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Francia aplicará una ‘ecotasa’ de entre 1,5 euros y 18 euros a todos los billetes de avión

La ministra de Transportes, Elisabeth Borne, anuncia que a partir de 2020 se aplicará el impuesto para vuelos que salgan los aeropuertos franceses

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La ministra de transporte francesa, Elisabeth Borne, y el de Medio Ambiente, Francois de Rugy, en una rueda de prensa. AFP

Volar desde Francia costará un poquito más caro a partir del año que viene, pero por una buena causa, el medioambiente. El Gobierno francés ha anunciado este martes la implementación, a partir de 2020, de una ecotasa a los billetes de avión que se reinvertirá en proyectos de infraestructura de transportes más ecológicos. A la salida del segundo “consejo de defensa ecológica”, el ejecutivo de Emmanuel Macron ha anunciado también su intención de reducir las ventajas fiscales de las que goza el transporte de carretera.

Según ha explicado la ministra de Transporte, Elisabeth Borne, al término de la reunión en el Elíseo, la ecotasa oscilará desde 1,50 euros a los 18 y será aplicada a los billetes de avión de todos los vuelos que partan desde Francia, no para los de llegada, salvo para los de las líneas destinadas a Córcega y a los territorios galos de ultramar, así como los vuelos de conexión.

La medida, que se aplicará a todas las aerolíneas, prevé una ecotasa de 1,50 euros para los vuelos nacionales e intraeuropeos en clase económica y de 18 euros para los extracomunitarios en clase ejecutiva, señaló Borne. El Gobierno espera recaudar con esta ecotasa unos 182 millones de euros anuales, que pretende reinvertir en infraestructura de transporte más ecológica, como el ferrocarril.

La decisión, en cierto modo, responde a dos desafíos del Gobierno de Emmanuel Macron. De un lado, continúa la senda ecológica que el ejecutivo ha profundizado desde la inesperada victoria de los verdes en las elecciones europeas de mayo, cuando este partido se convirtió en la tercera fuerza política más votada del país tras el partido de Macron y el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen, dejando muy detrás a los demás partidos tradicionales de derechas e izquierdas.

Al mismo tiempo, responde a una crítica lanzada durante los largos meses de protestas de los chalecos amarillos en Francia, desde finales de 2018 hasta bien entrada la pasada primavera: que es a las clases menos favorecidas a las que se carga más con tasas para cumplir con las metas ecológicas del país, como con el impuesto sobre la gasolina que provocó el detonante de las protestas y que el Gobierno se vio obligado a anular antes de que acabara 2018.

“Desde hace meses, se manifiesta entre nuestros ciudadanos un sentimiento de injusticia respecto de la fiscalización del transporte aéreo”, reconoció al respecto Borne. “Francia se ha comprometido en la vía de la tasación del transporte aéreo, pero había una urgencia”, continuó. Por eso, concluyó, “hemos decidido implementar una eco-contribución progresiva”.

Críticas del sector

La noticia ha caído sin embargo muy mal en el sector de la aviación. Air France advirtió de que la ecotasa va a “penalizar significativamente” su competitividad y supondrá un costo adicional de más de 60 millones de euros anuales para el grupo, cuyas acciones sufrieron una caída de hasta 5% tras el anuncio.

También preocupa al Sindicato Nacional de Pilotos de Línea (SNPL), para el que la medida “debilita a un sector sometido por naturaleza a una fuerte competencia internacional”. Los pilotos desmienten además a la ministra, que dijo que la tasa se aplicará a todas las aerolíneas para no desfavorecer a las nacionales, ya que, recuerdan, son estas las más presentes en territorio francés y por tanto “esta tasa penalizará la competitividad de nuestro pabellón nacional”, sostienen.

Transporte por carretera

En el segundo “consejo de defensa ecológica” que celebra Macron, también se aprobó una reducción de dos céntimos por litro de gasoil del reembolso parcial del que se beneficia el transporte por carretera de mercancías. Una medida que permitirá reponer en las arcas públicas 140 millones de euros al año que también serán invertidos en proyectos de financiación de infraestructuras.

La ministra anunció su intención de iniciar este mismo martes las negociaciones con los representantes sindicales del sector, que según recuerda la Agencia France Presse ya habían advertido de potenciales protestas tras el verano si no renunciaba a sus proyectos de aumentar las tasas de los transportistas.

El “consejo de defensa ecológica” es un consejo de ministros dedicado exclusivamente a analizar las políticas ecológicas ya implementadas y a establecer líneas estratégicas futuras tanto internamente como a escala europea, según explicó el Gobierno tras la celebración de la primera cita, en mayo, tres días antes de las elecciones europeas. La fecha llevó a partidos ecologistas y de izquierdas a calificar de oportunista al Gobierno de Macron, pero este las rechazó en boca de su primer ministro, Édouard Philippe. “Nos critican si hablamos del tema, pero si no habláramos de ello, nos criticarían también”, dijo en aquel entonces. En la primera reunión de los ministros del ramo, se acordó la cancelación de un proyecto en Guyana para crear una mina de oro a cielo abierto muy criticada por organizaciones ecologistas, la ampliación de más de 20 reservas naturales en territorio francés antes de 2022 o inversiones para mejorar la “renovación energética” de viviendas y edificios públicos, entre otros. El nuevo consejo ecológico se ha celebrado 24 horas antes de la reunión semanal habitual de ministros, en la que se espera también otra medida ecológica, la presentación de un proyecto de ley sobre economía circular que incluye, entre otros, la prohibición ya adelantada pero que entrará en vigor en 2023 de destruir cualquier producto no alimentario —ropa, productos higiénicos, cosméticos o electrodomésticos— que no sea vendido. En vez de ello, deberán ser reutilizados, reciclados o entregados a asociaciones.

 

Para España, este impuesto no es una prioridad ahora

LLUÍS PELLICER, Bruselas

Los países del Benelux impulsan que los países de la UE implanten una tasa para gravar las emisiones de dióxido de carbono de la aviación. El ministro de Finanzas de Holanda, Wopke Hoekstra, ayer presentó a sus socios en el Consejo de Ministros de la UE las bondades de ese nuevo impuesto medioambiental. Sin embargo, esa no es la "primera opción" para España, que sí aboga por los impuestos medioambientales pero reclama poner todas las alternativas encima de la mesa para examinarlos.

La ministra de Economía, Nadia Calviño, sostuvo que todavía "no hay ninguna propuesta concreta o formal" sobre una tasa a la aviación, pero añadió que en todo caso España tiene "una serie de características" que hacen que la tasa sobre el queroseno no sea su prioridad. La ministra detalló esos impedimentos: el sector turístico, el "carácter periférico" del país respecto a Europa o "el peso de las islas" en el territorio. Esos factores, dijo, "hacen que [el impuesto] no sea la primera opción cuando estamos pensando en imposición medioambiental por su posible impacto". Aun así, la ministra consideró "prioritario" abordar una tributación para luchar contra el cambio climático, pero consideró que hay más posibilidades. Y puso como ejemplo el impuesto sobre gases fluorados que hay en España.

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