LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Mucho cuidado: llegan los ‘coronacrímenes’ financieros

El confinamiento y la crisis económica son el caldo de cultivo perfecto para los fraudes vinculados al mundo de la inversión

Sede de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en Madrid.
Sede de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en Madrid. Víctor Sainz

Casi todos los días, con mayor frecuencia desde que la pandemia de la covid-19 nos dejara en casa, la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Interpol y la Europol advierten sobre la proliferación de estafas a través de Internet. Europol, que ha rebautizado estos delitos como los coronacrímenes, acaba de publicar un informe en el que identifica las principales amenazas y los factores clave que influyen en la delincuencia organizada. Tras una primera fase, la actual según se explica, en la que han proliferado los fraudes en la compra de material sanitario, llegarán una segunda y una tercera fase en las que “la pandemia y sus consecuencias económicas ejercerán una presión significativa sobre el sistema financiero y el sector bancario”. En esta fase, advierte la agencia de la policía de la Unión Europea, es posible, tal y como ocurrió en crisis anteriores, que se produzca “un aumento en el número de fraudes bancarios y de préstamos, lavado de dinero y corrupción”.

En el ámbito financiero y de inversión, las advertencias sobre estafas llegan en España especialmente de la mano de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El supervisor bursátil considera que, si bien aún es quizás “pronto” para poder sacar conclusiones sobre si la situación creada por la pandemia ha dado lugar a más actividad irregular, puede deducirse que “se ha intensificado el contacto de inversores con chiringuitos en Internet, puesto que la actividad presencial está limitada por el confinamiento”, reconoce.

Bajo, entre otros, el lema “Con o sin pandemia, los chiringuitos no juegan limpio”, las autoridades no dejan de alertar sobre las llamadas, mensajes o correos inesperados prometiendo altas rentabilidades y sobre las entidades no registradas que ofrecen servicios de inversión. Desde la CNMV explican que en los últimos tiempos los productos estrella en las estafas son los basados en criptodivisas y en general todo tipo de criptoactivos, con la curiosidad de que la mayor parte de ellos son ofertados por “entidades llamadas clones que tratan de captar clientes utilizando el mismo nombre que otras entidades completamente legales aprovechándose de su reputación”.

También han detectado numerosos intentos de fraude tratando de colocar productos financieros de alto riesgo, como CFD (contratos por diferencias) con alto apalancamiento, recurriendo algunas de las entidades que los ofertan a “anuncios insertados en medios de comunicación —a veces de muy amplia difusión— o a través de plataformas populares de anuncios clasificados en línea”, precisan desde el supervisor del mercado.

Son muchas las personas que, a pesar de la incertidumbre, la fuerte volatilidad del mercado de valores y el aumento de los riesgos se están acercando a los mercados de valores en busca de “oportunidades”. De hecho, según un reciente comunicado de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés), secundado por las autoridades nacionales competentes en la defensa de los inversores, se ha observado “un aumento significativo en el número de cuentas de inversión abiertas por clientes minoristas, así como un incremento de las operaciones de este tipo de clientes”.

Desde la CNMV advierten para quienes puedan sentirse tentados de operar con empresas no registradas que han detectado, vinculadas a la covid-19, entidades fraudulentas que ofrecen información a los inversores sobre las consecuencias de la expansión del virus en los mercados financieros, asegurando falsamente contar con “servicios para identificar y gestionar los riesgos potenciales y aprovechar así las posibles oportunidades”.

El organismo supervisor también alerta sobre las llamadas genéricamente “cuentas de trading financiadas”. A través de páginas web se está ofreciendo la posibilidad de acceder a una cuenta de valores para realizar operaciones de diversa naturaleza (bursátiles, CFD, forex…). El inversor no arriesga dinero propio (es el de la página web) y, sin embargo, supuestamente se queda con una parte de las ganancias obtenidas. Un negocio redondo que, sin embargo, tiene truco. Para hacer uso de esas cuentas financiadas primero hay que realizar algún curso de trading específico (con sus exámenes pertinentes, aunque en un entorno simulado) cuyo precio suele ser, según la CNMV, “ de varios miles de euros”.

Los intentos de estafa pueden ser incluso dobles. Las recovery room son entidades que se ofrecen fraudulentamente a recuperar el dinero perdido previamente en algún chiringuito financiero. A veces también prometen recomprar acciones sin valor real. Aunque parezca increíble suelen ser, bajo otro nombre, los propios chiringuitos financieros que realizaron el fraude inicial u otras empresas que han adquirido las listas de afectados. Este es un tipo de estafa que, según fuentes de la CNMV, “está repuntando últimamente”, por lo que, a su juicio, cualquier inversor que reciba una oferta de este tipo sin haberlo solicitado antes “pidiéndole, eso sí, dinero por adelantado en concepto de pago de impuestos, honorarios o pólizas de seguro” debe desconfiar. Incluso si hablan en nombre de la CNMV, “ya que ni este organismo ni sus empleados contactarán directamente con los posibles afectados, ni autorizan el uso de su identidad, imagen corporativa o dominio cnmv.es con el fin de recuperar las pérdidas”.

Ofertas letales

A todos estos timos financieros se suman los tradicionales intentos de conseguir las claves de acceso de las cuentas corrientes. La realidad es que, según explican desde la policía, los “ciberdelicuentes no descansan y han encontrado en la situación actual un buen caldo de cultivo para sus intentos de fraude”. Así recuerdan que ni La Caixa manda correos para “informarle de que, después de los cálculos finales de compensación, le corresponde un reembolso de una cantidad determinada”, ni al BBVA “le complace informarle sobre sus facturas pagadas”, ni ING pide “que actualice sus datos personales”.

En general, ninguna entidad financiera advierte de que se tienen “24 horas para pagar 1.000 euros o su cuenta será cancelada”. Según se deja claro en las redes sociales tanto de la policía como de la Guardia Civil, los intentos de hacerse con lo ajeno se han adaptado con rapidez a la pandemia. Bajo el lema “No piques” se advierte de la falsedad de algunas campañas vinculadas con las ayudas directas de la Seguridad Social a los afectados por ERTE, de las comunicaciones del Ministerio de Economía, de los pagos adelantados de Hacienda, del cobro de multas de la DGT. Algunas de estas campañas de fraude ofrecen incluso supuestas ofertas de Netflix o Amazon.


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