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Italia y España, un desembarco desigual en los sectores estratégicos

El país transalpino se ha asentado en sectores españoles como la energía, la comunicación y ahora apunta a las carreteras

Peaje de la AP-7, de Abertis, en Martorell.
Peaje de la AP-7, de Abertis, en Martorell.

La historia del Made in Italy, quizá el mejor eslogan comercial creado para un país, no se construyó cediendo posiciones estratégicas. Así ha funcionado, hasta los momentos de crisis, la inercia empresarial y bursátil italiana. A España, concretamente, nunca le ha ido bien ir de compras al mercado italiano.

El país transalpino se ha asentado en sectores estratégicos españoles como la energía, con la compra por parte de Enel de Endesa. También en los medios de comunicación, con el grupo Mediaset; RCS MediaGroup, propietario de los diarios El Mundo, Expansión y Marca; o Atresmedia, donde De Agostini tiene un acuerdo de control con Planeta. En el mundo editorial se produjeron las compras de Mondadori o Feltrinelli. Y ahora desembarca en carreteras, con la opa de Atlantia sobre Abertis, que además le otorgaría control sobre la empresa de satélites Hispasat.

Mientras, el proceso inverso de España en Italia, no ha funcionado. Fracasó el BBVA para hacerse con BNL —hoy perteneciente a BNP— y se dio contra un muro Telefónica en su intento de compra de Telecom, principal operadora telefónica italiana. De hecho, Senado aprobó una moción para reducir su poder y el Gobierno se pronunció sobre sus inconvenientes. No se iba a permitir que un sector clave como aquel pasase a manos extranjeras.

Entre el empresariado y la clase política cunde la sensación de que ya se han perdido demasiadas posiciones en un periodo que algunos llamaron outlet Italia. Parmalat, Pirelli, Buitoni, Gucci, Ducati... La defensa de los restos de aquel tornado se ejerce ahora en bloque. Hace cuatro meses, la francesa Vivendi, de Vincent Bolloré, se lanzó en tromba contra Mediaset. Pero todos los periódicos italianos, incluidos los que libraron una guerra abierta con Silvio Berlusconi (propietario de la empresa), defendieron que el Estado debía reaccionar. De hecho, el regulador disparó contra la francesa advirtiendo que no podía poseer un número tan alto de acciones en la audiovisual (un 28,8%) y en Telecom (el 23,94%).

Matteo Caroli, profesor de Negocios Internacionales de la Luiss Guido Carli, cree que no existe ningún proteccionismo y recuerda que las ventas italianas han sido mayores que las compras. “En una operación entre privados no cuenta la nacionalidad del accionista, ya que variará con el tiempo. El control de la empresa se ejecuta con la normativa”, señala. Ahora es el turno de Alitalia, de la que la compañía emiratí Etihad ya tenía el 49%. En la operación de administración controlada del Estado subyace el plan de vender una compañía más reducida a Lufthansa. En el Gobierno, de nuevo, hay voces que rechazan esa idea para una empresa con el nombre del país y la bandera tricolor.

Fe de errores

En una versión anterior se decía que la aerolínea Etihad era "saudí", cuando en realidad es emiratí. Se trata de una de las mayores aerolínea de los Emiratos Árabes y tiene su base principal en Abu Dhabi.

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