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La banca internacional se pone en guardia ante el bitcoin

Varias entidades prohíben o desaconsejan a empleados y clientes el uso de criptodivisas

Logo de Nordea, en la sede central del banco en Estocolomo, Suecia.
Logo de Nordea, en la sede central del banco en Estocolomo, Suecia. REUTERS

Una tras otra, diversas instituciones han alertado en las últimas semanas sobre los riesgos del bitcoin, la moneda virtual cuya cotización se disparó en 2017 y que se ha convertido en el fenómeno financiero del momento. Tras reguladores como la SEC de EE UU o la CNMV española le llega ahora el turno a grandes bancos internacionales. Mientras el sueco Nordea prohíbe a sus empleados el uso de bitcoins y el Bank of America aconseja amablemente a todo aquel cliente que desee comprar este activo de alto riesgo que acuda a otra entidad, el sector en España mantiene silencio y dice limitarse a observar la situación.

El que ha ido más lejos por ahora es Nordea. El mayor banco del norte de Europa ha prohibido de forma expresa a sus cerca de 31.000 empleados que tengan o comercien con la divisa virtual de la que todo el mundo habla. La decisión, que entrará en vigor el 28 de febrero, pretende ser una medida de precaución ante un activo extremadamente volátil. “Los riesgos son demasiado altos y la protección es insuficiente tanto para empleados como para el banco”, aseguró una portavoz. A los empleados que ya posean bitcoins no se les exigirá su venta, aunque la entidad sueca preferiría que sí lo hicieran. A sus clientes, Nordea les recomienda que no comercien con divisas digitales. Su consejero delegado, Casper von Koskull, dijo en diciembre que el bitcoin era una construcción “absurda” que desafiaba toda lógica.

Otra entidad que también ha mostrado su preocupación por estos productos altamente especulativos y cuyas bondades o maldades se desconocen aún es el danés Danske Bank. Este ha hecho algo muy parecido que su rival sueco, pero sin una prohibición taxativa. “Somos escépticos respecto a las criptodivisas y recomendamos a nuestros empleados que no comercien con ellas, pero no hemos impuesto una prohibición. Estamos analizando la situación y el tiempo nos dirá si debemos prohibirlos o no”, aseguró el banco.

Frente a la decisión de Nordea, el organismo regulador sueco guarda silencio y se limita a afirmar que cada entidad debe decidir cómo aborda el fenómeno de las monedas digitales.

Esta postura contrasta con la de reguladores de otros países, como el de EE UU, que en una nota del pasado diciembre alertó del riesgo de fraude y manipulación asociado al bitcoin. El presidente de la CNMV, Sebastián Albella, admitió el martes estar “muy preocupado” por este asunto y recomendó explícitamente a los inversores minoristas no comprar criptodivisas. El gobernador del Banco de España también ha hablado del “enorme riesgo” asociado a este tipo de activos. Por ahora, la Federación de Banca Europea no ha aprobado ninguna legislación específica sobre bitcoins, pero, según aseguró un portavoz a Bloomberg, se plantea que quizás debería hacerlo en un futuro.

Al otro lado del Atlántico, Bank of America también ha mostrado señales claras de su escasa confianza en el mundo de las criptomonedas. “A los clientes que quieren comprar bitcoins les hemos dicho que pueden hacerlo, pero no en Merrill Lynch [la división de banca de inversión de Bank of America]. Los usuarios deberían ser cautelosos con este tema”, dijo hace unos días su consejero delegado, Brian Moynihan.

En España, el sector prefiere ver y esperar

La banca española no ha tomado aún una decisión sobre cómo abordar el fenómeno de las criptomonedas. Las entidades oscilan, por una parte, entre el interés por los avances y ahorros de costes que pueda aportar la tecnología blockchain, y, por otra, entre la cautela ante los avisos de la CNMV y del Banco de España sobre sus riesgos. Los bancos consultados dicen no haber percibido gran interés de sus clientes por activos vinculados al bitcoin, un producto que se mueve en la alegalidad.

“La banca se mueve en un entorno regulado y con garantías, todo lo contrario que el bitcoin. Por ahora, nos limitamos a observar y esperar”, aseguran en el sector. Las fuentes consultadas admiten la necesidad de no frenar las nuevas vías de innovación; pero al mismo tiempo insisten en que su prioridad es la protección del consumidor de servicios financieros. Y en ese punto, en el de la seguridad de la inversión, es donde las criptodivisas hacen aguas.

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