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Los gigantes de Internet pagan más en España, pero lejos de sus ingresos

Google, Amazon y Apple aumentan considerablemente el pago del impuesto de sociedades pero siguen declarando unos beneficios mínimos

Imagen del domingo de la tienda de Apple en la Puerta del Sol, en Madrid.
Imagen del domingo de la tienda de Apple en la Puerta del Sol, en Madrid.

Los gigantes tecnológicos han elevado notablemente su pago de impuestos en España, respondiendo así a la presión que viene ejerciendo Hacienda en los últimos años hacia estas multinacionales que desvían la mayor parte de sus ingresos a otras sociedades en Irlanda o Luxemburgo, donde el trato fiscal es mucho más favorable. Firmas como Google o Apple han triplicado el pago por el impuesto de sociedades y otras como Amazon o Twitter lo han incrementado notablemente. Pero no deja de ser un maquillaje –hasta el momento legal- ya que estos monstruos de Internet siguen declarando una parte mínima de los ingresos reales que obtienen en España.

La Agencia Tributaria tiene bajo inspección la mayor parte de las liquidaciones de los últimos años, y en algunos casos como Apple o Amazon, las empresas han decidido abonar la reclamación de las actas o renunciar a créditos fiscales pendientes. Con todo, la laxitud con la que la Hacienda española trata a estas multinacionales contrasta con la dureza con la que otros países como Reino Unido o Alemania se han decidido a aplicar a estas empresas.

La que más rigor está aplicando es la propia Comisión Europea, presionando a los países de la UE que ejercen de paraísos fiscales para que estas multinacionales estadounidenses reduzcan considerablemente su factura impositiva en el resto de Estados de la Unión. Bruselas anunció el 4 de octubre pasado que iba a obligar a Luxemburgo a recuperar 250 millones de euros en impuestos que Amazon no pagó por haberse beneficiado de un sistema fiscal contrario al libre mercado. Ese mismo día, la Comisión Europea declaró que iba a denunciar a Irlanda ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) por no recuperar los 13.000 millones de euros que Apple dejó de pagar en impuestos por las ventajas fiscales ilegales de las que se benefició en este país.

Por el momento, las cuentas anuales de las filiales españolas comienzan a reflejar aunque con tibieza esa mayor conciencia fiscal de los líderes tecnológicos y de Internet. Aunque los motivos son diferentes según los casos. La filial española de Google pagó 6,48 millones de euros en concepto de impuesto sobre sociedades en 2016, tres veces más que en el ejercicio anterior en el que desembolsó 2,2 millones. Ese aumento refleja el aumento de las ganancias, hasta los 19,47 millones, casi cuatro veces más que en el ejercicio anterior y, en menor medida de los ingresos, que aumentaron un 38,5% hasta los 92,3 millones.

Un grupo de dlientes en la tienda de Apple en Madrid.
Un grupo de dlientes en la tienda de Apple en Madrid.

Apple España triplicó el pago de impuestos en 2016

Pese a ello, la Agencia Tributaria sospecha que la filial española desvía gran parte de sus ingresos a Irlanda para evitar el pago de impuestos. En junio del pasado año, un equipo de funcionarios de Hacienda se presentó en las dos sedes que la filial española del gigante tecnológico tiene en España en busca de pruebas que evidencien fraude fiscal.

Apple también triplicó el pago del impuesto sobre beneficios en 2016, al desembolsar 11,7 millones de euros frente a los 3,3 millones que abonó en el ejercicio anterior. Pero en el caso del fabricante del iPhone se debe a un cambio de política fiscal, ya que el pago por el impuesto correspondiente a los beneficios de 2016 se elevó a 3,3 millones, mientras que otros 3,8 millones corresponden al reconocimiento de pagos por el impuesto de años anteriores y a la renuncia a 4,3 millones de un crédito fiscal.

Ese desembolso no ha servido a la filial española para ponerse al día con la Agencia Tributaria, como prueba que Apple Retail Spain, la sociedad que gestiona las tiendas, ha provisionado otros 9 millones de euros ante la posibilidad de que las inspecciones de los ejercicios pendientes deriven en sanciones.

Multa pagada por Amazon

El grupo Amazon en España, que agrupa a cuatro filiales del gigante del comercio en España, declaró un beneficio de 3,4 millones de euros sobre una facturación ligeramente superior a los 100 millones, pero pagó 2,9 millones en impuesto de sociedades en 2016, más de 10 veces que un año antes.

recreación del futuro centro logístico de Amazon en Illescas.
recreación del futuro centro logístico de Amazon en Illescas.

Amazon ha aceptado el pago de una multa de 2,2 millones 

Aunque el dato más relevante es la aceptación por parte de su mayor filial, Amazon Spain Services, dedicada a los servicios generales del grupo, del pago de 2,2 millones de euros a Hacienda tras firmar las actas de conformidad de las inspecciones realizadas por la Agencia Tributaria sobre las liquidaciones de impuestos de 2010 y 2011.

Con todo, el dibujo real tanto de los ingresos como de los beneficios y de los impuestos que debería pagar Amazon es casi imposible de realizar porque el negocio real en España es gestionado por Amazon EU, con sede en Luxemburgo, la sociedad tapadera que ha levantado las iras de Bruselas. Para hacerse una idea de ese desvío, se estima que el volumen de negocio de Amazon en los países europeos que dependen de su empresa luxemburguesa supera los 20.000 millones anuales, por lo que la facturación en España debe ser muy superior a esos 100 millones de euros declarados.

Según Amazon, su beneficio se mantiene bajo por el "intenso y continuado plan de inversiones" y porque el negocio de distribución minorista es "muy competitivo" y cuenta con "unos márgenes muy ajustados".

Las redes sociales y la economía colaborativa también rehuyen del fisco

Tampoco las redes sociales ni las llamadas empresas de la economía colaborativa se muestran pródigas a la hora de cumplir con el fisco. Twitter Spain sigue a pies juntillas el modelo estándar de desviación de ingresos e impuestos que emplean los monstruos del negocio de Internet estadounidenses para evitar la fiscalidad de los países donde operan. Su filial española apenas registra ingresos porque solo es comisionista por los servicios que presta, ya que el grueso del negocio recae en Twitter Internacional Company, con sede fiscal en Dublín.

La red social facturó oficialmente en España 5,3 millones de euros en 2016, con un beneficio neto de 290.548 euros por el que pagó a Hacienda 112.230 euros, ligeramente por encima del ejercicio anterior.

Su rival Facebook aún no ha presentado las cuentas del 2016 en el Registro Mercantil peros sus datos son muy similares: en 2015, ganó 287.135 euros y pagó a Hacienda española 114.010 euros.

Por su parte la plataforma online de alquiler de pisos Airbnb pagó 55.211 euros en 2016 por sociedades y la empresa de alquiler de automóviles con conductor Cabify ni siquiera abonó un euro a Hacienda en el ejercicio pasado, porque declaró pérdidas.