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Lagarde reorganiza el BCE y pone el programa de compra de activos en manos de una alemana

Guindos asume la cartera de gestión de riesgos y pierde la de análisis

Christine Lagarde, presidenta del BCE, y Luis de Guindos, vicepresidente, en una rueda de prensa en Fráncfort, en diciembre.
Christine Lagarde, presidenta del BCE, y Luis de Guindos, vicepresidente, en una rueda de prensa en Fráncfort, en diciembre. EL PAÍS

Christine Lagarde ya tiene su equipo para los próximos ochos años. La entrada de dos nuevos miembros en el Consejo de Gobierno brinda a la presidenta del BCE la oportunidad de remodelar la cúpula del organismo, repartiendo nuevas tareas entre sus integrantes. El vicepresidente Luis de Guindos pierde el área de análisis y se queda con la gestión de riesgos, que había asumido provisionalmente el pasado 1 de noviembre. Lagarde da más competencias a la nueva consejera alemana, Isabel Schnabel, que supervisará la compra de activos. Con este paso, trata de ganarse simpatías en un país muy crítico con la política de adquisiciones de deuda.

Con los nuevos nombramientos, el Banco Central Europeo (BCE) acaba con la interinidad en la que se encontraba Lagarde desde su aterrizaje en Fráncfort el 1 de noviembre. La dimisión de la consejera alemana Sabine Lautenschläger —crítica con la decisión del antiguo presidente, Mario Draghi, de reanudar la compra masiva de bonos— y el fin del mandato del francés Benoît Coeuré forzaban a buscar dos reemplazos. Los elegidos son la alemana Schnabel y el italiano Fabio Panetta.

Carsten Brzeski, economista jefe de ING, apunta que estos tres nombres —la presidenta Lagarde y los dos nuevos consejeros— junto con el economista jefe, Philip Lane, formarán “la nueva cuadriga” que reorganizará la política monetaria europea. Guindos, por su parte, mantiene el área de política macroprudencial y estabilidad financiera.

Pero quizás lo más interesante de la reorganización impulsada por Lagarde es la atribución a Schnabel de la cartera de operaciones de mercado, responsable de la compra de bonos que Draghi retomó el pasado mes de septiembre. Lo irónico es que Schnabel ha admitido estar en contra de esta medida con la que el BCE trata de insuflar nuevas fuerzas a una inflación que se empeña en no alcanzar el 2% de objetivo oficial.

Desde sus nuevas funciones, Schnabel supervisará un programa que entre 2014 y 2018 inyectó 2,6 billones de euros en la economía de la eurozona y que, tras ser cancelado, se retomó el pasado 1 de noviembre a un ritmo de 20.000 millones de euros. La justicia alemana aún debe pronunciarse sobre la legalidad de este programa. Esta decisión, aseguraba a Bloomberg Lucas Guttenberg, del Instituto Jacques Delors en Berlín, coloca a Schnabel en "una buena posición para explicar la política del BCE desde una posición de autoridad en Alemania y otros países”.

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