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Takata se declara en bancarrota tras la crisis provocada por sus ‘airbags’

El fabricante de componentes de automóvil japonés suministró durante años millones de piezas defectuosas a las principales marcas del mundo

Logo de la compañía Takata.Vídeo: Christopher Jue Getty Images / REUTERS

El fabricante japonés de componentes del automóvil Takata se declaró en bancarrota al no poder hacer frente a la enorme deuda contraída en los últimos años, unas obligaciones derivadas de la substitución de millones de airbags defectuosos en todo el mundo. El mal funcionamiento de algunos dispositivos han provocado una quincena de muertes en la carretera y decenas de heridos porque, en el momento de la colisión, éstos explotaron y arrojaron trozos de metal procedentes del encapsulado hacia el conductor.

El Consejo de Administración de Takata hizo pública la decisión de someterse bajo tutela judicial este lunes con el objetivo de reestructurar su deuda, que supera los 8.000 millones de euros, informa la agencia japonesa Kyodo. La medida afecta también a la subsidiaria del grupo en Estados Unidos, TK Holdings. El regulador bursátil japonés suspendió la cotización de los títulos de la empresa, que en las últimas semanas se habían desplomado por los rumores de una posible quiebra. Se trata de la mayor bancarrota en Japón hasta la fecha.

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El infierno de Takata comenzó en 2014, cuando salió a la luz que la compañía había escondido durante años un defecto en los airbags vendidos a más de una docena de fabricantes de automóviles, entre ellos Honda, Toyota, Nissan, BMW, Ford o General Motors. El problema radica en el inflador de la bolsa de aire, hecho de un material que al cabo de un tiempo y en condiciones climáticas extremas lo hace especialmente vulnerable a roturas y explosiones. La compañía fue obligada a llamar a revisión unos 100 millones de vehículos en todo el mundo, un proceso que continúa a día de hoy.

Takata anunció que ha llegado a un acuerdo con la empresa de componentes estadounidense Key Safety Systems -filial estadounidense de la firma china Ningbo Joyson Electronic- para venderle la mayoría de sus activos rentables por unos 1.400 millones de euros. Takata, por ejemplo, produce también una tercera parte de los cinturones de seguridad utilizados en los vehículos en todo el mundo.

Este dinero servirá para seguir con el proceso de revisión de vehículos y hacer frente a los gastos relacionados con los numerosos pleitos judiciales y compensaciones pendientes a los usuarios afectados y a las marcas, que asumieron de su bolsillo gran parte de los costes de los recambios ante las dificultades financieras que atravesaba Takata. Muchas de estas compañías se habían ya hecho a la idea que no recuperarían este dinero.

Al mal funcionamiento de los airbags se le atribuyen como mínimo 17 muertes y más de 150 personas heridas en todo el mundo. En Estados Unidos, uno de los países más afectados, la empresa fue sancionada este año con una multa de 1.000 millones de dólares con el objetivo de zanjar una investigación penal por parte del regulador de seguridad vial.

Los activos de Takata que no absorbe Key Safety Systems serán reorganizados para continuar produciendo nuevos infladores de airbag que reemplacen a los defectuosos, según informaron ambas compañías. Uno de los acreedores de la empresa japonesa ha anunciado un nuevo préstamo de unos 200 millones de euros para que Takata pueda seguir operando y mantener el ritmo de trabajo de las decenas de empresas subcontratadas por la compañía japonesa durante el proceso de reestructuración. Key Safety Systems garantiza además que mantendrá "prácticamente todos" los 60.000 trabajadores en más de 23 países, así como las fábricas en Japón. A largo plazo, sin embargo, todo indica que la marca Takata desaparecerá.

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