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Los inversores no quieren presidentes con todo el poder

La gestora LGIM votará en contra de los consejos que no separen la figura del consejero delegado y del ‘número uno'

El consejero delegado y el presidente de Inditex, Carlos Crespo (izquierda) y Pablo Isla.
El consejero delegado y el presidente de Inditex, Carlos Crespo (izquierda) y Pablo Isla.

La presión para que las empresas cotizadas separen la figura de presidente y consejero delegado crece. Legal & General Investment Management (LGIM), una de las mayores gestoras de fondos de Europa, anunciará este lunes que en los consejos donde tenga representación votará en contra si la empresa mantiene unidos los dos más altos cargos de dirección. La medida tendrá un impacto directo limitado en las empresas españolas —donde, según sus propios cálculos, LGIM solo controla entre el 0,6% y el 0,7% de las acciones del Ibex—, pero supone un paso más en la tendencia a favor de separar los dos puestos para mejorar el gobierno de las compañías.

Inditex fue una de las últimas empresas en dar el paso. Su presidente ejecutivo, Pablo Isla, nombró el pasado julio a Carlos Crespo como consejero delegado, un puesto que estaba vacante desde que el propio Isla lo abandonara en 2011. Tras el nombramiento de Crespo, ocho de las 35 empresas del Ibex seguían sin separar los dos cargos.

Pese a todo, LGIM —con activos bajo gestión por valor de 1,2 billones de euros— apunta a España como uno de los países donde es más habitual la mezcla de los dos puestos. Según sus cálculos, el 48% de las 100 empresas más grandes unifican el cargo de presidente y de consejero delegado. Peor está Francia, con un 53% de empresas del CAC 40. En Estados Unidos, el porcentaje en las compañías del S&P 500 es del 47%.

"Confiamos en que nuestro cambio en la política de votos impacte en muchas compañías a lo largo de los próximos años. Creemos que el hecho de un gran gestor de fondos como LGIM adopte una posición pública en este asunto supone una fuerte señal para el mercado y alentará que más empresas se alineen con las mejores prácticas de gobierno corporativo", señala a EL PAÍS Sacha Sadan, director de Inversión de LGIM.

Sadan asegura que la separación de los dos cargos permite a las compañías tener un mejor equilibrio en la asunción de responsabilidades. "Esta estructura asegura una mejor supervisión de riesgos y un consejero delegado con funciones más supervisadas. También hemos visto que en las compañías donde esta separación ya existe abordan mejor otros asuntos importantes como la diversidad", continúa.

En España, el Código de Buen Gobierno no se pronuncia sobre la conveniencia de separar ambos cargos. Pero si están unidos, la ley de sociedades obliga desde 2014 a que exista un consejero coordinador independiente como medida de contrapeso.

Un informe reciente de la consultora Georgeson y Cuatrecasas alertaba de que, incluso cuando existe la figura de consejero delegado, más de la mitad de los presidentes del Ibex siguen teniendo funciones ejecutivas. Esto contrasta con el modelo anglosajón, en el que el presidente carece de tales funciones. "Queremos que los dos puestos estén separados. Pero también esperamos que en el futuro el presidente sea independiente sin funciones ejecutivas. Pero este último aspecto no está incluido en nuestra política de voto para 2020", añade el responsable de LGIM.

LGIM no es la única gestora de fondos en anunciar cambios en asuntos que conllevan una mayor conciencia de responsabilidad empresarial. BlackRock, la mayor compañía del sector, con unos siete billones de euros de activos bajo gestión, anunció en enero que va a reorientar todos sus productos hacia inversiones más sostenibles. Esto supondrá, por ejemplo, el veto a cualquier minera que siga extrayendo carbón para centrales térmicas.

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