CRISIS DEL CORONAVIRUS

“No sé hasta cuándo estaré sin trabajo”

Autónomos, trabajadores eventuales, fijos discontinuos y becarios son suspendidos de empleo y sueldo temporalmente por el coronavirus

Job Vermeulen, fotógrafo autónomo a quien le han cancelado todos los encargos hasta Semana Santa.
Job Vermeulen, fotógrafo autónomo a quien le han cancelado todos los encargos hasta Semana Santa.Joan Sanchez / EL PAÍS

Hace varios días que Job Vermeulen empezó a recibir decenas de correos en los que se le comunicaba que prescindían de sus servicios como fotógrafo. Todos los eventos en los que iba a participar se anulaban por la crisis del coronavirus. “Me han cancelado absolutamente todo a mes y medio vista”, dice por teléfono. Este freelance catalán estima un impacto de cerca de 8.000 euros y dice estar aprovechando el tiempo para otras cosas: “Estoy actualizando mi cuenta de Linkedin, subiendo cosas atrasadas a mi web... Es como si tuviera vacaciones, pero forzadas. Es un drama”, afirma Vermeulen, padre de un bebé de seis meses, que reclama más ayudas a los autónomos.

Vermeulen es uno de esos trabajadores que primero están notando el impacto económico de la pandemia, los que tienen menos estabilidad laboral: autónomos y empleados eventuales que trabajan para ferias y eventos; fijos discontinuos que, por ejemplo, se emplean en las actividades extraescolares o en los comedores de los centros educativos que han sido clausurados; o becarios que, al estar ligadas sus prácticas con la universidad, también han dejado de trabajar. Mientras tanto, patronales y sindicatos prevén que en los próximos días se registre un gran número de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) para hacer frente a un eventual cierre de comercios.

En los centros educativos catalanes, cerrados desde este viernes, muchos fijos discontinuos se han quedado sin empleo de un día para otro. Lucía recibió la carta de despido y no ha ido al trabajo. “Nos dijeron que prepararían los papeles para que fuéramos al INEM”, dice. Lleva siete años trabajando para una empresa que proporciona cursos extraescolares y servicio de comedores a varios colegios públicos de Badalona, con un contrato fijo discontinuo. A pesar de que dice entender que es una situación excepcional, es madre de dos niñas y ve difícil “vivir ahora con un solo sueldo”. La medida se aplicará durante dos semanas, aunque es posible que se alargue. “No sé hasta cuándo estaré sin trabajo”, dice.

Joaquín tiene 24 años y, hasta ahora, iba a ser uno de los más de 20 trabajadores encargados del nuevo Starbucks que se va a abrir en Murcia. Empezó el periodo de formación pero este viernes le han dicho “que las cosas se estaban poniendo muy negras” y que tendrían que despedirlos. “Entiendo que la multinacional no pueda hacer frente a todo esto, pero me pilló desprevenido. Nos explotó a todos en la cara”, dice. Aunque Joaquín vive con sus padres y “puede sobrellevar la situación”, lamenta tener que volver a empezar a buscar empleo.

Los becarios también han dejado en su gran mayoría de acudir a sus puestos. En una nota informativa, el Grupo Planeta ha anunciado a sus estudiantes en prácticas que dejen de acudir al trabajo durante 15 días. A algunos de ellos le han suspendido también el sueldo. Un portavoz de la empresa ha explicado que siguieron las indicaciones de las universidades: dependiendo del centro, algunos podrán realizar las prácticas telemáticamente, y a otros se les suspende el convenio durante dos semanas.

Los trabajadores de comercios y restauración, aunque tengan un contrato fijo, tampoco tienen asegurada su continuidad durante estas semanas. El goteo de despidos del personal de los Hoteles Sol Meliá empezó el pasado viernes. 60 trabajadores con contrato fijo eran cesados “por baja ocupación” a raíz de la crisis del coronavirus. “Hoy ya hay al menos 230 despidos en toda España”, apunta Fran Martínez León, presidente del comité de empresa del hotel Sol Lanzarote, que denuncia la decisión de la empresa: “Esto no se ajusta a la epidemia. Es una limpieza de la empresa con los trabajadores más antiguos en medio de la alarma social”. Según Martínez, la empresa ha optado por despedir a empleados con contratos de décadas de antigüedad y otros que padecen enfermedades o tienen edades avanzadas. “Pretenden sustituirlos por trabajadores precarios”, lamenta. Asimismo critica la inmediatez de la decisión y las altas indemnizaciones recibidas: “Ese dinero debería de haberse invertido en reactivar la empresa. No en esto. Están aprovechando este momento para despedir a gente que lleva toda la vida”. En un comunicado de prensa publicado el jueves, la empresa asegura que tomarán las medidas necesarias para garantizar la estabilidad del empleo.

En una librería barcelonesa, Dani, que prefiere no dar su nombre real, explica que la dirección se está planteando un ERTE en el caso de que el Gobierno obligue a cerrar el establecimiento: “Los compañeros están preocupados porque no saben si será una forma de despedir a gente más adelante”. “Es lógico que se nos suspenda de empleo si se cierra la librería”, dice el trabajador, que explica la alta demanda actual de libros ante un eventual confinamiento.



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