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El comercio entre China y Estados Unidos cae en plena guerra arancelaria

Pekín vio crecer los intercambios de mercancías durante el mes de enero con todos los grandes bloques excepto con Washington

El viceprimer ministro chino, Liu He, junto al representante de Comercio de EE UU, Robert Lighthizer, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, este jueves en Pekín.
El viceprimer ministro chino, Liu He, junto al representante de Comercio de EE UU, Robert Lighthizer, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, este jueves en Pekín.MARK SCHIEFELBEIN (AFP)

El toma y daca arancelario entre China y Estados Unidos ya lastra el comercio entre ambos países. Durante el pasado mes de enero, el intercambio de mercancías entre Pekín y Washington cayó un 10,1% con respecto al mismo mes del año anterior, según los datos publicados este jueves por las aduanas chinas. El desplome contrasta con lo que, de acuerdo con las cifras oficiales, fue un mes sorprendentemente bueno para China en este ámbito durante el que el país vio crecer significativamente su comercio exterior con el resto de los principales bloques del planeta.

En enero, China registró un aumento de su comercio exterior del 8,7% interanual (las exportaciones crecieron un 13,9% y las importaciones un 2,9%), unos datos que contrastan con los malos resultados de fin de año. Los porcentajes pueden estar distorsionados por el efecto del Año Nuevo Lunar, que cambia cada año de fecha. Este 2019, por ejemplo, la festividad comenzó el 4 de febrero –unos diez días antes que en 2018-, por lo que las empresas aumentaron la actividad en mayor medida durante enero para adelantar los pedidos del mes siguiente, cuando el país queda paralizado por las vacaciones. Aquí radica, según los analistas, el motivo de este crecimiento tan abrupto.

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Pero los datos muestran una tendencia que se observa desde hace ya algunos meses: los aranceles impuestos entre China y Estados Unidos que entraron en vigor el pasado verano, que afectan a productos cuyo valor asciende a miles de millones de euros, están mermando los intercambios de las dos grandes economías del mundo. Mientras el comercio entre ambos países menguó en enero un 10,1%, el de China con la Unión Europea creció un 17,6%, con Japón un 6,5% y con la Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN) un 7,8%.

Los datos de enero muestran además un enorme desequilibrio en el intercambio de mercancías entre China y Estados Unidos. El mes pasado las ventas de productos chinos en ese país aumentaron un 1,9%, si bien las compras de bienes estadounidenses por el gigante asiático se hundieron un 38,6%. En consecuencia, el superávit comercial chino frente a Estados Unidos tan denostado por Donald Trump creció más de un 30% con respecto a enero de 2018, si bien se redujo alrededor de un 10% al compararse con el registrado el pasado diciembre.

Los primeros datos del potente sector exterior chino este año se conocen al mismo tiempo que delegaciones de China y Estados Unidos se reúnen en Pekín para tratar de forjar la paz de su arduo conflicto comercial. El viceprimer ministro chino, Liu He, comenzó este jueves el diálogo de alto nivel con el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, y el representante de Comercio, Robert Lighthizer, tras varias reuniones previas entre los equipos de trabajo.

Ambos equipos negocian ante la amenaza de que si no hay acuerdo antes del 1 de marzo, la administración estadounidense aumentará del 10% al 25% los aranceles que aplica a productos chinos valorados en 200.000 millones de dólares. Ambos países se dieron tres meses de tregua tras el encuentro de sus líderes en el marco del G20 en Argentina a principios de diciembre. Donald Trump, sin embargo, se ha mostrado abierto esta semana a posponer el fin de la tregua si las conversaciones van por buen camino y un pacto a corto plazo es posible.

Los negociadores han avanzado en un pacto en la disputa comercial después de reunirse el mes pasado en Washington y toda esta semana en Pekín. China ha prometido comprar más productos estadounidenses –particularmente soja, un producto que fue de los más afectados por el bloqueo de Pekín- y ambos lados parecen haber acercado posturas en fórmulas que permitan reducir el abultado déficit comercial estadounidense. Sin embargo, poco se ha avanzado en los asuntos más delicados y de carácter estructural como la transferencia forzosa de tecnología (si bien Pekín prepara un proyecto de ley que las prohíbe), el acceso al mercado chino o los subsidios estatales.

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