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El fundador de Uniqlo: “Barcelona es una ciudad muy creativa e innovadora”

Tadashi Yanai explica a EL PAÍS que busca artistas locales modernos para alimentar el proceso creativo de la marca que quiere batir a Zara

Presentación de Uniqlo en Nueva York

Tadashi Yanai es una de figura escurridiza para el ojo público. El empresario japonés y creador de Uniqlo tiene un perfil algo más visible que el de otros millonarios —por ejemplo, sería todavía más inaudito ver en un evento a Amancio Ortega, dueño de su competidor Inditex—. Pero Yanai no es muy dado a los baños de masas ni a las conferencias. Sin embargo, el fundador, consejero delegado y presidente de la cadena Uniqlo no solo se dejó ver la noche del miércoles en Nueva York en el marco de una presentación de su marca de ropa. No solo acudió, sino que además habló distendido sobre el secreto de su éxito.

Tadashi Yanai, fundador de Uniqlo
Tadashi Yanai, fundador de Uniqlo

“Espero no haber sido muy aburrido”, comentó tras exponer la filosofía y la visión con la que dirige la compañía de indumentaria desde que abrió una pequeña tienda en Hiroshima en 1984. Uniqlo  está a punto de desembarcar en España como un paso más en la ambiciosa estrategia que Yanai tiene diseñada para dominar la industria. La compañía, famosa por su ropa de colores y formas básicas, se instalará en un local de cuatro plantas que espera estrenar en otoño en el Paseo de Gracia de Barcelona.

El empresario japonés ni siquiera rechazó pararse unos minutos tras finalizar su discurso. En una breve conversación informal con EL PAÍS tras el evento, no ocultó su entusiasmo con el proyecto incipiente en España. “Barcelona es una ciudad muy creativa e innovadora”, comentó en inglés, “y muy artística”. Tadashi Yanai llevaba puesta una de esas camisas de cuello alto negra como las que lucía Steve Jobs en las presentaciones de Apple pero bajo una chaqueta, también.

“No vemos la hora de abrir”, reiteró. El ejecutivo nipón fue más allá incluso y dijo que esta riqueza cultural de Barcelona será de gran utilidad para alimentar inspirar a los diseñadores que tiene en Tokio, Nueva York, París, Londres, Los Ángeles y Shanghái, dedicados a recopilar información y trasladarla al producto. “Es lo que espero”, señaló, “por eso queremos dar con artistas locales modernos”.

Tadashi Yanai es menudo. Por su apariencia física podría tener menos de 60 años, aunque en la realidad le quedan dos para llegar a los 70 años. Es el segundo hombre más rico de Japón, según la clasificación de Forbes, y el 60 del mundo. Sus 15.900 millones están muy lejos de Amancio Ortega, su rival a batir en el negocio de la moda, que con un patrimonio estimado en 71.300 millones de dólares es el cuatro más acaudalado del planeta.

Oportunidades de crecimiento

Fast Retailing, el conglomerado que hace de paraguas de Uniqlo, es también dueña de las cadenas de ropa J Brand y Theory. Su objetivo era ser la mayor compañía de apparel del mundo en 2020. Pero las cosas no son tan fáciles en la industria del comercio minorista, especialmente en Estados Unidos. Por eso va a la búsqueda de nuevas oportunidades para crecer. En su caso, además, juega en contra la apreciación del yen.

Yanai ve en España una ubicación perfecta para introducir el concepto Life Wear, como define a la ropa que desarrolla la marca a base de telas de alta tecnología que pueden encontrarse en la pantalla del iPhone o en las alas de un Dreamliner, el avión más moderno de Boeing. Las prendas de Uniqlo son simples, con un diseño que parte desde lo más sencillo y concebidas para que puedan llevarlas cualquiera.

La presentación en Nueva York no fue casual, porque es el lugar donde nació el fenómeno de la moda. Yanai explicó que la digitalización del consumo obliga a transformar su modelo de negocio. El futuro, dijo, pasa por hacer un producto a la medida del cliente. Para eso habla de “comprimir el espacio, el tiempo y la distancia” trabajando estrechamente con sus distintos centros creativos.

John Jay, responsable creativo de Uniqlo, explica que “se trata de evoluciona o desaparecer” en ese proceso de cambio constante. “El propio sentido de la ropa está cambiado”, advierte. La tentación en esta evolución, explica, es actuar como diseñadores industriales. “La funcionalidad siempre viene primero”, admite, “por es importante que entendamos también la parte emotiva del diseño”.

“Nuestro producto se ha beneficiado de todos los elementos contextuales de la historia de la indumentaria desde que se utilizó por primera vez para proteger al hombre de la naturaleza”, reflexiona Tadashi Yanai, “ahora que estamos en una sociedad orientada en la información, debemos ser capaces de celebrar todos los diferentes estilos de vida con los que se expresa la gente”.

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