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La destitución del banquero central devuelve a Turquía a la incertidumbre

La lira turca registra caídas superiores al 3% tras la maniobra de Erdogan para reducir los tipos de interés

La destitución del gobernador del Banco Central de Turquía, Murat Çetinkaya, del pasado fin de semana ha devuelto a la lira al terreno de la incertidumbre. La divisa turca registró el lunes caídas de hasta el 3,4%. Tras la maniobra, según reconoció el propio presidente Recep Tayyip Erdogan, están las desavenencias sobre la gestión del tipo de interés, que el mandatario islamista quiere reducir contra las recomendaciones de la institución monetaria y del mundo de los negocios.

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El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en Estambul el pasado 5 de julio. REUTERS

El Banco Central elevó los tipos de referencia el año pasado al 24% para contrarrestar las severas caídas en la cotización de la moneda turca, descensos debidos al enfrentamiento entre los presidentes de EE UU y Turquía y a las dudas sobre la gestión económica del país euroasiático. La lira, que perdió un tercio de su valor el pasado agosto, se estabilizó en los siguientes meses y en las últimas semanas había comenzado incluso a ganar terreno respecto al euro y dólar.

Las finanzas también parecían encauzadas después de que el ministro de Finanzas y yerno de Erdogan, Berat Albayrak, anunciase la inyección del equivalente a 4.400 millones de euros en la banca pública para evitar problemas derivados del creciente número de préstamos en mora. La economía, que entró en recesión en los últimos trimestres del año pasado, había vuelto a crecer e incluso indicadores díscolos como la inflación se habían reducido (de más del 25 % a finales del año pasado al 15,7 % de este junio).

Así que Erdogan esperaba un gesto del Banco Central. Pero el gobernador Çetinkaya estimaba que todavía era temprano para decretar un descenso en los tipos de interés y en las últimas reuniones habían decidido mantenerlos. No en vano, el mes pasado, la agencia Moody’s rebajó la calificación crediticia de Turquía a B1 con “perspectiva negativa” precisamente por el temor de que el presidente turco presionase por una rebaja de tipos.

“Le dijimos repetidas veces en nuestras reuniones económicas que debía recortar los tipos. Le dijimos que una rebaja ayudaría a reducir la inflación. Él no hizo lo que era necesario. Teníamos diferencias de opinión”, explicó Erdogan tras el fulminante despido, según la prensa local.

El mandatario turco ha dejado clara varias veces su opinión sobre los intereses: “Son el padre y la madre de todos los males”. Y arguye, contra la creencia generalizada, que los intereses bajos ayudan a bajar la inflación: la mayoría de economistas sostienen que, al contrario, los intereses altos contribuyen a moderar el consumo y, por tanto, a reducir los precios. Una fuente diplomática europea explicó a este diario que un predecesor de Çetinkaya le confesó su frustración a la hora de tratar cuestiones macroeconómicas y financieras con Erdogan. “No entiende cómo funciona la economía”, le dijo.

El sustituto de Çetinkaya es el hasta ahora vicepresidente del Banco Central, Murat Uysal, quien, en un comunicado, prometió aplicar de “manera independiente” la política monetaria y mantener abiertos los canales de comunicación al más alto nivel a fin de “controlar la estabilidad de los precios”. Sin embargo, según fuentes financieras, Uysal, que ha desempeñado funciones directivas en el banco público Halkbank (muy controlado por el Gobierno), es más maleable respecto a las tesis de Erdogan. “Sabemos que Uysal ve con más simpatía una rebaja de intereses que Çetinkaya, y por eso ha sido nombrado”, explicó a Reuters un banquero turco.

Posible escisión del AKP

La próxima reunión sobre tipos de interés del Banco Central tendrá lugar el 25 de julio. Entonces se verá si la maniobra de Erdogan surte efecto. Con todo, varios acontecimientos previos podrán afectar a la decisión. En los próximos días se espera la llegada del nuevo sistema de defensa antimisiles S-400, de producción rusa y, según Washington, incompatible con los sistemas de radares de la OTAN, a la que pertenece Turquía. El presidente de EE UU, Donald Trump, ha amenazado a Ankara con sanciones si lo pone en funcionamiento, lo que podría llevar a una repetición de la crisis monetaria del verano pasado.

Ali Babacan —considerado el ideólogo de las reformas económicas que la pasada década llevaron a Turquía a un periodo de bonanza— presentó el lunes su dimisión del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), dirigido por Erdogan, para iniciar un nuevo movimiento político en el que podrían converger también el expresidente turco Abdullah Gül y el ex primer ministro Ahmet Davutoglu, apartados del poder por sus diferencias con el líder islamista. “Bajo las actuales circunstancias, Turquía necesita una nueva visión de futuro. Hay que analizar correctamente cada área y desarrollar nuevas estrategias, planes y programas para nuestro país”, explicó Babacan, que entre 2002 y 2015 ejerció de ministro de Finanzas y de Exteriores, negociador de la adhesión a la UE y viceprimer ministro. “Se ha hecho inevitable iniciar un nuevo intento por el presente y el futuro de Turquía. Muchos de mis colegas y yo sentimos una gran responsabilidad histórica”, añadió.

Tras la pérdida de importantes capitales en las elecciones municipales de primavera, han aparecido grietas y diferencias de opinión en el partido de Erdogan, y se estima que la aparición de una nueva formación política podría provocar una escisión en el partido gobernante.

Erdogan y los tipos de interés, una difícil relación

La fijación de Erdogan con los intereses se debe tanto a sus ideas islamistas -el Corán repudia el préstamo a alto interés- como a su modelo de negocio: en los últimos años ha apostado buena parte de sus cartas a la construcción. Y numerosas empresas del sector -muchas de ellas cercanas al Ejecutivo- sufren ahora problemas porque los altos intereses hipotecarios les impiden colocar el amplio stock de vivienda, oficinas y centros de negocio que aún tienen vacíos.

El modo de destituir a Çetinkaya, un año antes de que concluyese su mandato, también ha estado acompañado de polémica. Según han escrito los medios locales, el Ejecutivo pidió al gobernador que dimitiese, pero cuando este se negó, alegando la independencia de la que formalmente goza la institución, se le comunicó su cese por decreto. Ninguno de los últimos timoneles del Banco Central ha terminado bien su relación con Erdogan. Uno de ellos, Durmus Yilmaz, incluso se ha unido a la oposición y ahora ejerce de diputado.

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