Fusiones bancarias

La fusión entre el BBVA y el Sabadell fracasó por una diferencia de precio del 21%

El banco de Carlos Torres ofreció una de sus acciones por nueve del de Oliu, pero la entidad catalana reclamaba aproximadamente un plus del 25% sobre el cierre del miércoles

Panel de cotización del Sabadell, este viernes en la Bolsa de Madrid.
Panel de cotización del Sabadell, este viernes en la Bolsa de Madrid.Eduardo Parra / Europa Press

La unión entre el BBVA y el Sabadell tenía muchos elementos a su favor. Daría a luz a un gran grupo, el segundo más grande de España tras la unión de CaixaBank y Bankia, con fuerte implantación en el sector de las pymes y muy digitalizado. Pero al final, pese a todo, no se llegó a un precio de consenso. Según fuentes financieras, el BBVA ofreció una de sus acciones por nueve del Sabadell. Esto suponía que casi no había prima sobre el precio de cierre del miércoles, aunque asumía el 21% que había subido el Sabadell desde el anuncio de fusión.

Por el contrario, el banco catalán reclamaba aproximadamente un plus del 25% sobre el cierre del miércoles. En resumen, el BBVA valoraba en 0,43 las acciones del rival y ellos reclamaban un 21% más, 0,52 euros por título aproximadamente. Las dos entidades declinaron hacer comentarios sobre estas negociaciones que concluyeron en la madrugada del viernes.

Las diferencias de valoración entre ambos bancos eran muy relevantes. El BBVA tenía pensado realizar el pago mediante un intercambio de acciones, por lo que es probable que el presidente del Sabadell, Josep Oliu, hubiera exigido una vicepresidencia y Carlos Torres, máximo responsable del BBVA, se hubiera negado.

No fue el único factor, pero sí el decisivo. Las cúpulas de las dos entidades también discutieron por el reparto del poder, un factor que podía variar el precio a pagar.

Pero el hecho es que Carlos Torres, por el BBVA, y Josep Oliu, por el Sabadell, no llegaron a ese punto intermedio en que los dos creían cerrar un buen acuerdo. Y ahora las dos entidades deben demostrar a los reguladores, al mercado y sobre todo a sus accionistas que pueden encontrar alternativas más rentables a su unión.

Fuentes financieras comentaron el pasado jueves las graves diferencias de precio y la desconfianza mutua que habían surgido en las conversaciones, hasta el punto de que insinuaban una posible ruptura. Sobre la vicepresidencia de Oliu, estas fuentes señalaron que Torres no quiso dar entrada al directivo rival por la incertidumbre en torno al caso BBVA-Villarejo. Si Torres llegara a ser imputado por la Audiencia Nacional y tuviera que ceder la presidencia, esta podría acabar en manos de Oliu. No obstante, fuentes del BBVA comentaron el viernes que las razones del cisma fueron económicas y que no se debatió el asunto del gobierno corporativo.

Los analistas creen que, ahora que el plan con el Sabadell no ha salido adelante, el BBVA puede realizar una recompra de acciones propias para impulsar la cotización, así como ampliar su presencia en el capital de Garanti, su filial turca, de la que controla casi el 50%. La entidad catalana, por su parte, ha mostrado su intención de deshacerse de su filial británica, TSB, a la que el mercado atribuye un valor próximo a cero.

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