Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las restricciones al diésel fuerzan a los vendedores a rebajas de precio

Las ventas de vehículos de gasóleo han caído un 16,5% en los nueve primeros meses y los concesionarios toman medidas para reducir el 'stock'

Coches diesel
Un vendedor muestra un vehículo a una pareja en un concesionario.

Las restricciones al uso de coches diésel en grandes ciudades como Madrid y Barcelona y medidas como la subida del impuesto al gasóleo han impactado en las ventas de los vehículos impulsados por gasoil, que acumulan una caída del 16,5% en los nueve primeros meses del año. Esa fuerte contracción ha acelerado la devaluación de ese tipo de turismos, que los vendedores están trasladando al mercado: vehículos de ocasión más baratos y promociones desde el verano para los coches nuevos para intentar paliar la acumulación de stocks generada por la incertidumbre que genera esa tecnología.

El presidente de la patronal de concesionarios, Faconauto, Gerardo Pérez, afirma que los precios de los turismos diésel de segunda mano han caído entre un 10% y un 15%. Desde Ganvam, que integra a los vendedores y al sector de la reparación y los recambios, su director corporativo, Jaime Barea, apunta que en vehículos nuevos se han activado promociones comerciales que podrían alcanzar hasta un 20% del precio, cálculo que no comparte Faconauto.

“Estamos empezando a plantear que si la demanda cae, tenemos que depreciar esos coches, lenta pero inexorablemente”, apunta Pérez sobre los de ocasión. Señala además que esa situación afectará a los 18 millones de españoles que actualmente son propietarios de un vehículo con ese tipo de motorización.

Mayores caídas de ventas en ciudades

Cataluña. Es donde más se han reducido las ventas de vehículos diésel este año, un 35%, según los datos de los fabricantes, más del doble de la caída en el conjunto de España. El Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado restricciones a su circulación.

Madrid. La caída en lo que va de año solo ha sido del 8% en el principal mercado español, que representa el 42% del total. La menor afectación se debe a que el peso de particulares es mucho menor.

Barea, en cambio, intenta sacar conclusiones positivas de la actual situación: “Es el mejor momento para comprar un diésel”, asegura. Se basa en las promociones que están realizando los concesionarios para evacuar los stocks acumulados por la caída de ventas. Apunta que los descuentos, en determinados casos, pueden suponer hasta un 20% del precio desde que se iniciaron las promociones el pasado verano. Esas rebajas no son generalizadas, afirma, ya que no afectan a los vehículos con buenos niveles de ventas pese a que sean diésel, como es el caso de los todocaminos urbanos.

Gerardo Pérez, no obstante, considera que esos descuentos no son de tal magnitud y que son los que se producen habitualmente en España, “uno de los mercados más competitivos de Europa, donde se hacen más descuentos”. Admite la caída de las ventas que reflejan las estadísticas, pero asegura que los concesionarios tienen todavía margen para gestionar la acumulación de vehículos sin vender, básicamente a través de una reducción en la compra de diésel a las marcas.

Rescatar la imagen

Fabricantes de automóviles y concesionarios han hecho frente común para evitar que la caída de las ventas se mantenga e intentan recuperar la imagen del diésel. Su defensa se basa en que los vehículos más agresivos con la salud por sus emisiones de óxidos de nitrógeno son los vehículos matriculados hace más de una década, por lo que llaman a renovar el parque. En todo caso, defienden que las últimas generaciones de motores diésel, amparados bajo la norma comunitaria Euro6, son mucho menos contaminantes que los anteriores y emiten menos CO2 que los de gasolina.

En los primeros nueve meses del año los vehículos diésel han alcanzado una cuota de mercado del 37% de las ventas. En 2015, fue más del 60%. La consultora MSI calcula que este año las ventas acabarán desplomándose un 18% final, si bien la caída se contendrá en los próximos años, un 3,3% en 2019 y un 4,38% en 2020. Lo que este año está sucediendo es un vendaval para el sector, que ha tenido que adaptarse también a la nueva normativa comunitaria de emisiones, la WLTP, que dentro de dos años supondrá una mayor presión fiscal sobre los coches más contaminantes.

“Es injusto lo que está sucediendo con el diésel, pero los titulares que se han publicado sobre determinados mensajes que se han lanzado últimamente han hecho que los compradores deriven su demanda hacia otros tipos de motorizaciones”, explica Barea. Se refiere a noticias como la restricción a la circulación de vehículos diésel en los centros de Madrid y Barcelona, o en Baleares, donde el Gobierno autonómico plantea prohibir su entrada a partir de 2025.

Y, por otro lado, está el anuncio del Gobierno de Pedro Sánchez de subir el impuesto de diésel para equiparar su precio al de la gasolina, una medida que se empezará a notar el próximo año. Directivos de marcas y concesionarios, no obstante, no dejan de recordar la frase de la ministra de Transición Energética, Teresa Ribera: “El diésel tiene los días contados”.

“Los clientes entran en los concesionarios enfadados porque se les dijo que era una tecnología más limpia, porque emitían menos CO2, y el repostaje era más barato y ahora resulta que todo eso está en duda y además no pueden acceder a todas partes”, explica el presidente de Faconauto.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información