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Bruselas investiga si Meliá ofrece precios distintos según el país del cliente

La Comisión estudia los acuerdos de la cadena con operadores turísticos tras recibir denuncias de usuarios

Fachada del hotel Meliá de Hanoi, Vietnam.
Fachada del hotel Meliá de Hanoi, Vietnam. Bloomberg

El mayor grupo hotelero español se encuentra bajo el radar de Bruselas. Las autoridades de Competencia investigan si Meliá fijó precios diferentes según la nacionalidad o el país de residencia de los clientes, lo que en caso de confirmarse violaría las normas europeas y expone a la compañía a recibir una multa. "La Comisión acoge favorablemente la iniciativa de los hoteles para desarrollar e introducir mecanismos innovadores de fijación de precios que maximicen la ocupación de las habitaciones, pero ni los hoteles ni los operadores turísticos pueden discriminar a los clientes en función de su ubicación", afirma el comunicado del Ejecutivo comunitario.

Bruselas estudia si los acuerdos de Meliá con los principales operadores turísticos europeos (Kuoni, REWE, Thomas Cook y TUI), incluyen cláusulas que impidan a los clientes de determinados países ver la disponibilidad real del hotel o reservar habitaciones a los mejores precios, tal y como han denunciado algunos usuarios. Ese pacto podría ir además contra las reglas del mercado único europeo, al dividirlo en función de dónde esté el consumidor, advierte la Comisión. El grupo Meliá ha recibido ya el aviso de que está siendo investigado por esta cuestión, y ha respondido con un comunicado en el que muestra su esperanza en que se llegue a "una resolución rápida" que confirme "la ausencia de conductas contrarias a los derechos de los consumidores europeos".

El Ejecutivo comunitario ya realizó una investigación similiar al parque temático Disneyland Paris hace año y medio después de que recibiera quejas de usuarios. Las pesquisas las llevó a cabo entonces el área de Mercado Único, y confirmaron que la empresa aplicaba tarifas más elevadas a familias alemanas o británicas que a las belgas o francesas pese a que en su web les anunciaba que se trataba de la mejor oferta disponible. Como consecuencia de la presión de Bruselas, Disneyland París modificó su política de reservas para evitar discriminar a los clientes por su lugar de residencia o nacionalidad.

En paralelo, la Comisión ha anunciado este jueves que investiga a las empresas de electrónica Asus, Denon & Maranz, Philips y Pioneer por impedir a los vendedores online establecer sus propios precios en productos como electrodomésticos u ordenadores portátiles. También examina si las empresas de videojuegos Bandai Namco, Capcom, Focus Home, Koch Media y ZeniMax establecieron un sistema de bloqueo geográfico que limitara el uso de determinados videojuegos a varios países mediante claves, lo que impediría al usuario utilizarlos en otros Estados de la UE.

"El comercio electrónico debería dar a los consumidores una mayor variedad de bienes y servicios, así como la oportunidad de realizar compras a través de las fronteras. Las tres investigaciones que hemos abierto hoy se centran en prácticas en las que sospechamos que las empresas están tratando de negar estos beneficios a los consumidores", señaló la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager.

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