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ANÁLISIS

Saliendo de la esclerosis

Los vientos proteccionistas en el ámbito global pueden afectar a Europa más que a otras regiones

Crecimiento anualizado del 2% en el último trimestre, niveles de confianza cercanos a máximos históricos, producción industrial y exportaciones en aumento, indicadores de consumo fuertes, tasa de paro cayendo desde hace más de tres años… No se trata de una Arcadia imposible, sino de los indicadores recientes de la eurozona, que no está respondiendo a la narrativa de esclerosis y decadencia de la que tanto se ha hablado desde dentro y fuera de Europa.

La recuperación se asienta en factores que llevan ya presentes varios años. Por un lado, el margen amplio de crecimiento tras la crisis, que elevó la tasa de desempleo al 12% e hizo caer la inversión casi un 15% respecto a su nivel en 2008, era muy amplio; por otro, las condiciones monetarias han sido muy favorables desde al menos 2012, de forma que han eliminado prácticamente el riesgo de deflación y han llevado a la recuperación del crédito; además, en los dos últimos años la política fiscal dejó de ser contractiva tras un largo periodo de ajuste. A todo ello se une una recuperación del comercio internacional en la segunda mitad de 2016 que está tirando de las exportaciones.

De este modo, y tras crecer la eurozona un 1,9% en 2015 y un 1,7% el año pasado, se espera que lo haga en torno al 1,6% anual durante el próximo bienio. Cifras que no parecen excesivas, pero que están por encima de su crecimiento potencial (no olvidemos que su población está estancada). En PIB per capita ya recuperó en 2015 los niveles de 2008 y, si comparamos el PIB por población en edad de trabajar, que es una buena aproximación al uso de los recursos productivos de una economía, estamos un 21% por encima del nivel de 1999 (el mismo progreso que el experimentado por EE UU).

Evidentemente, este panorama no está exento de riesgos, y los últimos años aconsejan ser especialmente cautos. Los vientos proteccionistas en el ámbito global pueden afectar a Europa más que a otras regiones, dado que su economía es más abierta. La inflación está repuntando, aunque en principio sólo se trata de una vuelta a la normalidad y la inflación subyacente es aún baja. El casi estancamiento de la economía italiana inquieta y los problemas de Grecia aún están sin resolver, como ponen de manifiesto los desacuerdos recientes entre el FMI y el Eurogrupo.

Pero el riesgo mayor es el político, que va a estar muy presente en los próximos 12 meses, ya que varios partidos políticos están proponiendo la salida del euro o de la Unión como solución a todos los problemas. Quizás es una ironía del destino que estas propuestas estén en auge cuando se hace más patente la recuperación económica. Aunque también es otra ironía que las “soluciones” de corte más populista hayan llegado antes a los países anglosajones, los más críticos con la esclerosis europea.

Miguel Jiménez González-Anleo es analista de BBVA Research.