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Los visados por inversiones captan 2.157 millones y atraen a millonarios chinos y rusos

El Gobierno ha autorizado permisos a 27.301 individuos, contando familiares, a cierre de 2016

Inversores inmobiliarios en la urbanización La Zagaleta, de Marbella.
Inversores inmobiliarios en la urbanización La Zagaleta, de Marbella.

El Gobierno introdujo a finales de 2013 una ley que permitía obtener la residencia en España siempre que se hiciese una inversión o se tratase de un profesional cualificado. Tres años más tarde, se ha cuadriplicado el número de inversores acogidos al conocido visado de oro, hasta los 2.236 inversores, y se han captado 2.157 millones en inversiones, lo que supone triplicar lo obtenido en 2014. De esta cifra, el 72% se corresponden con compras inmobiliarias. Los millonarios chinos y rusos suman el 59,4% de la inversión total. Entre inversores, profesionales y familiares, el número de autorizaciones asciende a los 27.301 individuos. 

Las fortunas chinas y rusas son las que más se han aprovechado de esta regulación desde su entrada en vigor en septiembre de 2013. Según los datos de la Secretaría de Estado de Comercio, sin contar con sus parientes, 714 ciudadanos de China han obtenido un visado de oro tras haber invertido 716 millones de euros entre activos inmobiliarios, financieros y proyectos empresariales. A muy corta distancia figuran los nacionales rusos, que han acumulado 685 autorizaciones por un desembolso de 567 millones de euros.

Los visados por inversiones captan 2.157 millones y atraen a millonarios chinos y rusos

La llamada golden visa constituye un reclamo a la inversión muy extendido por Europa y que se aplica en países como Portugal, Irlanda, Reino Unido, Francia o Alemania. España se estaba quedando rezagada en la competencia por estos flujos. Así que el Gobierno de Mariano Rajoy puso en marcha la suya, y en 2013 legisló la posibilidad de que los extranjeros de fuera de la UE pudiesen conseguir el permiso de residencia y trabajo en España a cambio de inversiones o siempre que fuesen investigadores, trabajadores cualificados o empleados de una empresa que se trasladasen a España.

Reparto entre la costa, Madrid y Barcelona

Los permisos de la ley de emprendedores se elevan a 12.891, a los que se suman 14.410 de familiares. No solo han servido para atraer rusos a la costa y chinos a Madrid y Barcelona. El mayor número de permisos va a profesionales cualificados: 5.315 entre los que sobresalen 665 venezolanos, 530 chinos o 453 estadounidenses. También abundan los expedientes por traslado intraempresarial: 3.551 dominados por estadounidenses y chinos. Por último, figuran los visados de formación o investigación: 1.483 encabezados por colombianos, indios, chinos, mexicanos e iraníes.

500.000 euros en vivienda

En el supuesto de las inversiones, el beneficiario tan solo tiene que acreditar un desembolso igual o superior a 2 millones de euros en deuda pública española; o bien un millón en acciones, participaciones o depósitos radicados en España; o bien la adquisición de un inmueble sito en territorio nacional por valor de al menos 500.000 euros. También se acepta como inversión un proyecto empresarial que genere empleo, tenga un impacto relevante en la región donde se desarrolle o conlleve una aportación significativa a la innovación tecnológica o científica. En todo caso, el solicitante ha de certificar que no tiene antecedentes penales y que cuenta con los recursos económicos para mantenerse (unos 2.130 euros al mes más otros 530 euros por familiar).

Los visados por inversiones captan 2.157 millones y atraen a millonarios chinos y rusos

Durante el primer año y medio en el que la norma estuvo en vigor, solo se captaron medio millar de inversores por un importe de unos 700 millones. La evolución no fue la esperada, e incluso Portugal consiguió atraer más inversores. Por eso, en 2015 el Ejecutivo suavizó los requisitos y permitió que también entrasen bajo este visado parejas, ascendientes y mayores de edad dependientes. Además, abrió la mano para que este permiso se pudiese renovar cada cinco años en lugar de cada dos. Y se facilitaron todos los trámites, hasta el punto de que se deja hacer la renovación de la residencia sin necesidad de demostrar siquiera que se ha pisado suelo español. Con un representante basta para ampliar el visado o incluso para solicitarlo por primera vez. “Todo esto parece lógico si lo que se busca es simplemente recabar inversiones”, subraya una fuente gubernamental. En definitiva, se trata de una forma fácil de acceder a todo el espacio Schengen de libertad de movimientos en Europa.

¿Y cuál es el balance al término de 2016? Las cifras han mejorado. El número de inversores se ha cuadruplicado hasta los 2.236, de los que 2.097 son por compras inmobiliarias, 94 por inyecciones de capital y 40 por proyectos empresariales. El importe de la inversión remonta hasta los 2.157 millones, tres veces más que en 2014. Por categorías, 1.554 millones se destinaron a adquisiciones de viviendas, locales o suelos; 495 millones a iniciativas empresariales creando 1.952 puestos de trabajo directos y 108 millones a activos financieros.

En el capítulo de la inversión en bienes raíces, los colectivos chinos y rusos copan el ranking de largo al acaparar cada uno un tercio de las compras, esto es, 702 y 640, respectivamente. De los 1.554 millones invertidos, los chinos han gastado 489 millones y los rusos, 501 millones. Es decir, de media los chinos se dejan 696.000 euros por cabeza y los rusos, 783.000 euros.

¿Y dónde compran más propiedades? Casi la mitad de las transacciones se produjeron en Barcelona, con 893, seguida por Málaga, con 348, Madrid, con 306 y Alicante, con 151.

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