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Así se examinan los militares de la UNED que participan en misiones internacionales

El dispositivo humano y tecnológico de la institución académica permite la realización de más de 200.000 exámenes a los estudiantes civiles y militares matriculados este curso en todo el mundo

Conexión por vídeo con bases militares en el exterior, desde la sede de UNED en Madrid.
Conexión por vídeo con bases militares en el exterior, desde la sede de UNED en Madrid.

“Estés donde estés” es uno de los lemas de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Y esto nunca ha sido más cierto que en casos como el de Antonio Rosique, brigada del Ejército de Tierra en una base militar internacional en Turquía. Como cualquier otro alumno, este estudiante de Ciencias Políticas y Gestión Pública se presenta estos días a los exámenes de la convocatoria de febrero; algo que, en su caso, era impensable hace unos años y que sin embargo es hoy posible gracias a un convenio firmado con el Ministerio de Defensa. El acuerdo ha beneficiado, desde febrero de 2016, a un total de 170 soldados destinados en siete bases en el exterior (y una fragata), en lugares como Irak, Gabón, Líbano, República Centroafricana, Somalia o la ya mencionada en Turquía. “Aquí estoy de servicio 24 horas al día, siete días a la semana ─mi especialidad es la automoción─. Pero cuando uno tiene la voluntad y el interés, saca tiempo de donde no lo hay”.

Este curso, los 11 miembros de las Fuerzas Armadas que se examinan desde el exterior realizarán un total de 36 pruebas, mientras participan con sus unidades en diversas operaciones militares. Los alumnos recibieron ayer por Skype el saludo de Ricardo Mairal, rector de la UNED, que pudo conversar con estudiantes como el subteniente Víctor Pradas, quien desde la República Centroafricana se mostró satisfecho con el examen de Prehistoria Antigua de la Península Ibérica que había completado poco antes: “El militar, hoy en día, tiene que estar en constante formación, y la historia es importante porque da amplitud de conocimiento (…) para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos”, señaló.

Los exámenes, dicho sea de paso, no tienen por qué realizarse en tierra firme. La fragata mencionada, la F-104 Méndez Núñez, se convirtió en febrero de 2019 y por unos días en un centro de exámenes para el suboficial de Comunicación Antonio Sauca, entonces matriculado en el primer curso del Grado en Administración y Dirección de Empresas de la UNED. Unas pruebas que, sin el convenio, no hubieran podido celebrarse, lo que habría significado la pérdida automática de la convocatoria para el alumno. Y como todos deben examinarse a la vez, Sauca “tuvo que hacerlo a las tres de la mañana, debido a la diferencia horaria entre España y la ubicación de la fragata, que se encontraba rumbo a Estados Unidos, y en medio de un oleaje increíble”, recuerda Mairal. Aunque hay mucha variedad entre las titulaciones, las más comunes entre los militares son grados como los de Derecho, ADE, Criminología, Geografía e Historia o Filología Inglesa.

Igualdad de condiciones

Las condiciones de examen son las mismas en los cinco continentes, ya se trate de sedes nacionales (61) o internacionales (14), centros penitenciarios, embajadas o bases militares. Además del componente humano (en total, la UNED ha desplegado 764 profesores, distribuidos en 208 tribunales), la tecnología juega un papel importante, gracias a la implantación de la valija virtual, una app propia desarrollada por el Centro Tecnológico de Barbastro que evita tener que transportar los exámenes físicos y permite gestionarlos a la misma hora en todos los centros del mundo. En el caso de los militares, el mando que estará a cargo de vigilar al estudiante es quien, cinco minutos antes del inicio de la prueba, descargará e imprimirá el examen, que además está encriptado para que nadie sin autorización pueda acceder a él, o que pueda verse antes de tiempo.

El proceso es tan sencillo como seguro, con una vigilancia que en estas situaciones es doble: no solo presencial; también electrónica. “Nosotros, desde la vicesecretaría de Pruebas Presenciales, nos conectamos por Skype para asegurarnos de que todo va como debe ir. Una vez que el estudiante realiza el examen, este se escanea y se sube a un servidor seguro en la nube (la valija de retorno). E inmediatamente lo reciben por correo electrónico el equipo docente y el propio alumno”, explica Rebeca de Juan, secretaria general de la universidad y responsable de la gestión de las pruebas. Un modelo que, al eliminar la necesidad de transportar físicamente los exámenes, aumenta el grado de sostenibilidad de la UNED y se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.

