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La metamorfosis de Abertis toma cuerpo

La concesionaria ultima una gran emisión de bonos tras vender Cellnex e Hispasat y busca tener mayor presencia internacional

Peajes de acceso a una vía de Barcelona operada por Abertis.  
Peajes de acceso a una vía de Barcelona operada por Abertis.  

Hace un año, el presidente de ACS, Florentino Pérez, prometía que el objetivo de la alianza con Atlantia para hacerse con Abertis era crear el “líder mundial indiscutible del sector de infraestructuras”. Doce meses después, la agitada compra de la concesionaria de autopistas ya es una realidad y Abertis empieza a poner los cimientos de lo que será su segunda vida tras el cambio en el accionariado. En ese proceso de renovación, la compañía ha cambiado su cúpula directiva, ha acelerado el programa de desinversiones y ultima una emisión de bonos por valor de hasta 5.000 millones de euros. En esta travesía hacia su nuevo destino cerró el ejercicio 2018 con una mejora del 87% en su beneficio neto, hasta 1.681 millones.

Los planes de los nuevos propietarios están aún por detallar. Es posible que en las próximas semanas den más información en la ronda que piensan hacer los directivos por las principales plazas financieras para vender entre los inversores su emisión de bonos. De momento, lo que ha trascendido es que el grupo está embarcado en un “proceso de revisión estratégica” y que uno de los objetivos será “incrementar la presencia en mercados internacionales”, como Estados Unidos, Australia y Europa, según dijo recientemente el presidente de Abertis, Marcelino Fernández Verdes, que también es consejero delegado de ACS. Tras la opa, el directivo ya avanzó que la nueva Abertis, que ya no cotiza en Bolsa, podría optar a licitaciones ya identificadas por valor de 200.000 millones de euros durante cuatro años en proyectos de participación público-privada en diversos países.

Fuentes de Abertis explican que, al ser el europeo un “mercado muy maduro”, las posibles operaciones responderían a oportunidades puntuales y que se podría utilizar la presencia de ACS y Atlantia en algunos países como vía de entrada. Las mismas fuentes añaden que, aunque hay que esperar al plan estratégico, en principio no hay más desinversiones previstas tras las ventas en los últimos meses de las participaciones de Abertis en las empresas de telecomunicaciones Cellnex, Telecom e Hispasat. “Todos los negocios que quedan son autopistas. El proceso de focalización ya se ha acabado”, cuentan.

Cambio en el timón

La opa supuso el fin de la presidencia de Salvador Alemany, arquitecto de su internacionalización, tras casi dos décadas en Abertis. José Aljaro, hasta entonces director general, fue nombrado consejero delegado. El consejo de administración se redujo de 15 a 5 miembros. Al margen de Fernández Verdes y Aljaro, lo integran dos representantes de Atlantia (su consejero delegado, Giovanni Castellucci, y el director financiero del holding Edizione, Carlo Bertazzo) y Pedro López Jiménez, vocal de ACS y expresidente de Unión Fenosa. El abogado y expolítico catalán Miquel Roca fue nombrado secretario no consejero.

Fernández Verdes asumió la presidencia el pasado diciembre, cuando se reformó el consejo de administración tras materializarse la opa lanzada por Hochtief, por valor de 16.500 millones de euros, como parte del acuerdo entre ACS y la italiana Atlantia, a través de su filial Autostrade. La operación puso fin a un año de guerra entre los dos gigantes para controlar la compañía gestora de autopistas catalana, creada en 2003 tras la absorción por parte de Acesa, el entonces holding de infraestructuras de La Caixa, de Áurea, la concesionaria de Dragados.

En el mercado hay una calma tensa alrededor de Abertis. “Está todo el mundo igual, esperando a ver qué van a hacer”, dice un analista que pide al anonimato y dice no estar preocupado por el nivel de endeudamiento del grupo. Considera que el debate no es solo qué van hacer ACS y Atlantia con Abertis, sino a través de Abertis, cómo van a impulsar proyectos conjuntos o aprovechar sinergias de costes que permitan gestionar más concesiones a menor precio.

Rafael Fernández de Heredia, analista de GVC Gaesco Beka, vaticina que Abertis tendrá “un buen rendimiento en el futuro” porque es una compañía “bien gestionada y que está en mercados interesantes”, como Francia y América Latina. También destaca la aportación de Abertis a la cuenta de resultados de ACS: “Lo lógico es que empecemos a ver a ACS licitando muchos más proyectos que construirá y posteriormente transferirá a Abertis”.

Abertis gestiona alrededor de 8.500 kilómetros de vías, tiene más de 14.000 empleados y opera en 15 países, siendo Francia el que más ingresos le aporta (33%). Atlantia tiene el 50% más una acción de la concesionaria, por lo que la consolida en sus cuentas; ACS, un 30%, y Hochtief, el 20% restante. La operación permitió a ACS y Hochtief entrar en el mercado de gestión de autopistas y ganar músculo financiero. Atlantia, que en 2006 planteó una fusión con Abertis que fracasó por la reticencia del Gobierno italiano, logra acceder a nuevos países, como EE UU y Australia. Antes de la opa, el 78,45% del accionariado de Abertis estaba en manos de fondos y pequeños inversores, y el 21,55% restante recaía en Criteria Caixa.

Resultados

En 2018, el beneficio neto de Abertis creció un 15% si se descuentan los ingresos extraordinarios por su salida del accionariado de Cell­nex, valorados en 605 millones de euros. Como efecto colateral de la opa, Abertis vendió el año pasado un 29,9% del capital en su antigua filial de antenas al conglomerado familiar italiano Benetton, que controla Atlantia. Más adelante se deshizo de su 4,1% restante. En el caso de Hispasat, acordó en febrero la venta a Red Eléctrica de su participación del 89,7% en la compañía de satélites por un importe de 949 millones.

En cuanto al beneficio bruto de explotación (ebitda) de Abertis, creció un 3% hasta los 3.549 millones de euros, mientras los ingresos cayeron ligeramente (un 0,3%), hasta los 5.255 millones, lo que la empresa atribuye a la negativa evolución del tipo de cambio. El 73% de los ingresos procedieron de fuera de España. El grupo invirtió 944 millones, principalmente en Francia y Brasil.

Por su parte, la deuda cayó un 19% hasta los 12.538 millones de euros gracias a la venta de Cellnex. El pasivo, sin embargo, no incluye el crédito sindicado de 9.823 millones, uno de los más altos de la historia de España, que pidieron ACS y Atlantia para costear la opa y que asume Abertis HoldCo, la firma instrumental creada para vehicular la operación. En este sentido, la junta de accionistas de Abertis aprobará el 19 de marzo un dividendo extraordinario de 9.963 millones de euros a sus accionistas. El pago no se hará en efectivo salvo para los minoritarios. En el caso de ACS, su filial Hochtief y Atlantia, supone liberarles de la deuda que contrajeron para la adquisición de la compañía. Así, tras el pago el dividendo, Abertis HoldCo, quedará sin la deuda de los 9.963 millones, que será asumida por la propia Abertis.

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