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Las acciones de Atlantia se desploman en Bolsa un 22% tras la tragedia en Génova

El grupo italiano pierde 4.400 millones de capitalización bursátil tras las amenazas del Gobierno italiano de retirarle la concesión de la autopista

Imagen del puente derrumbado en Génova.
Imagen del puente derrumbado en Génova. AFP

La constructora italiana Atlantia, propietaria de Autostrade per l'Italia, la concesionaria de la autopista en la que se produjo el derrumbe que ha costado la vida a 38 personas en Génova, sufrió este jueves un severo varapalo en la Bolsa de Milán. Las acciones cayeron un 22,2%, con lo que la empresa perdió cerca de 4.400 millones de euros de capitalización bursátil. Tras la jornada del miércoles, festiva en los parqués italianos, la empresa pagó las amenazas del Gobierno de Roma de retirarle la concesión. La caída de Atlantia arrastró a la española ACS, su socia en la compra de la concesionaria española Abertis, que perdió 1,97%, aunque durante la jornada llegó a caer cerca de un 5%.

Antes de iniciarse la sesión en Milán, los futuros ya anunciaban una caída cercana al 20% de Atlantia, que se sumaba al 5% que perdió el martes, cuando se produjo el derrumbe del puente Morandi, en la autopista A-10 que cruza Génova. De hecho, tardó bastante en salir a cotizar, ante la fuerte volatilidad que afectaba a las acciones después de que ayer, el Gobierno italiano culpase de la tragedia a Autostrade, la filial de autopistas de Atlantia, por el mal mantenimiento del víaducto derrumbado y anunciase que iniciaría los trámites para retirarle la concesión, bien de esa vía o la de los 3.000 kilómetros de autopistas que gestiona en el país, además de airear una multa de al menos 150 millones de euros y exigir la dimisión de la cúpula de Autostrade. Este jueves, el viceministro de Transporte, Eduardo Rixi, ha especificado que el Gobierno maneja tres opciones: "la revocación completa (de todas las concesiones en Italia), la revocación solo de la A-10 o una multa, pero 150 millones es demasiado poco".

Ante este panorama, los inversores huyeron de Atlantia, que abrió con una caída del 23,5% que se fue ahondando hasta el 26,7%. El castigo se mitigó algo a mediodía, dejando los números rojos en el entorno del 16%. Finalmente, Atlantia se dejó un 22,26%, con los títulos a 18,3 euros, a un abismo de los 23,54 del anterior cierre. En total, Atlantia se dejó en la gatera casi 4.400 millones de capitalización bursátil.

Tras la italiana, otros operadores europeos de autovías sufrieron castigo en Bolsa. En particular, ACS, la constructora española de Florentino Pérez, que se dejó un 1,97%, convirtiéndose en la peor empresa del Ibex 35. Pudo ser peor: la caída llegó a rozar el 5%. Se da la circunstancia de que ACS, a través de su filial alemana Hochtief, es socia de Atlantia: han presentado una OPA conjunta por Abertis, la concesionaria española de autopistas, con lo que se creará al final del proceso un gigante mundial de las vías de peaje.

Ya antes de hacerse con el control de Abertis, Atlantia era el mayor gestor europeo de autopistas y controla la mitad de las vías de peaje en Italia. Creada en los años 50, fue privatizada en 1999 y ahora está controlada por el grupo Benetton. Gestiona más de 5.000 kilómetros de autopistas en Italia (3.020 kilómetros en Italia), Brasil, Chile, India y Polonia, además de cinco aeropuertos en Europa, entre ellos los dos de Roma. En 2017 ingresó más de 6.000 millones de euros, con un resultado de explotación de 3.700 millones. Su principal accionista, con un 30,25% del capital, es la sociedad Sintonía, propiedad a su vez de Edizione, el brazo inversor de la familia Benetton. Muy lejos, con un 8,14%, está el fondo singapurense GIC, el estadounidense Blackrock (5, 12%), la fundación de la antigua Caja de Ahorros de Turín, Fondazione Cassadi Risparmio di Torino (5,06%) y el banco chino HSBC (5,01%). El 45,46% de las acciones está en manos de accionistas minoritarios.

Respuesta de Atlantia

Tras las amenazas del Gobierno, Atlantia ha emitido un comunicado este jueves en el que afirma que la revocación de la concesión de la A-10 u otras vías puede acarrear perjuicios para accionistas y bonistas de la empresa. El grupo se queja de que el anuncio de la retirada se produjo sin que la empresa haya recibido ninguna notificación y sin que haya mediado una investigación de las causas del derrumbe del puente. Atlantia recuerda que, en caso de rescisión del contrato, "se debe pagar al concesionario una indemnización igual al valor residual de la concesión".

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