El rector de la UNED, Ricardo Mairal (centro), durante una conexión por vídeo con militares españoles en el exterior.
El rector de la UNED, Ricardo Mairal (centro), durante una conexión por vídeo con militares españoles en el exterior.

La app no solo sirve para tramitar la propia prueba: también te indica el tiempo del que dispones y hasta dónde te tienes que sentar (fila y asiento), para que nunca te encuentres junto a alguien que está haciendo el mismo examen que tú. Posteriormente, los exámenes físicos se almacenan por dos años (en el caso de los centros asociados), mientras que, si hay algún tipo de recurso, la Secretaría General los guarda por un plazo de cinco.

“A mí me ayuda mucho que, en los seis meses que estamos aquí, pueda tener el objetivo de sacar las asignaturas de las que me he matriculado”, reconoce Rosique, desde la base militar de Turquía. “Hay que marcarse objetivos y metas, porque si no, a lo mejor entramos en una dinámica de autodestrucción que no es nada buena”. Además de los estudiantes ubicados en las bases militares, también se examinan aquellos que pertenezcan al cuerpo diplomático y personal de las embajadas, las cuales “están habilitándose como lugares de examinación allá donde no existan centros asociados, y siempre que la embajada nos preste su colaboración, aunque aún está en fase piloto”, explica De Juan.

Proyección social

Los números sirven también para definir los diferentes aspectos de la labor de la UNED, que no solo es la universidad con mayor número de estudiantes (140.000 en estudios oficiales y más de 200.000 si se incluyen los cursos de formación continua e idiomas), sino también el campus más internacional (con 7.000 estudiantes de 121 nacionalidades). Pero más allá, “está formando a 8.075 estudiantes con discapacidad, lo que supone el 33 % de todos los estudiantes de grado con discapacidad en España, y el 40 % de los que cursan un máster”, recuerda Mairal, que señala la proyección social de la UNED como una de sus grandes fortalezas. “En los últimos años, se han graduado o licenciado 2.032 estudiantes con discapacidad, una prueba inequívoca del éxito de este colectivo”.

Para los alumnos con necesidades especiales, como la lectura en Braille, lengua de signos o diversas adaptaciones motoras, la UNED cuenta con el equipo de UNIDIS (el Centro de Atención a Universitarios con Discapacidad), que en esta convocatoria ha modificado más de un millar de ejercicios, además de contar con 4.424 asignaturas que incorporan alguna adaptación. “Realizamos exámenes en hospitales e incluso en domicilios privados... Adaptamos el examen, pero sin bajar el nivel de exigencia. Si viene un alumno invidente, no puede estar en la misma aula, porque necesita grabar el examen oralmente, o hacerlo en un teclado Braille. Puede haber incluso gente con agorafobia que necesitan examinarse solos u otros que, por una discapacidad motora, requieran de más tiempo”, sostiene Rebeca de Juan. “La casuística es muy amplia”.

Si las palabras que pronuncia Ricardo Mairal desde su despacho del rectorado de la UNED, en Madrid, son suficiente aval, podemos estar seguros de que esa misión social de la universidad seguirá creciendo en el futuro. Como la que está presente en 43 centros penitenciarios de España, “favoreciendo de verdad la reinserción social de 1.218 estudiantes reclusos, un 24 % más que el curso pasado”, desgrana con los datos en la mano. Y tampoco quiere terminar sin incidir en cómo la UNED contribuye a favorecer la conciliación familiar o en el impacto positivo que tiene sobre la España vaciada: “Tiene 2.114 alumnos en municipios de menos de 1.000 habitantes, y 10.376 en aquellos de hasta 5.000 (…). Es el mejor recurso para universalizar el conocimiento, y da respuesta a todos los colectivos que no pueden estudiar en la enseñanza reglada tradicional”.

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