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El traje y la corbata empiezan a dejar de ser la norma en Wall Street

El banco de inversión Goldman Sachs permite a todos sus empleados ir al trabajo con una indumentaria más casual, en lugar de obligarlos a ir con la clásica vestimenta

Un operador de Bolsa en Wall Street
Un operador de Bolsa en Wall Street AP

Goldman Sachs tiene nuevo jefe desde hace cuatro meses y es de los que no tiene problemas al presentar en camisa. David Solomon, conocido en el mundo de la música electrónica como DJ D-Sol, decide ahora que el resto de los empleados del poderoso grupo financiero de Wall Street tengan libertar para ir a trabajar sin llevar corbata ni traje, una decisión que habría sido impensable hace solo una década.

El banco de inversión con sede en Nueva York acaba de publicar una circular interna en la que anuncia las nuevas normas de vestimenta y en la que destaca una palabra: flexible. Ir siempre con traje, como demuestra el caso del propio Solomon, no te hace mejor. “El cambio en la naturaleza del lugar de trabajo favorece generalmente un ambiente más casual”, justifica la nota, autorizada por el propio primer ejecutivo de la firma.

Goldman Sachs cuenta actualmente con 36.000 empleados, varios de ellos entre los mejor pagados en el mundo de las finanzas. Lloyd Blankfein, su predecesor, ya empezó a relajar las reglas para los empleados en la división tecnológica y los nuevos negocios digitales que emergían en el seno de la entidad, como si tratara de emular el estilo de las tecnológicas de Silicon Valley. Pero se creó una división entre los empleados.

El cambio responde también a una necesidad. Las grandes firmas de Wall Street compiten desde hace años por hacerse con el nuevo talento que llega al mercado laboral. Solomon, que empezó sirviendo helados en un Baskin Robbins antes de ponerse a negociar bonos en la extinguida Bear Stearns, conoce los gustos y las tendencias de las nuevas generaciones, y es muy sensible a cuestiones como la igualdad.

El cambio de mando en Goldman Sachs, de hecho, se entendió como una manera para dar el relevo a la nueva generación de banqueros que llega a la industria. En el caso de la firma financiera, tres de cada cuatro empleados nacieron después de 1981, un grupo en el que entran tanto los millenials como la generación Z. Pero Goldman no está solo en su iniciativa: los fondos de inversión ya aplican políticas más relajadas sobre la indumentaria de sus empleados.

“Cada uno de nosotros sabe qué es y qué no es apropiado”, se limita a señalar el comunicado con las nuevas normas de vestimenta. “Confiamos en vuestro buen juicio”. La medida, como indica un empleado del banco, tiene sentido para los que no interactúan a diario con los clientes. De hecho, la nota recuerda los empleados deben vestirse de una manera “consistente” con las expectativas de los clientes: ahí, el buen juicio cambia.

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