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Los estibadores desconvocan la huelga ante un acuerdo que culminará la adaptación legal del sector

El fin total de las movilizaciones a las que estaban llamados 7.000 trabajadores llegará el lunes con la aprobación definitiva del pacto

Imagen de archivo de las instalaciones del puerto de Valencia.
Imagen de archivo de las instalaciones del puerto de Valencia. VALENCIAPORT

Una noche de intensas negociaciones in extremis va a servir para mucho más que para desconvocar los días de huelga que, desde el próximo lunes, prometían bloquear los puertos españoles. El acuerdo alcanzado la madrugada de este viernes entre estibadores y patronal resuelve el último escollo que quedaba pendiente para adaptar definitivamente el sector a la normativa legal que surgió tras una sentencia europea que puso patas arriba los puertos españoles hace ya cinco años.

“Estamos cerca de cerrar todo un proceso”, explica Antolín Goya, coordinador general del sindicato Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar. Con la CETM —entidad mayoritaria de los estibadores a un lado de la mesa, y la Asociación Nacional de Empresas Estibadoras (Anesco), al otro, la desconvocatoria de huelga ha sido posible después de que hayan conseguido acordar un texto consensuado del V Acuerdo Marco. Ese documento recoge, por fin, la adecuación del sector al nuevo marco legal y, de él, deberán emanar los 30 convenios laborales que regirán la estiba en cada puerto.

Ambas partes tenían como tope el 31 de diciembre para realizar estas modificaciones que adaptan al sector de los estibadores españoles el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. En diciembre de 2014, una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE condenó a España por considerar que el sistema de entonces restringía la libertad de establecimiento de las empresas de la estiba. Aquello derivó en un agrio enfrentamiento entre el anterior ministro de Fomento, Íñigo de la Serna (del PP), y los trabajadores portuarios que convocaron una huelga estatal a mediados de 2017.

El conflicto encontró acomodo legal con dos Reales Decretos, uno publicado ese mismo año y otro el pasado mes de marzo de este año. El nuevo marco legal obligaba a empleados y empresas estibadoras a recoger la nueva realidad en sus convenios, pero la negociación encalló a mediados del pasado mes de noviembre y derivó en un preaviso de huelga a la que estaban llamados 7.000 trabajadores de toda España. LA CTEM acusó a Anesco de alargar el acuerdo necesario para que muchos de sus derechos laborales no se quedasen “en el limbo”. La patronal, por su parte, alegó que necesitaba más tiempo para analizar el texto que debían acordar.

La noche de este pasado viernes ambas partes parecen haber sellado la paz con un documento que “se adapta a las necesidades del sector y tiene todas las garantías”, según defiende Antolín Goya. El nuevo acuerdo marco consolida una nueva forma de operar en la que las antiguas Sociedades Anónimas de Gestión de Estibadores Portuarios que empleaban a los trabajadores han dado paso a los Centros Portuarios de Empleo, unas empresas de trabajo temporal específicas para cada puerto. “Con esto hemos marcado su forma de funcionamiento para que sean competitivos sin perder derechos”, abunda el coordinador.

Aunque el fin de la huelga parece hecho, está pendiente de que la comisión negociadora rubrique definitivamente el acuerdo, según ha explicado la CETM en un comunicado emitido este sábado. Sindicatos y patronal se han emplazado al mediodía de este lunes en la sede de Puertos del Estado, en Madrid, para ratificar el texto y, tras ello, se desconvocarán definitivamente unos paros para los que el Ministerio de Fomento ya había fijado los servicios mínimos que debían regir en la carga y descarga de mercancías.

El camino del nuevo documento aún es largo. “El ministerio de Empleo tiene que darle el visto bueno y queremos que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, también”, avanza Goya. Después, tendrá que traducirse en unos 30 convenios laborales específicos para puertos como el de Algeciras, que concentra el mayor número de estibadores unos 2.000, seguido de los de Valencia y Barcelona. Cuando eso ocurra, la lucha amainará en un sector caracterizado por su peligrosidad laboral y por el carácter combativo de unas movilizaciones que les llevaron a ser objeto de críticas y apoyos en la opinión pública española allá por 2017. “Nosotros lo que queremos es regresar cuanto antes a la normalidad”, remacha Goya.

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