Multienergéticas ‘made in Spain’

Repsol y Cepsa adaptan sus planes estratégicos a las nuevas directrices que imponen los activos bajos en emisiones

Estación de recarga para vehículos eléctricos de Repsol en Bizkaia.
Estación de recarga para vehículos eléctricos de Repsol en Bizkaia.Javier Zorrilla/EFE

De un tiempo a esta parte, las petroleras de todo el mundo se dieron cuenta de que no solo de crudo y gas podían vivir y decidieron diversificar a una actividad más verde, por la que además apostaban las Administraciones. Las compañías españolas del sector no iban a ser menos. Así que tanto Repsol como Cepsa se pusieron a ello (BP España depende de la matriz londinense). Y el devenir de las dos compañías abrió una variante por la que se adentran ahora en la transición ecológica, adaptando sus ocho refinerías (cinco de Repsol, dos de Cepsa y una de BP) para producir ecocombustibles a partir del hidrógeno, la biomasa o la basura.

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Repsol, el antiguo grupo petrolero formado en 1986 a partir del ramillete de empresas públicas que habían crecido durante el franquismo, constituyó el 2 de noviembre de 2018 (acaba de cumplir dos años) Repsol Electricidad y Gas tras comprar activos a Viesgo “con el objetivo de convertirse en un actor relevante del mercado eléctrico español y reforzarse como proveedor multienergía, con generación de bajas emisiones, con una visión industrial a largo plazo y con voluntad de invertir en España y en el extranjero”.

En la actualidad, suministra electricidad y gas a 1,1 millones de clientes y ofrece todos los servicios alrededor de la energía y la movilidad, con el compromiso de luchar contra el cambio climático y fomentar el desarrollo sostenible como bandera. Se ha fijado la meta de ser una compañía cero emisiones netas en 2050, que se refrendará en el nuevo Plan Estratégico 2021-2025 que tiene previsto presentar el 26 de noviembre y que, entre otros proyectos, figura la posible salida a Bolsa de dicha filial.

Esta ambición, que incluso ha tomado más cuerpo en el contexto de extrema complejidad actual motivado por la pandemia, se concreta en que cuenta con casi 3.000 megavatios (MW) de capacidad total instalada y otros 2.000 proyectados; seis proyectos renovables en desarrollo en España: tres eólicos (Delta, con 335 MW; Delta 2, con 860 MW, y PI, 175 MW) y tres fotovoltaicos (Valdesolar, 264 MW; Kappa, 126 MW, y Sigma, 204MW), la participación en uno de los parques eólicos flotantes semisumergibles más grandes del mundo junto a EDPR, Engie y Principle Power (Windfloat Atlantic), ya operativo, y un acuerdo en el marco de su expansión a otros mercados internacionales con el grupo Ibereólica Renovables, que le ha dado acceso a una cartera de proyectos en Chile de más de 1.600 MW hasta 2025, con la posibilidad de superar los 2.600 MW en 2030.

Repsol ha producido ya sus primeros megavatios eólicos en España (del proyecto Delta) y ha apostado también por la generación distribuida y el autoconsumo de energía renovable, poniendo en marcha Solify, una solución de autogeneración fotovoltaica para particulares y empresas, que ofrece 100% energía renovable; y Solmatch, la primera gran comunidad solar de España, con la que fomenta la generación distribuida.

El grupo ha firmado una alianza con El Corte Inglés para que los clientes puedan contratar su suministro en los grandes almacenes, actividad para la que aprovecha también su red de 3.400 estaciones de servicio, que ya no solo expenden gasolina. Después llegaron más acuerdos con grandes clientes (NH Hotel Group, Nestlé, Tubacex, Schweppes, Athletic Club de Bilbao…) y expansión territorial, y nuevos proyectos eólicos y fotovoltaicos mediante la compra de parques ya en marcha o en funcionamiento en Aragón, Castilla y León y Andalucía.

Con la compra de activos de Viesgo, Repsol Electricidad y Gas obtuvo una cartera de 750.000 clientes y 2.950 MW de generación procedentes de centrales hidráulicas, ciclos combinados y centrales de cogeneración. A estos activos se sumó también el proyecto fotovoltaico Valdesolar, de 264 MW, en Valdecaballeros (Badajoz), donde aún planea la sombra de la central nuclear fallida. Trece meses después de la primera operación, logró superar el millón de clientes de electricidad y gas.

Además de su presencia en el sector eléctrico, ha introducido cambios en la producción de combustibles. Acaba de poner en marcha una planta de producción de biocombustibles avanzados en la refinería de Cartagena a partir de hidrógeno verde, y desarrolla otros proyectos relacionados con la economía circular en las refinerías de Somorrostro (Vizcaya), Tarragona y Puertollano (Ciudad Real), parea evolucionar hacia ese modelo energético sin emisiones.

Plan para 2021

Cepsa, por su parte, también prepara un ambicioso plan para transformar la compañía que será presentado en 2021. De momento, la antigua Compañía Española de Petróleos SA que controlan el fondo soberano de Abu Dabi Mubadala (63%) y The Carlyle Group (37%) cuenta con un parque eólico en Jerez de la Frontera que puso en marcha en 2019 con una potencia instalada de 28,8 MW.

Este año, creó con Masdar la firma conjunta Cepsa Masdar Renovables para desarrollar proyectos de energías renovables en España y Portugal con el objetivo inicial de alcanzar entre 500 y 600 MW de capacidad. Por otra parte, las plantas químicas de Cepsa han optado por el consumo de energía eléctrica de origen 100% renovable, suministrada por la compañía.

En movilidad, Cepsa desarrolla una red de puntos de recarga eléctrica y de repostaje de gas natural. Mantiene un acuerdo con BMW, Daimler, Ford y Volkswagen para instalar 100 puntos de carga ultrarrápida en sus estaciones de servicio con energía suministrada por Cepsa. A su vez, junto a Redexis, se ha comprometido a crear la mayor red de estaciones de repostaje de gas natural vehicular, con 80 instalaciones. La primera está en la autovía del Mediterráneo (A-7), en Puerto Lumbreras (Murcia), y trabajan en la apertura de 20 más en los principales corredores nacionales.

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