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“Queremos que Argentina llegue a 2019 con nueve millones de turistas”

El país sudamericano proyecta un crecimiento del 36,6% al final del actual periodo del Gobierno Macri

El ministro de Turismo de Argentina, Gustavo Santos, este martes en Madrid.
El ministro de Turismo de Argentina, Gustavo Santos, este martes en Madrid.CARLOS ROSILLO

El desempeño de las economías de Argentina y Brasil decide de qué lado de las cataratas de Iguazú cae más agua. Durante la paridad del peso con el dólar, los argentinos preferían visitar el parque natural —en la frontera de ambos países— desde la parte brasileña por ser más barata. Tras la crisis económica de 2001, el flujo de turistas se invirtió hasta llegar al punto intermedio actual: visitantes que se alojan en Puerto Iguazú (Argentina), pero cruzan a Brasil y Paraguay para comprar combustible y alimentos, según informan medios locales. Para el ministro argentino de Turismo, Gustavo Santos, esto no representa necesariamente un problema. “No vamos a evitar que nuestros ciudadanos viajen a donde quieran”, afirma en referencia a la tasa del 35% para compras y operaciones turísticas en el exterior fijada durante el kirchnerismo. La apuesta del nuevo Gobierno es por la liberalización.

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A su paso por Madrid para asistir a la Feria Internacional de Turismo (Fitur, que empieza hoy y termina el domingo), de la cual Argentina es el socio principal este año, Santos enumera las medidas para fortalecer el sector en el Gobierno de Mauricio Macri, que ya cumple más de un año. La meta es exigente para un país con 5,7 millones de turistas anuales. “Queremos llegar a nueve millones a finales de 2019 [cuando termina el actual mandato]”, proyecta el ministro, un crecimiento del 36,6% en tres años.

Tras levantar la tasa del 35% —que buscaba mantener a los turistas locales dentro de sus fronteras— y suprimir el IVA del 21% en el hospedaje para los extranjeros, la gran jugada del macrismo para impulsar la industria, explica Santos, es permitir la entrada de las aerolíneas de bajo coste que permitan una reducción de los altísimos precios en los vuelos nacionales.

Un boleto entre Buenos Aires y San Miguel de Tucumán (la cuarta ciudad del país, a unos 1.000 kilómetros al noroeste de la capital) cuesta cerca de 300 euros comprado con anticipación, un precio que puede llegar a doblarse y aun a triplicarse dependiendo del plazo con que se adquiera. “La llegada de cinco empresas va a mejorar y diversificar nuestro mercado aeronáutico”, afirma Santos. “Las firmas se van a registrar como empresas argentinas que crearán beneficios para todos, incluso los trabajadores”, agrega. Los sindicatos de las estatales Aerolíneas Argentinas y Austral, nacionalizadas durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, opinan lo contrario y su movilización amenaza con ralentizar la puesta en marcha de las nuevas compañías.

Argentina tiene más turistas por año (5,7 millones) que República Dominicana (5,6) y Colombia (3), según la Organización Mundial del Turismo, pero los ingresos del sector en cada país son prácticamente los mismos. “Esta situación se da por la distorsión en los tipos de cambio [de la antigua Administración]”, explica Santos. “La mayoría de nuestros ingresos pasaban a un mercado marginal porque no se registraban”, agrega en alusión al cepo cambiario, que desviaba las operaciones al mercado negro. Dentro del gran paquete de medidas para liberalizar la economía, Macri levantó la restricción en el cambio de la moneda. Pero esto no ha impedido que los altos costos del país, con una inflación del 40% en 2016, la más alta en 25 años, siga desangrando el gasto turístico y con ello la balanza de divisas (entran pocas, salen muchas).

Pese a que los argentinos prefieren la uruguaya Punta del Este sobre Pinamar en el verano, las playas de Brasil y Chile sobre las propias, el turismo exterior le ha permitido tomar aliento al país. Santos destaca el incremento de visitantes de Europa (8%), Estados Unidos (16%) y China (20%), así como la recuperación de Brasil (38%), cuya economía lleva dos años de recesión. “En el tercer trimestre de 2016 crecimos un 18% interanual”, señala, “las cifras del primer año han sido positivas”. Delante tiene todo el potencial del país, pero hace falta ver de qué lado de la frontera hará la economía que caiga más agua.

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