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ANÁLISIS i

Diferentes Latinoaméricas

América Latina sigue mostrando un panorama muy heterogéneo, con alta incertidumbre en sus tres economías más grandes, pero perspectivas favorables

La recuperación del crecimiento en América Latina continúa siendo muy heterogénea. Estamos asistiendo simultáneamente al impacto de la crisis cambiaria en Argentina y a la incertidumbre sobre cuál será la profundidad de las reformas fiscales y de las pensiones del nuevo Gobierno en Brasil. Por otro lado, los países andinos continúan acelerando, de la mano de la recuperación de la demanda interna; mientras que México recibe noticias positivas y negativas al mismo tiempo.

Empezando por Argentina, la crisis cambiaria y la necesidad de atajarla con una política fiscal y monetaria aún más restrictiva generará una fuerte recesión este año, con una caída del PIB del 2,4%. Con todo, si el programa en marcha logra estabilizar el tipo de cambio y reducir rápidamente las expectativas de inflación —y, aunque aún es pronto, las primeras semanas apuntan en esa dirección— el sector externo debería empezar a empujar el crecimiento y hacerlo levemente positivo a partir de los primeros trimestres del próximo año, para regresar al crecimiento potencial de Argentina (más cercano al 3%) en 2020.

En Brasil, el panorama económico depende crucialmente de lo ambiciosa que sea la reforma fiscal y de las pensiones que emprenda el nuevo Gobierno. Sin embargo, la polarización política y la fragmentación del Congreso, entre otros factores, apuntan a que esas reformas no serán muy ambiciosas y la elevada deuda pública seguirá lastrando el crecimiento, que difícilmente sobrepasará el 2% en el medio plazo.

México ha recibido noticias mixtas. Por un lado, el acuerdo comercial con EE UU y Canadá, ha sido una buena noticia, especialmente considerando las alternativas que en algún momento estuvieron sobre la mesa de negociación, empezando porque no hubiera acuerdo. Con todo, frente a esta menor incertidumbre por el lado comercial hay que contraponer el daño que puede ocasionar en la confianza de los inversores la cancelación de la construcción del aeropuerto de Ciudad de México. En este contexto, será difícil superar un crecimiento sostenido de alrededor del 2% hacia adelante.

La cara positiva la presentan los países andinos: Colombia, Perú y Chile. En los tres casos seguimos viendo una recuperación del crecimiento —un poco rezagado en el caso de Colombia— de la mano de la demanda interna, y después del bache que sufrieron, por diferentes razones, en 2016 y 2017. Con una perspectiva de crecimiento entre el 3,5% y el 4% para los próximos años, sin duda serán las economías más dinámicas entre los países de mayor tamaño de la región.

Por tanto, América Latina sigue mostrando un panorama muy heterogéneo, con alta incertidumbre en sus tres economías más grandes, pero perspectivas favorables en las tres principales economías andinas. Varias historias diferentes en el mismo continente.

Juan Ruiz, de BBVA Research.

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