LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

La pandemia impulsa las reservas veraniegas de Paradores

La localización de la red pública de establecimientos, muchos en parajes naturales, se ajusta a la demanda actual

Parador de Mazagón, en Huelva, en una imagen facilitada por la compañía.
Parador de Mazagón, en Huelva, en una imagen facilitada por la compañía.1996-98 AccuSoft Inc., All right

La empresa pública Paradores, con casi un centenar de establecimientos, se encuentra en una situación envidiable dentro del sector turístico español. ¿La receta? Cuentan con alojamientos que se amoldan a la demanda de este año: aislados, en parajes naturales, de tamaño pequeño o mediano y con la posibilidad de que el Parador sea el destino final, no un lugar al que solo ir a dormir. El de Mazagón (Huelva), por ejemplo, permite a sus clientes pasear por una zona alejada de la ciudad, en el Parque Natural de Doñana, con la playa a sus pies.

Algunos de estos factores les ha jugado en contra históricamente. Sobre todo el de no tener grandes hoteles en los que maximizar la rentabilidad. Sin embargo, en el turismo poscoronavirus es su mejor aliado. Y así lo muestran los datos: una veintena de sus alojamientos cuenta con más reservas para agosto que en la misma fecha de 2019. Y en julio, más apurado por la incertidumbre de la salida de la desescalada, media docena de ellos también tienen mejores datos que hace un año. Óscar López, presidente de Paradores, es prudente y dice que 2020 no será bueno para nadie, aunque con un matiz. “Es cierto que en Paradores hay datos para la esperanza que muestran lo que creíamos: va a haber más turismo nacional”, asegura.

Fuentes de la Secretaría de Estado de Turismo consideran muy positivo este repunte. “Es buena señal que haya ganas de viajar”. Los expertos consultados consideran que la gran ventaja de Paradores es estar en espacios abiertos. Y también que no dependan tanto del turista extranjero, que será lo que se resentirá más este año. Según Paradores, de sus clientes anuales, solo el 35% es extranjero.

Entre los establecimientos de la firma con más demanda destaca el de Costa da Morte (A Coruña), pendiente de inaugurar. Estaba prevista su apertura para mayo, pero la crisis la dejó en suspenso. Al final comenzará a operar cuando lo permita la desescalada, junto al resto de establecimientos de Paradores. Pero el éxito ya está asegurado. “Ya está lleno en julio y prácticamente completo para agosto. Será una referencia para el turismo gallego”, cuenta López sobre un parador con historia: se proyectó en 2002, cuando ocurrió la tragedia del Prestige.

El aumento de reservas también es notorio en Mazagón (Huelva). O en Las Cañadas del Teide (Santa Cruz de Tenerife), que cuenta en con el doble de reservas para julio de las que tenía en esta misma fecha del año pasado. Además, fuentes de Paradores creen que estos datos pueden ser incluso mejores con el paso de las semanas. Algo que confirma su presidente: “La gente está retrasando la toma de decisiones porque no saben cuando podrán salir. Este año habrá muchas reservas de última hora”.

Pese a todo, el coronavirus también va a dejar cicatrices en Paradores. La más profunda serán las pérdidas de los últimos meses, durante el estado de alarma. Especialmente porque no realizó un ERTE a su plantilla, lo que supone un golpe de unos nueve millones de euros mensuales para sus cuentas. “Como empresa pública debemos tener especial sensibilidad con el mantenimiento del empleo”, justifica López.

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