Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Bruselas insiste en que es un mercado abierto tras el veto de EE UU a Huawei

La Comisión Europea espera que Google explique a los usuarios las consecuencias de su ruptura con el gigante chino

Huawei en Europa
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, la semana pasada en Bruselas. EFE

Europa se ciñe a las normas en plena escalada del choque entre Huawei y Estados Unidos. El veto de la Administración Trump a la compañía china por los temores a un eventual espionaje industrial, y la consiguiente decisión de Google de bloquear el uso de Android, su sistema operativo, al segundo mayor fabricante de móviles del mundo, no han alterado la posición de la Comisión Europea. "La UE es un mercado abierto, y todo el que cumpla las reglas puede acceder a él", insisten fuentes comunitarias.

Pese a repetir el mismo mantra, la inquietud en Bruselas es creciente. Tras el movimiento de Washington, Europa vuelve a quedar en medio de los juegos de guerra comercial de las superpotencias. Y sus efectos le golpean colateralmente. Los Veintiocho asisten al envite con desconfianza hacia ambos bandos. El Ejecutivo comunitario no ha recibido de su socio transatlántico ninguna prueba técnica o política que demuestre que Huawei representa una amenaza real para la seguridad. Tampoco evidencias de que haya exigido a la compañía china solucionar esa supuesta brecha.

Si la ofensiva norteamericana responde únicamente a un intento de privilegiar su tecnología frente a la china, o simplemente establecer una barrera comercial, la medida sería ilegal para las leyes europeas. Si lo estimara conveniente, la Comisión puede analizar si Google ha incumplido en este caso las normas de Competencia, y sancionarle por ello con el consiguiente riesgo de despertar la furia del presidente estadounidense Donald Trump. Mientras tanto, la prioridad es la protección al consumidor: espera que la entidad de Mountain View aporte información detallada a los usuarios sobre cómo les impactará su disputa con Huawei. Sus efectos, pocas horas después del seísmo que ha desatado el fin de las relaciones entre ambas empresas, todavía aparecen difusos, y preocupan a los millones de clientes de la multinacional asiática en Europa.

Los Veintiocho cuentan con Huawei para el despliegue de la red de 5G en Europa, sin la cual su desarrollo podría retrasarse años, pero las sospechas sobre sus lazos con el Estado chino, azuzadas desde la Casa Blanca, generan inquietud. "La UE se toma muy en serio la ciberseguridad", señalan desde el Ejecutivo comunitario.

Bruselas recuerda que los Estados miembros tienen potestad para excluir a cualquier compañía de su mercado por razones de seguridad si estiman que no cumple con la ley, tal y como ha hecho Washington. Por ahora, ningún socio ha dado ese paso. Alemania y Reino Unido ya han mostrado su disposición a trabajar con Huawei pese a las reticencias de Estados Unidos. Pero una muestra de los recelos que genera es que el acuerdo con Londres podría llegar solo tras la firma de un pacto en el que Huawei se comprometa a no realizar actividades de espionaje.

Las autoridades europeas son conscientes de que las redes 5G conectarán miles de millones de objetos y sistemas en sectores estratégicos como la energía, el transporte, la banca y la sanidad. En esos ámbitos se generará un inmenso caudal de información sensible, y Bruselas quiere que todos los Estados miembros actúen coordinadamente frente a posibles brechas de seguridad.

La filosofía es que toda vulnerabilidad de las redes 5G o cualquier ciberataque a un Estado miembro afectaría a la Unión en su conjunto, por lo que ha lanzado una recomendación a los socios del club para que revisen exhaustivamente posibles amenazas y compartan una evaluación de riesgos a más tardar el 1 de octubre de 2019.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >