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Todo lo que puede negociar con el banco y nunca se atrevió a pedir

Los expertos señalan las ventajas que puede suponer tener una actitud proactiva con la entidad en la que el usuario tiene contratadas una cuenta, una tarjeta o una hipoteca, entre otros productos

Un empleado atiende un cliente en una sucursal bancaria.
Un empleado atiende un cliente en una sucursal bancaria.

Los expertos no tienen dudas: muchas veces la relación que un cliente entretiene con su banco se caracteriza por una gran pasividad, típica de los vínculos de dependencia. Lógico. Para comprar la casa en la que vive, el usuario ha tenido que solicitar una hipoteca que le supone una deuda ingente y de larga duración. A través de la tarjeta, compra a crédito, mientras confía poder devolver el dinero que le presta el banco a finales de mes sin tener que abonar intereses muy altos. Para adquirir algo de valor o un servicio cuyo coste no podía sufragar a través de sus ahorros, ha pedido un préstamo personal. Todo ello le empuja a menudo a aceptar las condiciones propuestas por los bancos sin más, aunque –por lo menos, en teoría– podría seguir negociándolas con la entidad mientras dure el contrato para el producto en cuestión. Quien no arriesga no gana, por lo que atreverse merece la pena. Como se suele decir, el no ya lo tiene.

Empiece por la cuenta nómina

“La cuenta nómina es el producto por excelencia para renegociar”, señala el experto de finanzas del comparador bancario iAhorro, Antonio Gallardo. En ella se reflejan los ingresos del cliente y es el eje en torno al que pivotan otros productos de financiación, ahorro o inversión. Lo importante es partir con buen pie y obtener, desde el principio, todas las ventajas que se buscan: cero comisiones, transferencias sin costes, o tarjetas de débito gratuitas, entre otras.

A partir de ahí, Gallardo aconseja intentar mejoras, por ejemplo pidiendo que la entidad asuma una parte o todas las comisiones que otros bancos aplican por sacar dinero en sus cajeros automáticos, en lugar de repercutírselas. O poder ingresar cheques sin costes. Evidentemente, ser buen cliente ayuda. “Más fuertes seremos si nuestros ingresos son altos y, también, si tenemos una gran posición en activos como depósitos, fondos de inversión o planes de pensiones, entre otros”, sugiere Gallardo.

La tarjeta: complicado, pero no imposible

“Bajar los intereses que se cobran en un contrato tan estándar como el de la tarjeta es complicado”, admite Gallardo, “pero, antes de que venza o se prorrogue el contrato, es más probable poder renegociar la cuota anual que muchos bancos cobran”.

¿Cuál es la baza, en este caso? La existencia en el mercado de tarjetas gratuitas en cuanto a emisión, renovación, y utilización para sacar dinero de cajeros o pagar (tanto en España como en el extranjero), que algunos establecimientos financieros de crédito ofrecen sin que el usuario tenga que cambiar de banco. Son plásticos de entidades que solo existen y operan por internet. Las más conocidas son BNext, N26 y Revolut.

Hipoteca: ¿cuánto le interesan las bonificaciones?

Siempre será una buena idea comparar la hipoteca que ya se tiene con otros productos similares, con el objetivo de obtener una rebaja a largo plazo. No obstante, Gallardo advierte que “el proceso suele ser complejo y, muchas veces, acaba en la petición de subrogación del préstamo a otro banco”. Si quiere trasladar su hipoteca a otra entidad a partir del 16 de junio, fecha en la que entrará en vigor la Ley de crédito inmobiliario, el usuario podrá acogerse a los beneficios que prevé la nueva normativa. Antes de dar el paso, sin embargo, Gallardo aconseja avisar el banco e intentar lograr el objetivo sin tener que gastar tiempo para ir a otras entidades.

En cuanto a los productos vinculados con la hipoteca, este experto destaca la importancia de la duración del préstamo. “Menos tiempo quede para devolverlo y más bajos sean los tipos de interés que se pagan sobre el capital, menos interesan las bonificaciones por contratar productos”.

Mejoras en los productos vinculados

Por ello, aunque se trate de un contrato en el que el banco ha actuado únicamente como mediador (por ejemplo, en el caso de un seguro vinculado con una hipoteca), “lo normal es que este pueda alterar su contenido”, subraya el experto de derecho y finanzas, José María López. Entre otros elementos, se podría tratar de mejorar o incrementar las coberturas o rebajar la prima.

“El mejor argumento del cliente quizás sea el de la vinculación con la propia entidad bancaria”, explica el también autor del blog Todo son finanzas, ya que no es lo mismo tener contratado un solo producto de baja rentabilidad para el banco como una cuenta corriente, que varios. “Cuanto mayores sean los vínculos con la entidad, mayor será el margen del cliente para negociar”, resume López.

¿Y si el usuario no puede pagar?

Extinguir una deuda importante como la hipoteca puede revelarse arduo, sobre todo si el prestatario está atravesando problemas familiares, una crisis conyugal, la reducción del salario o un despido, lo que acarrea dificultades económicas serias. Según López, “el banco debería estar interesado en buscar alternativas al previsible impago, ya sea ampliando el plazo de la operación, concediendo una carencia de capital o también de intereses, incorporando fiadores o unificando deudas, entre otras”.

Es la razón por la que este experto indica que el cliente que se encuentre en una de estas circunstancias no solo puede, sino que “debe dar el paso de contactar con su sucursal para relatar la situación y buscar soluciones”.

Pocas opciones en otros préstamos

En cuanto a los demás préstamos (como, por ejemplo, los llamados créditos al consumo), Gallardo se muestra pesimista sobre el poder de negociación del usuario. “Es a la hora de la contratación cuando debemos buscar los intereses más bajos y las comisiones de salidas más baratas o iguales a cero por cancelación total o amortización parcial”, señala, “ya que el menor plazo de este tipo de préstamos hace que sus condiciones sean inamovibles”.

Por el contrario, López cree que existen opciones. “Si el cliente ha tenido capacidad de ahorro, podría tener interés en una entrega a cuenta parcial para amortizar parte de la capital”, dice.

Traspasar fondos y planes

Mejorar las condiciones de los fondos de inversión o de los planes de pensiones –esencialmente, rebajar las comisiones– en la búsqueda de una rentabilidad más alta es algo que Gallardo califica de “imposible”. Como indicado anteriormente, sin embargo, estos son otros tantos “elementos de fuerza para negociar la cuenta y los préstamos”.

Aun así, es necesario evaluar con mucha atención los resultados obtenidos y las opciones de mejora que se obtendrían trasladando el fondo a otra gestora. “En el caso de los planes de pensiones nos ayudará la entidad que reciba estos fondos, mientras que traspasar una cartera de activos del propio banco puede ser algo más complejo”, señala Gallardo. Los meses finales del año suelen ser un buen momento para tener una cita con el banco y valorar estas posibilidades.

En todo caso, Gallardo subraya la trascendencia de tomar la iniciativa de negociar. Algo en que insiste también López. “En estos años de intensa competencia entre las diversas entidades, a veces quizás tengamos que ser más proactivos, pues las empresas pueden ser más proclives de lo que pensamos a acceder a nuestras peticiones con tal de conservar un buen cliente. En el peor de los casos, el no será la respuesta”, concluye.

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