Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Un impacto desigual

Las catástrofes naturales solo pueden tener efectos positivos sobre el crecimiento a medio y largo plazo

Una mujer, el pasado 11 de septiembre frente a su casa dañada tras el paso del huracán Irma en Isabela de Sagua, Cuba.
Una mujer, el pasado 11 de septiembre frente a su casa dañada tras el paso del huracán Irma en Isabela de Sagua, Cuba.Ramon Espinosa (AP)

Todos los desastres naturales generan un tremendo sufrimiento humano. Ese debe ser siempre el primer foco de atención de cualquier análisis. Hay que centrar los esfuerzos en cómo auxiliar, contener y ayudar a recuperarse a las poblaciones afectadas. Es por ello que el balance de un desastre natural es siempre negativo.

Sin embargo, desde la investigación económica es interesante analizar el impacto que tienen sobre el crecimiento económico. Y aquí es donde, junto con otros colegas, hemos contribuido a analizar si todos los desastres naturales son iguales respecto a su impacto económico en el medio y largo plazo. Porque en el corto plazo son siempre negativos.

Nuestro estudio ha mostrado, en primer lugar, que los desastres naturales afectan al crecimiento económico de mediano y largo plazo, pero no siempre negativamente. Los efectos difieren entre los tipos de desastres y los sectores económicos. No hay razón para suponer que las catástrofes afectarán por igual a la agricultura, industria y servicios. Las tormentas pueden infligir daños considerables en las cosechas, la propiedad y la infraestructura, por lo que tenderán a reducir temporalmente el crecimiento agrícola. Pero al mismo tiempo podrían impulsar el crecimiento industrial a través de la reconstrucción y actualización del stock de capital.

En segundo lugar, algunos desastres moderados pueden tener secuelas positivas en algunos sectores. Por ejemplo, la destrucción del capital físico puede inducir una actualización acelerada del stock existente con capital más moderno y productivo, acelerando así temporalmente el crecimiento.

Pero, según nuestros resultados, los desastres graves nunca tienen efectos positivos. Mientras que las tormentas moderadas pueden impulsar el crecimiento industrial, este efecto se vuelve negativo en el caso de las severas. En otras palabras: si bien las tormentas y terremotos moderados pueden tener un efecto beneficioso de reconstrucción sobre el crecimiento industrial, los eventos severos son tan devastadores que la pérdida de capital no se compensa con el aumento de la utilización de la capacidad, disipando así las ganancias potenciales

De aquí se puede concluir que el impacto sobre el crecimiento de desastres recientes como los huracanes Irma y Harvey va a depender de la gravedad en cada zona afectada.

El tercer hallazgo es que el crecimiento en los países en desarrollo es más sensible a los desastres naturales que en los desarrollados, con más sectores afectados. ¿Por qué? Por un lado, un país desarrollado generalmente tiene un sistema financiero más desarrollado, lo que permite financiar más rápidamente la reconstrucción. Segundo, los desastres naturales generan una disrupción tal que hace necesario reasignar recursos (capital humano y físico) de un sector a otro. Por lo que los países que pueden hacerlo con mayor facilidad se recuperarán más rápidamente. Y los Estados con menores ingresos son muy poco eficaces en reasignar sus factores de producción a un uso más eficiente. Esta es, en definitiva, una de las causas iniciales de su menor desarrollo.

Así, se puede concluir que el impacto negativo de, por ejemplo, el huracán Irma sobre el crecimiento será mayor en las zonas afectadas que tienen menor desarrollo económico. Y ello pese a que la pérdida de capital podría haber sido mayor precisamente en esas áreas.

Eduardo Olaberria es economista senior del Banco Mundial

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