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Los datos que vienen desde el espacio son valiosos para blindarse ante un desastre

La información geoespacial se está convirtiendo en una aliada clave para planificar territorios y dar mejores respuestas ante los impactos de fenómenos naturales

Un edificio tras el terremoto de 2017 en Ciudad de México.
Un edificio tras el terremoto de 2017 en Ciudad de México.Isaac Macip (Banco Mundial)

Hay decenas de satélites artificiales activos que orbitan nuestro planeta. Muchos de ellos, como los 22 que tiene la NASA en funcionamiento, observan los cambios que se producen en la tierra y envían millones de datos, desde los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera hasta el aumento del nivel del mar.

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Pero también están los datos que ofrecen posibilidad de planificar con antelación distintos escenarios climáticos, económicos y sociales, a la par que promueven una transformación digital al generar información geoespacial que ayuda a la toma de decisiones, como pueden ser la entrega de servicios públicos o el comercio electrónico.

Pero la información geográfica que se obtiene no proviene solo de satélites, como la que recibimos en un GPS. También tiene como base, por ejemplo, el levantamiento de mapas que se han trazado anteriormente, censos o referencias catastrales en las que se indican datos de cada vivienda, como su localización dentro de un mapa y un número único que se le asigna para ubicarla dentro del mismo.

Como la información es tanta y tan variada es necesario ordenarla y definirla con el fin de hacer un mejor uso de esa data. Por ejemplo, se podría crear un mapa de riesgos que permita ver las fortalezas y vulnerabilidades de una región o una nación ante los riesgos de desastres causados por fenómenos naturales. Ivonne Moreno, especialista en administración de tierras del Banco Mundial, explica en esta entrevista cómo aprovechar estos datos para generar más resiliencia ante las catástrofes.

Pregunta: ¿Qué es la información geoespacial y cuál es el panorama actual en Latinoamérica respecto a este tema?

Respuesta: La información geográfica o geoespacial se refiere a los datos que cuentan con una posición determinada sobre algún lugar de la tierra, a través de coordenadas, nombres geográficos, direcciones o códigos postales, entre otros. Por ejemplo, las características y localización de la red de hospitales, vías, redes de servicios públicos, usuarios de telefonía celular, parques y lugares de recreación. Entre las fuentes más comunes de información geoespacial están los mapas, bases de datos, imágenes satelitales, gráficos y aplicaciones para dispositivos móviles.

La importancia de la información geoespacial radica en el hecho que, además de utilizarse para la localización de lugares, datos o fenómenos, sirve como insumo para la planificación, la gestión efectiva de desastres, y la elaboración de proyectos encaminados a la gestión y sostenibilidad de los territorios.

Con el objetivo de armonizar los estándares para la captura, intercambio y gestión de datos espaciales se han desarrollado en la nación Infraestructuras de Datos Espaciales (IDE). El propósito de las IDE es acceder, integrar, utilizar y mantener datos espaciales de diferentes fuentes. De esto se trata la interoperabilidad; los datos y sistemas deben ser compatibles permitiendo formatos y plataformas estandarizados para el intercambio eficiente de información geoespacial, lo cual permite responder preguntas estratégicas como: ¿Cuántos predios se encuentran en áreas de riesgo no mitigable? y ¿Quiénes son sus propietarios o poseedores?; ¿Cuántas viviendas fueron afectadas por un desastre natural y cuál es su valor comercial?; o, en ¿Cuántos metros cuadrados de espacio público tiene cada uno de los barrios de una ciudad?

En la región de Latinoamérica y el Caribe, entre los países que cuentan con IDE se encuentran Argentina (IDERA), Brasil (INDE), Chile (IDE Chile) y Colombia ICDE. Adicionalmente, en 2007 se estableció la Red Geoespacial de América Latina y el Caribe (GEOSUR), con el objetivo de impulsar las Infraestructuras de Datos Espaciales en las Américas.

Lo que sigue es fortalecer las IDE existentes y el desarrollo y puesta en marcha de infraestructura de datos espaciales en los demás países de la región.

P: ¿Cómo se está trabajando para implementar esta tecnología?

R: La ONU y el Banco Mundial han desarrollado el Marco Integrado de Información Geoespacial (IGIF, por su sigla en inglés) como base conceptual y de referencia para que los países alcancen el desarrollo, fortalecimiento y efectividad en la gestión de su información geoespacial. El IGIF parte de la experiencia y avances de la Infraestructura de Información Espacial en Europa – INSPIRE (por sus siglas en inglés).

Algunas de las principales ventajas que ofrece el IGIF es que establece rutas claras e indispensables que orientan a los gobiernos para la gestión y aprovechamiento de la información geoespacial, evitando reprocesos y sobrecostos; permite la interoperabilidad de la información geoespacial en términos operativos; promueve y refuerza la disposición de datos abiertos; identifica cuáles son los conjuntos de datos fundamentales para avanzar hacia una gestión eficiente del territorio y una transformación digital y, además, organiza los esfuerzos institucionales hacia la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

P: ¿Existen ejemplos en Latinoamérica de cómo se está aplicando este marco?

R: Efectivamente, en Colombia se ha realizado un diagnóstico y plan de Acción de la Infraestructura Colombiana de Datos Espaciales (ICDE), tomando como base los estándares del Marco Integrado de Información Geoespacial. Por ejemplo, el Proyecto de Catastro Multipropósito financiará parcialmente la implementación del Plan de Acción, permitiendo la integración de las bases de datos de Catastro y Registro, y su interoperabilidad con los usos reglamentados y determinantes ambientales establecidos por los instrumentos de Ordenamiento Territorial.

P: ¿Qué tan replicable puede ser esta estrategia de información geoespacial para otros países de la región?

R: El IGIF, que mencioné anteriormente, fue diseñado justamente para ayudar a los países en desarrollo a lograr una información geoespacial integrada y fortalecida, desarrollar capacidades para utilizar tecnología geoespacial, mejorar los procesos de toma de decisión, facilitar el desarrollo del sector privado, y tomar medidas prácticas para lograr una transformación digital a favor de los ciudadanos.

La formulación e implementación del Plan Nacional IGIF permitirá a los países de la región alcanzar progresivamente los estándares requeridos para implementar y mantener completamente los temas fundamentales de datos geoespaciales, tales como los georreferenciados de la superficie de la tierra, orto-imágenes, el catastro, edificaciones, direcciones, zonas de riesgo y vulnerabilidad, fortaleciendo así la gestión de desastres y resiliencia climática.

Esto permitirá, por ejemplo, la identificación de las viviendas y familias afectadas por un desastre natural para la entrega de ayudas; obtener datos de las viviendas y familias localizadas en zonas con riesgo de deslizamientos para priorizar acciones de mitigación como reforzamiento de las estructuras de las viviendas; la identificación de las familias ubicadas en áreas ambientalmente estratégicas para recibir capacitación y dirigir programas de manejo sostenible de los bosques; y la identificación de las escuelas y puestos de salud en los cuales se debe regularizar la propiedad para que el Estado pueda realizar inversiones públicas de mejoramiento, entre otros.

Jessica Belmont es productora online del Banco Mundial.

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