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Boris Johnson elige al jefe del regulador de la City para liderar el Banco de Inglaterra

Andrew Bailey recibió críticas por su gestión de varios escándalos financieros

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El nuevo gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, el pasado septiembre en Londres AFP

El Gobierno de Boris Johnson ha optado por la prudencia y por lo ya conocido a la hora de pensar en el relevo del gobernador del Banco de Inglaterra (BDI). Andrew Bailey (60 años), actual director de la Autoridad de Conducta Financiera de la City londinense (FCA, en sus siglas en inglés), sustituirá al canadiense Mark Carney a partir del 15 de marzo. Bailey conoce de sobra la autoridad bancaria británica. Trabajó en el BDI durante tres décadas y llegó a ser vicegobernador. Su gestión a la hora de hacer frente a la última crisis financiera y bancaria de 2008 y 2009, cuando dirigía la Autoridad Macroprudencial de la institución, le proporcionó una reputación de solidez y solvencia. Sin embargo, su modo de hacer frente a escándalos recientes en los cuatro años que lleva al frente de la FCA (una entidad equivalente en funciones a la CNMV española) había sembrado dudas sobre su elección.

"Cuando pusimos en marcha el proceso de selección, buscábamos a un líder con reconocimiento internacional que tuviera experiencia en materia regulatoria, económica y monetaria. Eso es lo que hemos logrado con el nombramiento de Andrew Bailey. Era el candidato que más sobresalía en un terreno muy competitivo. Es la persona idónea para dirigir el BDI en el momento en que debemos forjar un nuevo futuro fuera de la Unión Europea y extender las oportunidades por todo el país", ha dicho el ministro de Economía británico, Sajid Javid.

Las voces más críticas con la designación creen, sin embargo, que el Gobierno Johnson ha perdido la oportunidad de aumentar la imagen de diversidad de la institución y debería haber puesto a su frente a una mujer. Minouche Shafik (57 años), directora de la London School of Economics y exgobernadora del BDI, había surgido en los últimos días como una candidata firme. Su férrea oposición al Brexit, sin embargo, la descartó para el cargo. La reciente mayoría parlamentaria alcanzada por los conservadores les da fuerza para imponer en todas las instituciones relevantes del país un alineamiento con sus planes de futuro. Shriti Vadera, actual presidenta de Santander UK y asesora de Johnson durante su época como alcalde de Londres, también estaba en las quinielas.

Bailey, hijo de un maestro y de una jueza, ha dedicado toda su vida profesional al sector público. Como gobernador del BDI cobrará 580.000 euros al año, unos 18.000 más que su antecesor. No está claro, sin embargo, si percibirá también los casi 300.000 anuales de ayuda para vivienda. Carney llegó al puesto en 2013 después de haber sido el gobernador del Banco de Canadá, y ha visto su mandato prorrogado hasta en tres ocasiones por las incertidumbres provocadas por el Brexit. Aunque iba a abandonar el puesto finalmente el próximo 31 de enero, la fecha fijada oficialmente para la salida de la UE, aguantará hasta el 15 de marzo para asegurar una transición suave. Carney fue fundamental, con su sólida afirmación en defensa de fortaleza financiera y bancaria del Reino Unido, para contener a los mercados después del resultado del referéndum de 2016. Sin embargo, sus constantes advertencias de que la economía británica no estaba preparada para las consecuencias de la decisión le enfrentaron constantemente con el sector euroescéptico de los conservadores.

"Continuaré la tarea que Mark Carney ha realizado para asegurar que todo lo que haga tenga como prioridad el interés público. Para mí lo más importante es que el BDI siga sirviendo a los ciudadanos a través del mantenimiento de la estabilidad monetaria y financiera y asegurando que nuestras instituciones financieras tengan una situación saneada", ha dicho Bailey.

Al frente de la FCA, sin embargo, Bailey cosechó serias críticas por su dudosa gestión del escándalo en torno al Grupo de Reestructuración Global del Royal Bank of Scotland. Miles de pequeñas empresas en apuros sufrieron los presuntos abusos de esa entidad. Y una docena de diputados llegó a pedir su dimisión después del hundimiento de London Capital & Finance. Irónicamente, su nombramiento ha coincidido con la noticia de que las ruedas de prensa del actual gobernador habían sido pirateadas. A través de una línea de banda ancha ultrarrápida que solo contenía audio, algunos fondos de inversión podían conocer los comentarios de Carney hasta ocho segundos antes de que las televisiones los emitieran en directo. La ventaja temporal les permitía ordenar inversiones multimillonarias antes que sus rivales. La FCA, con Bailey aún al frente, ha abierto una investigación al respecto.

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