Crisis del coronavirus
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Innovar: importante y urgente

El fondo de recuperación europeo de 750.000 millones de euros condiciona su uso a fomentar la sostenibilidad y la digitalización

Interior de El cubo, centro de innovación de PMI en Suiza.
Interior de El cubo, centro de innovación de PMI en Suiza.

Un informe recientemente presentado por la Comisión Europea incide en la importancia de las políticas de investigación e innovación para liderar en dos de las mayores propuestas a las que nos enfrentamos a nivel mundial: la sostenibilidad (social, medioambiental y económica) y la digitalización.

En el caso de España, si bien la inversión en actividades de investigación y desarrollo realizada por las Administraciones Públicas se encuentra cercana a la media europea (0,21% versus 0,23% del PIB en 2017) y en menor medida en educación superior (0,33% versus 0,46%), la referente al sector privado representa el gran reto pendiente (0,67% versus 1,37%).

Ante el difícil contexto provocado por la pandemia de la covid-19, una de las respuestas planteadas por la UE se ha centrado en la creación de un fondo de recuperación europeo valorado en unos 750.000 millones de euros. Si bien estos recursos van a estar condicionados por su uso en fomentar la sostenibilidad y la digitalización, la gran pregunta es: ¿qué proyectos deben ser financiados con este dinero? Sería poco adecuado dejar margen a la improvisación y aprender de la experiencia propia (por ejemplo, el Plan E desarrollado en 2008-2009) y ajena. Para que este proceso de decisión fuera “como la seda” sería recomendable seguir cuatro pasos: saber, entender, decidir y actuar.

Su aplicación requiere necesariamente tiempo, algo que ahora parece escaso dada la urgencia económica. Para llevar a cabo los dos primeros pasos más rápidamente, el informe antes mencionado y otros realizados tienen un protagonismo indiscutible. La asignación de recursos a investigación y desarrollo no genera los mismos efectos en todos los países (ni tan siquiera entre regiones de un mismo país). Este impacto está relacionado con factores como la facilidad de una geografía para acceder a la tecnología, la distancia a la frontera tecnológica (cuanto menor sea, más fácil resulta innovar), el tamaño y la densidad poblacional (que genera externalidades positivas en el proceso de innovación), la calidad de las instituciones y los obstáculos que existan en el intercambio de conocimiento. En consecuencia, la asignación de recursos necesita ir acompañada de una adaptación de la política de innovación a las características de la zona, así como a las cadenas de producción, la especialización y el talento de los agentes que la componen.

Muchas veces primamos la urgencia frente a la importancia. Dado que no parece que vayamos a cambiar en este sentido, quizás la opción más adecuada sea convertir también en urgente la política de innovación en este momento, para aprovechar el tren de las oportunidades que se generen tras esta difícil situación. Nos va la vida (propia y la de las generaciones futuras) en ello.

Alfonso Arellano es economista sénior en BBVA Research


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