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La recuperación europea se ralentiza y la inflación se mantiene en el 1,3%

Los índices de precios, lejos del objetivo del BCE, dificultan la retirada de estímulos monetarios

Mario Draghi.
Mario Draghi. REUTERS

Astenia primaveral en las macrocifras europeas. La economía alemana se ha ralentizado en los primeros meses del año y el empuje de la reactivación en el conjunto de la zona euro muestra signos de agotamiento. Y la inflación sigue sin aparecer: los índices de precios se situaron en el 1,3% en marzo, según los datos de Eurostat: dos décimas por encima del dato de enero pero a un mundo del mandato del BCE, que sigue fracasando en esa tarea. Varias economías de la eurozona se mueven en un entorno deflacionario (Chipre y Grecia), mientras que hay signos de recalentamiento en otros países europeos, lo que hace aún más difícil el trabajo de Mario Draghi. En las minutas de la última reunión, conocidas esta semana, los halcones parecen batirse en retirada.

El FMI acaba de revisar al alza las perspectivas económicas de la eurozona en 2018: un crecimiento del 2,4%, que bajaría al 2% en 2019. Pero en los indicadores adelantados y de sentimiento económico se acumulan las señales negativas. Las probabilidades de un parón en la economía alemana aumentan por las dudas sobre el comercio mundial, y en general "los riesgos van gradualmente a la baja", según un análisis de Oxford Economics. El empleo sigue mostrando signos de mejoría, pero el sector industrial empeora y los analistas temen por la recuperación. Los nuevos datos de inflación alimentan ese debate: la inflación subyacente (sin los elementos más volátiles, como energía y alimentos) cerró marzo en el 1%, y no ha logrado salir de ese hoyo en el último lustro. Esos datos dificultan la retirada de las medidas extraordinarias del BCE, que se reúne de nuevo el jueves de la semana próxima.

Hay una decena de países europeos con la inflación en el 1% o por debajo de esa cifra: Holanda, Finlandia, Italia, Portugal, Polonia, Dinamarca, Grecia y Chipre. En el otro lado, Rumanía registra incrementos de precios del 4%, y Estonia y Reino Unido se acercan al 3%. España está justo en la media, con una inflación que cerró marzo en el 1,3%.