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El Gobierno da más tiempo a los propietarios de las nucleares para decidir el futuro de las centrales

El Ejecutivo debe pactar la estrategia energética de España a largo plazo en el Congreso

Central de Almaraz, en Cáceres.
Central de Almaraz, en Cáceres.

El Gobierno, en su proyección de las emisiones de CO2 para el periodo 2015-2040, contempla la continuidad de la energía nuclear en España, lo que significaría ampliar la vida de las centrales más de 40 años. Con ese horizonte ha trabajado el PP desde que llegó a finales de 2011 a La Moncloa. Pero los populares han perdido la mayoría absoluta y la continuidad más allá de las cuatro décadas de las plantas nucleares está en duda.

El PP es el único que defiende abiertamente que las nucleares operen más de 40 años. PSOE y Podemos se oponen. Y el Gobierno tiene que llegar a un acuerdo energético de largo recorrido en el Congreso durante esta legislatura.

El Ejecutivo, obligado por Bruselas, tiene que elaborar —y pactar en el Congreso— una planificación energética a largo plazo, que decidirá el futuro de las nucleares. Pero varias de las centrales más importantes —como la de Almaraz, en Cáceres— tienen que presentar ya las solicitudes de renovación de licencias para ir más allá de los 40 años. Ante esta situación, el Gobierno prepara una modificación urgente de la normativa para retrasar ese momento. Es decir, para que las solicitudes de renovación se presenten una vez que se haya pactado esa estrategia energética a largo plazo, según indican fuentes del Ministerio de Energía.

Iberdrola, propietaria junto a Endesa de la mayoría del parque nuclear español, solicitó hace unas semanas más tiempo al Ministerio de Energía para decidir el futuro de sus centrales. Su petición se basaba en la pérdida de rentabilidad de este negocio debido, según la eléctrica, a las cargas impositivas con las que se ha gravado en los últimos años a este sector.

La norma vigente establece que, tres años antes de que caduque la licencia de una central, el propietario debe pedir formalmente la solicitud de renovación. Iberdrola pedía en un escrito dirigido al ministro Álvaro Nadal que ese plazo se redujera a un año antes de la fecha de caducidad.

La idea que baraja Energía es reducir efectivamente ese plazo para la solicitud formal, aunque tres años antes se activaría el envío de documentación por parte de los titulares de las centrales para que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) pueda analizar la viabilidad de que las plantas sigan operando.

Iberdrola también había solicitado una rebaja en la carga fiscal. Pero el Ministerio de Hacienda ya descartó tocar la fiscalidad de las centrales argumentando que España tiene que cumplir con los compromisos europeos.

Futuro energético

En el documento sobre la planificación de las emisiones de gases de efecto invernadero para el periodo comprendido entre 2015 y 2030, también se hace un esbozo del futuro energético del resto de tecnologías. Por ejemplo, se prevé "un incremento anual de la contribución de las energías renovables a la producción eléctrica del 1,4%" y un aumento "de biocombustibles a una tasa del 2.6% anual y descenso del consumo de productos petrolíferos al 3% anual".

Además, se recuerda que, "como consecuencia de la entrada en vigor de la directiva de Grandes Instalaciones de Combustión y del Plan Nacional Transitorio", se espera la desapación total "del consumo de hulla subbituminosa a partir de 2024, del uso de hulla al 50% y de antracita al 25%". "Bajo estas hipótesis se asume que la generación de electricidad a partir de gas natural complementa el resto de fuentes hasta completar el total de la producción necesaria para cubrir las previsiones de demanda", añade el documento.

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