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Directiva PSD2, la revolución que se avecina en tu relación con los bancos y en el pago ‘online’

La entrada en vigor de la directiva europea sobre servicios de pago permitirá a terceros tener acceso a tus cuentas y comprar por internet sin tarjeta

Instalaciones de Amazon en Madrid.
Instalaciones de Amazon en Madrid.

La fecha ya está marcada en el calendario. A partir del 14 de septiembre empezarán a ser efectivas las medidas de la segunda directiva europea sobre servicios de pago (llamada también PSD2, por sus siglas en inglés), que se aprobó en 2015. Una modalidad de pago online más rápida y segura y una gestión más ágil de las finanzas personales son solo dos de las principales consecuencias de su aplicación, y de las que se beneficiarán sobre todo los usuarios de la banca y los clientes de las tiendas virtuales, según los expertos. Las mismas fuentes subrayan que se trata de un cambio de gran calado, y no solo regulatorio, en el que se vislumbran muchas luces y alguna sombra.

“Esta nueva normativa pretende adaptar a la era digital el actual panorama europeo, armonizando las condiciones en las que los proveedores de servicios de pago operan”, señala José María Baños, abogado del despacho Letslaw. En el centro de la directiva está el concepto de open banking, por el que, a principio del tercer cuatrimestre, los bancos estarán obligados a dar acceso a las cuentas de sus clientes a terceras empresas, a petición de los usuarios. De esta forma, estas podrán ofrecerles nuevos servicios, ya sea para administrar sus finanzas personales o para efectuar pagos online sin pasar por los intermediarios tradicionales.

Nuevos competidores

Al tener acceso directo potencialmente a cualquier cuenta bancaria, los proveedores de servicios de información podrán, por ejemplo, “reunir en una única app todos los datos financieros generados por distintas cuentas del usuario, aunque pertenezcan a bancos diferentes”, sin tener que realizar todos los trámites que serían necesarios para obtenerlos en la actualidad, destaca Baños.

El consumidor podrá entonces agregar esta información según sus necesidades (por ejemplo, para saber en qué tipo de bienes o servicios se gasta más dinero cada mes). A cambio, la empresa que está detrás de la app utilizará los datos del usuario para ofrecerle productos adaptados a su perfil. Se supone que la apertura del mercado de la banca a estos nuevos competidores no solo abaratará los costes para un mismo servicio, sino que provocará también la aparición de “nuevos modelos de negocio que cambiarán la relación de los consumidores con sus proveedores de servicios de pago”, afirma Baños.

Con la transposición de la PSD2, estos últimos deberán convertirse en entidades reguladas y estarán sometidos a la supervisión del Banco de España. Lo que no está claro todavía, sin embargo, “son las condiciones en las que los bancos darán acceso a las cuentas a terceros y, en concreto, el alcance de la información que deberán proporcionar” en palabras de este experto.

Compras más rápidas

Pero tal vez el cambio más visible para los consumidores concierne el pago online. “Hasta ahora, el cliente tenía que efectuar la compra a través de las compañías que ofrecen servicios de pago electrónico y que ejercen de intermediarias con la entidad financiera”, explica Juan Luis Moreno, responsable de innovación de la escuela de negocio digital The Valley. Por ejemplo, cuando el usuario desea pagar por un producto o un servicio que adquiere por internet a través de una tarjeta, el comercio se pone en contacto con estos proveedores quienes, a su vez, interactúan con la compañía a la que pertenece el plástico (por ejemplo Visa o Mastercard) para cargar la compra en la cuenta correspondiente.

Gracias al acceso directo a las cuentas de sus usuarios que los bancos deberán proporcionar a terceros, el cliente podrá autorizar expresamente cualquier comercio (desde los de gran tamaño como Amazon, hasta los más modestos) a cobrarle su compra de forma inmediata y sin utilizar la tarjeta, como si fuera una simple transferencia.

Moreno indica la ventaja más evidente para el usuario: “Si hasta ahora pagar online a través de un intermediario podía suponer el retraso en el envío del artículo hasta que el vendedor recibiera la confirmación del ingreso, la PSD2 agiliza la recepción gracias a procesos de pago más rápidos”. Este experto, sin embargo, advierte también de los riesgos que acarrea esta medida, ya que “podría abrir la puerta a un menor control de la información personal por parte de los clientes”. Eso sí, “en ningún caso los usuarios están obligados a compartir con terceros estos datos”, matiza.

Doble autenticación

El director de pagos digitales y desarrollo de negocio de Mastercard Iberia, Alberto López, subraya que uno de los aspectos que la directiva refuerza es precisamente la seguridad del consumidor, ya que exige que se generalice a todos los comercios electrónicos la llamada autenticación reforzada del cliente, que ya se aplica en las tiendas físicas. Esta consiste en pedir al cliente, durante el proceso de pago, dos de estos tres elementos: algo que tiene (por ejemplo, el DNI o una tarjeta bancaria), algo que sabe (el PIN de la tarjeta), o algo que es (la huella, el íride,…). “Gracias a la autenticación de dos factores, el fraude en comercios físicos ha desaparecido”, constata López, “y lo que pretende ahora la Comisión Europea es llevar esta misma seguridad al mundo online”.

Por ello, Mastercard ha colaborado a la puesta en marcha del protocolo EMV 3DS, “que permite la comunicación rápida y segura entre la tienda online y el emisor del medio de pago”, y apuesta por Identity Check, un servicio que posibilita la autenticación del cliente a través de algún elemento biométrico. Bien es verdad que, si para pagar online el usuario quiere seguir utilizando la tarjeta (el medio de pago más común en el comercio electrónico), el segundo factor para establecer que es realmente su propietario quien está realizando la compra podría ser un código que el emisor envía a su móvil para confirmar el pago. Pero en su lugar, “poner la huella o utilizar el reconocimiento facial resulta mucho más cómodo”, recalca López.

Un ahorro de 550 millones de euros

La segunda directiva europea de servicios de pago –más allá del open banking, una modalidad directa de pago online y el refuerzo de su seguridad– prevé otras medidas que pueden beneficiar al usuario.

En este sentido, la normativa prohíbe a los comerciantes realizar cargos adicionales en pagos electrónicos con tarjetas de débito o crédito, lo que “se prevé que facilite a los consumidores un ahorro de 550 millones de euros al año”, afirma José María Baños, socio fundador del despacho de abogados Letslaw. Además, modifica la responsabilidad de los consumidores en el caso de un uso no autorizado de sus tarjetas, rebajándolo de los actuales 150 euros a 50 euros.

“Garantiza también que cualquier reclamación del usuario a su entidad se resuelva en un plazo máximo de 15 días”, añade Baños.

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