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Drones para vender más pisos

Las grandes promotoras valoran su implantación, a la espera de que la normativa sea menos restrictiva

De momento, los drones no pueden volar sobre zonas urbanas.  
De momento, los drones no pueden volar sobre zonas urbanas.  

La tecnología está cambiando la forma de vender viviendas y el uso de drones se empieza a perfilar como una de las herramientas más prometedoras. Mostrar desde el aire la vivienda, el entorno y la ubicación aporta un valor añadido difícil de superar. “Las imágenes aéreas promocionales actualmente son una de las formas de marketing más atractivas. La combinación de tomas aéreas con interiores y vídeos timelapse de desarrollo del proceso constructivo brindan resultados óptimos”, indica José Antonio Álvarez, secretario general de Droniberia, Asociación de Empresas de Drones.

Algunas de las grandes promotoras dicen estar valorando hacer uso de drones a corto plazo para mostrar sus residenciales. “Está cada vez más solicitado. En las peticiones encontramos todo tipo de clientes, tantos promotoras como particulares”, dice Zoltán Dudás, de Dronelab. Sin embargo, debido a las restricciones legislativas actuales, muchos de los trabajos no terminan de materializarse. Que su uso se generalice va a depender de la nueva legislación prevista para 2018. “Por ahora, desgraciadamente, debido a la normativa de real decreto de 2014 (que regula el tráfico aéreo no tripulado en España), el espacio donde se puede volar es muy limitado. No se puede en zonas urbanas ni sobre aglomeración de personas, ni cerca de aeropuertos”, comenta Dudás. Se prevé que la nueva normativa permita volar en núcleos urbanos, lo que abrirá más puerta al uso de drones en el inmobiliario y dará alas a una industria que se calcula moverá hasta 2035 más de 11.000 millones de euros y generará 17.000 empleos en Europa.

Las promotoras pueden vender más y más rápido. “Calculamos que permite incrementar las ventas o el alquiler de las viviendas en un 35% con respecto a las viviendas que solo muestran fotos, vídeos con móviles o panorámicas en gran angular”, señala Álvarez. Algunas ya han hecho sus pinitos, aunque en inmuebles no residenciales. “Lo que sí ofrece valor es su uso en proyectos industriales, donde existe un gran espacio y el dron puede realizar un recorrido por distintos recintos. Los utilizamos para realizar un vídeo para unas bodegas y una nave industrial que alberga una de las papeleras más grandes de Europa”, dicen en ACR Grupo.

Pero su uso va más allá, puesto que permiten el control y seguimiento de las obras. “Es posible realizar un proyecto visual específico y esquemático del estado de la construcción, materiales o maquinaria”, argumenta el secretario general de Droniberia. Y también se empiezan a usar para la inspección de grietas en edificios altos de difícil acceso, lo que evita tener que meter andamios y comprometer la seguridad de las personas. El coste del servicio con drones depende de factores como la complejidad del trabajo o la calidad de la imagen. “Normalmente el precio es desde los 300 euros”, indican en Dronelab.

Fincas rústicas

Pero si hay un sector donde serán imprescindibles es en la valoración de fincas rústicas. El dron aporta precisión y rapidez y actualmente solo Tinsa lo usa en España. Pedro y José María son tasadores agropecuarios de esta tasadora en Andalucía. Para ellos es una herramienta cotidiana, igual que el medidor láser o el móvil. “Me permite inspeccionar zonas de grandes fincas a las que no se puede llegar con vehículo”, dice Pedro. Es especialmente relevante en terrenos de leñosos (olivos, cítricos, almendros...), ya que a vista de pájaro permite apreciar detalles que de otra forma pasarían desapercibidos. “Puede verse si las hojas de los árboles están secas o si el cítrico tiene un color extraño, lo que puede indicar una enfermedad o falta de agua o nutrientes”, explica Pedro. Recientemente, José María tasó un campo de cítricos de 200 hectáreas en el que gracias al dron descubrió que existía una calva de 10 hectáreas sin árboles. “Si el valor medio de una hectárea de cítrico en esta zona son 40.000 euros y en riego son 25.000, estamos hablando de que 10 hectáreas sin cítrico suponen 150.000 euros menos de valor”, afirma. Contar con un dron también puede ser la única manera de inspeccionar un inmueble, porque el terreno está impracticable o porque el propietario no lo permite (por ejemplo, en embargos).