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Los carburantes disparan el IPC al 2% en mayo, casi el doble que el mes anterior

Gasolina, gasoil y, en menor medida, la luz, empujan la inflación a su tasa más elevada en 13 meses

Un operario echa combustible en una gasolinera.
Un operario echa combustible en una gasolinera.

Los carburantes y, en menor medida, la electricidad, han disparado el IPC en el mes de mayo, que se coloca en una tasa del 2%, nueve décimas más que el mes anterior, según el dato adelantado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es la tasa más alta en lo que va de año y la mayor desde abril de 2017. El índice encadena 21 meses en terreno positivo.

Según el INE, que en el adelanto del dato no detalla qué productos de la cesta que compone el IPC, la gasolina y el gasoil son los principales causantes del fuerte estirón de los precios, sobre todo porque suben en mayo mientras que el año pasado por estas fechas estaban bajando (un -2,5%). Este año, los carburantes empiezan ya a reflejar las fuertes subidas del precio del petróleo de las últimas semanas, que ha situado el barril de brent por encima de los 75 dólares (a día de hoy), un precio desconocido desde finales de 2014. Ha llegado a tocar los 80.

En lo que va de año, el crudo se ha encarecido un 13%, y los precios de los carburantes en los surtidores de las gasolineras están ya en máximos del año. Según el último boletín petrolero de la Comisión Europea, del 21 de mayo, el precio medio de la gasolina sin plomo 95 en España alcanzaba 1,3225 euros el litro, mientras el gasóleo llegaba a 1,2278. Es un 4,2% y un 4,6% más, repectivamente, que en el boletín del 23 de abril.

De hecho, la subida desborda las previsiones de organismos como Funcas, que en su indicador de coyuntura dedicado al IPC preveía para mayo una subida del 1,7%. En su último informe, del 11 de mayo, ya destacaba en un párrafo la "acusada trayectoria alcista" de los carburantes que, acompañada de una pérdida de valor del euro frente al dólar, ponía al crudo "sensiblemente por encima" del escenario contemplado en las anteriores previsiones. Así, revisaba al alza su previsión de IPC, situándolo por encima del 2% en verano -la realidad se ha adelantado dos meses- y un 2% en diciembre, para una media anual del 1,7%, dos décimas por encima de lo previsto en las anteriores previsiones.

El ICP armonizado, el que se elabora con los mismos criterios que en el resto de países de la zona euro, para poder hacer comparaciones, se sitúa en mayo en el 2,1%, un punto más que el mes anterior. En tasa mensual, los precios aceleraron en mayo un 0,9%, exactamente un punto más que el mes anterior, cuando cayeron un 0,1%. No se registraba auna tasa mensual tan elevada desde octubre de 2017.

Pérdida de poder adquisitivo

Como era de prever, la subida de la tasa de inflación ha espoleado las demandas de los sindicatos por un incremento sustancial de los salarios en la negociación que mantienen con la patronal. En un comunicado, UGT da por descontado que "la inflación va a repuntar en lo que queda del año", lo que supondrá una pérdida de poder adquisitivo, lo que no es "admisible" en una economía que crece por encima del 3%. Afirma que 5,3 millones de trabajadores ya han pactado subidas salariales medias del 1,56%, por lo que "casi con seguridad no ganarán poder de compra", dado que se estima una inflación a final de año del 1,5%. Añade que los salarios en España son "entraordinariamente reducidos" pese a la buena situación de las empresas y afirma que "deben crecer más" y se dan las condiciones para ello.

Ya la semana pasada, los sindicatos convocaron manifestaciones en toda España para presionar por un acuerdo sobre salarios y amenazan con una "movilización creciente" si no se alcanza un pacto. En la convocatoria de las protestas de la semana pasada, CC OO y UGT denunciaron que la patronal mantiene una "propuesta de subida salarial entre el 0% y el 2%, que ni siquiera garantiza el mantenimiento del poder adquisitivo de los sueldos". La propuesta de la patronal recoge una subida para los sueldos del sector privado de "hasta un 2%" más otro punto adicional en función de criterios como flexibilidad o absentismo. Los sindicatos demandan un mínimo del 3,1%, que recoja el incremento previsto por el IPC más una ganancia de poder adquisitivo más un porcentaje adicional que tenga en cuenta la productividad y, además, exigen que el salario mínimo en los convenios sea de 1.000 euros mensuales.