son una cifra tan baja que no tiene precedentes en la actual serie estadística del INE, que arranca en 1999. A modo de comparación, solo en los cuatro primeros meses de 2019 ya se superaba esa marca.

Para los viajeros residentes en España, Andalucía, Cataluña y la Comunidad Valenciana fueron los destinos predilectos. Estas comunidades acapararon el 22,3%, el 13,7% y el 11,5%, respectivamente, del total de pernoctaciones. Entre los extranjeros, destaca el liderazgo de Canarias, que durante algún tiempo fue el único destino al que no ponían restricciones los principales mercados emisores de turistas a España por su menor incidencia del virus. Casi cuatro de cada diez (el 39,9%) pernoctaciones hoteleras a cargo de los no residentes en España en 2020 se produjeron en el archipiélago. Cataluña (15,1%) y Andalucía (13,3%) ocuparon las siguientes posiciones.

Británicos (19,3%), alemanes (18,3%) y franceses (11%) volvieron a ser las tres nacionalidades más frecuentes entre los clientes extranjeros de los hoteles españoles. No obstante, llegaron muchos menos que en 2019. Los viajeros procedentes de Reino Unido, uno de los países que primero puso restricciones en verano cuando la enfermedad repuntó en algunas comunidades, protagonizaron un 86% menos de pernoctaciones que en el año anterior y las de alemanes cayeron un 82,2%. Algo mejor resistieron las de franceses (-75%) debido a la vecindad y la posibilidad de visitar España en coche en un año en que los viajes en avión sufrieron también un dramático descenso. De hecho, fueron países extracomunitarios, con los que las comunicaciones aéreas experimentaron todavía mayores restricciones, los responsables de los mayores desplomes: las pernoctaciones hoteleras de clientes rusos cayeron un 91% y las de estadounidenses un 87,9%.

Una de cada tres plazas cubiertas

La debacle sobrevenida se saldó con un grado de ocupación de plazas hoteleras que pasará a la historia por lo baja que fue. En el conjunto de España fue del 33,7%, lo que significa que solo una de cada tres plazas hoteleras se cubrieron. Cuatro comunidades (Canarias, Cantabria, Baleares y Comunidad Valenciana) lograron superar ese porcentaje, aunque en grado significativo solo lo hizo Canarias (47,8% de ocupación). En el extremo opuesto, los establecimientos de Castilla-La Mancha cubrieron el 20,2% de las plazas y los de Extremadura, el 22,4%.

Una de las estrategias del sector para resistir el embate fue mantener algunos hoteles cerrados (y poner a sus trabajadores en ERTE). En diciembre, por ejemplo, solo abrieron sus puertas un 39,3% de los establecimientos. El último mes del año acabó con una caída de las pernoctaciones del 81,2% con respecto a diciembre de 2019. Es un descenso un poco más moderado que los registrados en octubre y noviembre, pero más abultado que el de la media anual, lo que expresa que la nueva oleada de la pandemia está provocando nuevos estragos en el sector.

Desde marzo de 2020 los hoteles apenas han encontrado tregua. Aunque los meses de mayo a septiembre concentraron el 42% de las pernoctaciones, la temporada alta no fue el maná que se esperaba (-73,4% de pernoctaciones en julio y -64,3% en agosto). La sangría de clientes no logró frenarse ni con una rebaja de precios que, de media, supuso un abaratamiento de las habitaciones del 6%.




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