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Los cables que tiran de Paraguay

La Casa de los Cabos, especializada en acero, se ha convertido en uno de los comercios más tradicionales de Asunción

Paraguay es un país sin salida al mar pero con estupendos ríos. Casi 20 millones de toneladas de mercancías circulan por los grandes ríos paraguayos (el Paraná y el Paraguay) cada año en barcazas, y todas necesitan cables de acero para ir sujetas en los largos trayectos. Sin embargo, hasta los años setenta del siglo pasado no se fabricaban en el país y se tenían que importar.

Trabajadores de la empresa en su taller histórico de la capital paraguaya.
Trabajadores de la empresa en su taller histórico de la capital paraguaya.

José Boneu, nacido en Córdoba (Argentina) de padres españoles, fue el que vio esa posibilidad de negocio. Tras emigrar a Paraguay, comenzó a representar a una empresa de tractores, que se vendían muy bien en aquella época al calor del inicio del agronegocio en el país sudamericano. En 1974, sin embargo, cambió completamente de rumbo y se lanzó al mercado de los cables, con materia prima importada de España. Surge así La Casa de los Cabos, una de las empresas más importantes del país en un sector fundamental para su economía.

A principios de 1982, José Boneu invita a su hija Eneide y a su marido, Daniel Samudio, a ser propietarios y tomar el timón del proyecto con un capital de 200.000 dólares. “Lo hicimos crecer en todos estos años y nos consolidamos como empresa líder”, dice Samudio.

El éxito llegó con una estrategia de evitar gastos superfluos y que invertir los beneficios en compra de maquinaria nueva. Realizaron viajes a Europa y Estados Unidos para conseguir capacitaciones técnicas. Trajeron a Paraguay a profesionales internacionales para formar a sus trabajadores. Con esa puesta al día empezaron a conseguir las representaciones exclusivas más importantes de los fabricantes de acero, como de la estadounidense Capital Safety, la francesa Tractel, la brasileña Tecnotextil o la argentina ITH.

Hoy la empresa se dedica en un 95% a vender cables de acero para uso naval, industrial, agrícola y de construcción. Cuenta con más de 30 trabajadores especializados, un patrimonio de unos cinco millones de dólares y no tiene obligaciones con entidades financieras, gracias a que, según Samudio, su estrategia financiera ha sido siempre el ahorro.

Un poco de historia

1974. José Boneu funda la Casa de los Cabos en Asunción bajo el nombre “importadora Los Cóndores”

1982. Eneide Boneu y su marido, Daniel Samudio se hacen con el control de la empresa y la convierten en una sociedad de responsabilidad limitada.

1990. La firma consigue mantener representaciones exclusivas en Paraguay de empresas de cables de acero para barcos, máquinas agrícolas, etc.

2007. El grupo empieza a acompañar el fuerte crecimiento de la construcción en Paraguay.

2013. La compañía inaugura sus nuevas instalaciones en Fernando de la Mora, a seis kilómetros del centro de Asunción.

2015. La tercera generación de la familia Samudio Boneu se incorpora al consejo de la empresa.

“Durante 15 o 20 años, las ventas en guaraníes se convertían a dólares. Con eso se compra lo justo y necesario para ampliar las posibilidades del negocio. Lo bueno del cable es que puede estar en un depósito por años si está bien empaquetado, es un muy buen producto”, dice. Un ejemplo: la Casa de los Cabos compra a ITH 750.000 dólares de cables de acero cada año. Una carga completa de camión de unas 23 toneladas llega cada 45 días a Asunción.

“Nuestra política es invertir en mercancías y tener material disponible, lo que nosotros llamamos stockear”, explica el director de la firma. “Si sale una oportunidad, nosotros siempre tenemos producto disponible, gracias a que tenemos almacenes y tres depósitos auxiliares, aparte de la casa principal. La competencia tiene que hacer pedidos”.Otra de las claves del éxito es su independencia de las licitaciones públicas y, en consecuencia, de los problemas financieros del Estado paraguayo. “El Estado le debe a mucha gente. Hemos sido proveedores alguna vez pero si el negocio no es bueno lo dejamos de lado para no tener deudas”, considera Samudio. “Cero negocio con el Estado. Es una política nuestra, acá en Paraguay el tema político es complicado”.

Otros negocios

Afortunadamente, a la empresa no le ha faltado negocio en otros ámbitos. La Asociación de Profesionales de la Construcción estima que en el último lustro se han destinado unos 600.000 metros cuadrados a la construcción de comercios, zonas corporativas y viviendas solo en Asunción. Coincidiendo con ese aumento del sector de la construcción, en los últimos cinco años el promedio de ventas anuales de la Casa de los Cabos casi se ha duplicado hasta moverse entre los 12.000 y 12.500 millones de guaraníes (entre dos y 2,5 millones de dólares)

Pero no solo se trata de dinero. “El boom inmobiliario ha significado para nuestra empresa nuevos negocios, maquinas nuevas para atender el mercado y nuevas capacitaciones para nuestros ingenieros”, afirma Samudio. “Hemos acompañado el crecimiento del sector en estos diez años, y se ha convertido en uno de los items más importantes”, dijo Samudio.

La empresa continúa con su icónica tienda, en la esquina de dos de los principales ejes de Asunción y una de las zonas comerciales más importantes de la capital. Pero además, ahora cuenta con 2.200 metros cuadrados en la ciudad de Fernando de la Mora, aledaña a la capital, con depósitos, oficinas, escaparate, sala de capacitaciones y un centro para el entrenamiento de técnicos en altura.

Para Zamudio, el éxito de la compañía se sostiene sobre su capacidad de innovar y resistir a los shocks. “La competencia solo empezó hace unos cinco años y no han podido más que copiarnos. Nos han copiado hasta la web pero no tienen el know how ni la tecnología que nosotros importamos. Nosotros siempre hicimos como los japoneses. Nos capitalizamos e invertimos. Por eso somos una empresa pionera y que mantiene su liderazgo.”.

El siguiente paso es transferir la antorcha a una nueva generación. Los hijos de Boneu —que también es la responsable de la codirección y del departamento de Importaciones— y Samudio forman también el directorio de la empresa, que en 2015 se convirtió en sociedad anónima. Entre los tres: Marcelo, Eneide y Déborah, se encargan de los departamentos de Comercial, Marketing, Publicidad y Comercio Exterior. Su padre espera que continúen con el legado de la compañía “al menos 30 años más”.