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La china ZTE cesa sus operaciones por la prohibición de EE UU de venderle componentes

El fabricante de móviles se convierte en víctima del choque comercial y tecnológico entre Washington y Pekín

Logotipo de ZTE en un edificio de oficinas en Shanghái.
Logotipo de ZTE en un edificio de oficinas en Shanghái. AFP

La compañía tecnológica china ZTE ha anunciado el cese de “sus principales actividades operativas” ante la imposibilidad de comprar componentes a empresas estadounidenses. La empresa, que confía en la negociación política para que Washington suavice o elimine esta prohibición, se convierte en una de las primeras víctimas del creciente conflicto comercial entre China y Estados Unidos, que tiene un importante trasfondo tecnológico.

La administración estadounidense anunció hace tres semanas que prohibía a sus empresas hacer negocios con ZTE durante los próximos siete años, una represalia por el incumplimiento por parte de la empresa china de una sentencia en la que se declaró culpable de vender tecnología a Irán y a Corea del Norte. La decisión ha puesto al fabricante de teléfonos móviles en una situación muy delicada porque varios de sus principales proveedores, entre ellos la firma de semiconductores Qualcomm, son originarios de este país.

ZTE, en un comunicado remitido el miércoles a última hora a la Bolsa de Hong Kong –donde suspendió la cotización de sus títulos tras el anuncio de la prohibición-, asegura que “debido a la orden de denegación de Estados Unidos, las principales actividades de la compañía han cesado”. Aunque no lo indica explícitamente, la empresa confía en que se trate de un parón momentáneo. La compañía sostiene que de momento “mantiene efectivo suficiente y se adhiere estrictamente a sus obligaciones comerciales”.

Los problemas y litigios de ZTE -segundo fabricante de equipos de telecomunicaciones en China- con la administración estadounidense empieza años atrás y siguen una línea independiente a los actuales roces comerciales. Tras un lustro de investigaciones, la compañía china fue declarada en 2017 culpable de haberse saltado estos embargos y obligada a pagar una multa de 1.200 millones de dólares. También a tomar acciones contra los empleados que violaron la normativa, algo que no cumplió. Pero la administración estadounidense decidió el pasado mes tomar esta medida drástica ya con las espadas en alto por las denuncias de supuestas malas prácticas comerciales de Pekín y la intención de reducir drásticamente el abultado déficit comercial que Estados Unidos acumula en sus intercambios de mercancías con el gigante asiático.

La importancia del caso de ZTE para China se demostró en la primera ronda de conversaciones entre ambos países sobre sus relaciones comerciales, celebrada la semana pasada. La delegación china pidió que se levante la prohibición sobre la empresa, con la promesa de la contraparte estadounidense de plantear la situación al presidente Donald Trump. “La compañía y las partes relacionadas se están comunicando activamente con los departamentos gubernamentales de los EE. UU. para facilitar la modificación o reversión de la orden (...) y forjar un resultado positivo en el desarrollo de la cuestión”, dijo al respecto ZTE en el comunicado.

Entretanto, tres semanas de falta de abastecimiento se empieza a notar. Este jueves ya no se podía comprar ningún teléfono móvil de ZTE ni a través de su página web oficial ni de otros canales de venta en línea, como su página oficial en Tmall, uno de los portales de Alibaba. En vez del habitual catálogo de productos, se ve una imagen de un grupo de personas remando al unísono y se advierte que la página está “en construcción”.

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