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Glovo se convierte en el segundo ‘unicornio’ español al superar una valoración de 1.000 millones

La compañía de reparto capta 150 millones más en su última ronda de inversión

glovo
Un repartidor de Glovo, en Madrid.

La compañía de reparto a domicilio Glovo se ha convertido en la segunda start-up española en ser considerada un unicornio, nombre que reciben las empresas emergentes que consiguen superar los 1.000 millones de dólares (900 millones de euros) en su valoración. La primera en conseguirlo fue Cabify, que el año pasado situó su valoración en 1.400 millones de euros. En un comunicado hecho público este jueves, Glovo ha explicado que ha cerrado una nueva ronda de inversión, de 150 millones de euros, liderada por Mubadala, el fondo soberano de Abu Dabi. La compañía destinará esta nueva ronda a reforzar su equipo tecnológico y continuar en su expansión internacional.

La anunciada este jueves es la tercera ronda de inversión captada en dos años. En 2018 se hizo con 134 millones de euros, y en abril de este año consiguió 150 millones de euros más. En esta ocasión, la ronda de otros 150 millones de euros está liderada por el fondo soberano de Abu Dabi Mubadala, y también se han sumado algunos inversores anteriores de Glovo (Drake Enterprises, Idinvest y Lakestar).

Glovo, fundada en Barcelona en 2015 por Óscar Pierre y Sacha Michaud, está presente en 26 países y 300 ciudades, pero todavía no ha conseguido llegar al punto de rentabilidad, el llamado break even, en el conjunto de su actividad (sí lo hizo el año pasado en España e Italia). Por esta razón la empresa continúa inmersa en la búsqueda de inversores para continuar con su expansión. "En el escenario global de inversión en start-up, que se está frenando un poco, cerrar una ronda como esta dice mucho de la disciplina con la que tratamos este proyecto. Con los inversores compartimos la idea de que no vale solo el crecimiento y la respuesta a corto plazo, sino mirar a largo plazo y tener claro el camino hacia la rentabilidad", ha explicado el consejero delegado, Óscar Pierre, en una conversación telefónica.

El objetivo, ha detallado Pierre, es alcanzar esta rentabilidad de la empresa en 18 meses, a mediados de 2021. "Nuestro modelo de empresa necesita tiempo y mucha capilaridad en los países en los que estamos presentes", ha argumentado el consejero delegado. La nueva ronda de inversión de 150 millones de euros se destinará a ampliar el equipo tecnológico (actualmente formado por 150 personas en las sedes de Barcelona y Varsovia, que pasará a 350 trabajadores el año que viene). La inversión también servirá para potenciar la colaboración con los supermercados y de los almacenes propios, los llamados Super Glovo. Y, por último, la compañía utilizará la inversión para seguir con su expansión internacional, con el objetivo de penetrar en los mercados que tienen más oportunidades, como América Latina.

Con esta ronda, Glovo ha conseguido la categoría de unicornio, que se consigue con la valoración de más de 1.000 millones de dólares. "A nivel interno no nos gusta celebrarlo mucho, las rondas de inversión son una herramienta más para conseguir ser autónomos y no depender de inversores. Queda muy bien en el mundo de las start-up, pero hay que ser humildes, todavía estamos invirtiendo mucho dinero", ha aclarado Pierre, que ha avanzado que la empresa cerrará este 2019 con una facturación casi 3,5 veces superior a la de 2018.

Pierre ha reconocido que en todos los intentos de captación de inversiones está presente la polémica por el modelo laboral de la compañía. Glovo opera mediante la colaboración con repartidores autónomos, que no están contratados por la compañía y abonan sus cuotas a la seguridad social. En los últimos años, a Glovo se le han multiplicado los expedientes de la Inspección de Trabajo en España contra su modelo laboral, que consideran que utiliza la figura del "falso autónomo". La última, esta semana en Mallorca, donde la Inspección de Trabajo ha acreditado que la empresa tiene como falsos autónomos a 361 repartidores. Glovo también ha recibido algunas sentencias a favor y algunas en contra, a la espera de la doctrina que dicte el Tribunal Supremo cuando se eleven los casos.

"Es claramente un tema importante para los inversores, pero nosotros somos muy proactivos para adaptarnos", ha explicado el consejero delegado. Según Pierre, la incertidumbre que generan las sentencias contradictorias no es buena para la inversión. La compañía cree que el Gobierno "tiene que ponerse las pilas, tener una actitud más futurista y adaptarse a los nuevos tiempos", y pide una nueva legislación que regule los trabajadores autónomos de las plataformas digitales.

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