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Banco Azteca se pone en forma

La entidad financiera del grupo Elektra se reorganiza para reducir la morosidad y reiniciar su expansión

Una sucursal de Banco Azteca en la Ciudad de México.
Una sucursal de Banco Azteca en la Ciudad de México.

Ricardo Salinas Pliego vio cómo se esfumaba casi la mitad de su fortuna en julio del año pasado. El magnate mexicano perdió más de 5.900 millones de dólares tras el desplome del valor de mercado de sus dos principales empresas, el canal de televisión TV Azteca y la red de tiendas minoristas Elektra. Banco Azteca, el brazo financiero de Grupo Elektra, se ahogaba con una cartera de créditos vencidos que superaba el 9%. del total. En medio de la debacle, Salinas Pliego dio un paso atrás, asumió las pérdidas y cerró en 12 meses alrededor de 180 sucursales. La cirugía fue dolorosa, pero le devolvió la salud a la empresa. La entidad bancaria diversificó su clientela y mantuvo su apuesta por la base de la pirámide en América Latina, un mercado de 400 millones de clientes y con un potencial de 759.000 millones de dólares, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“El año 2015 fue de transición para la empresa, la depuración de su cartera ha sido exitosa, aunque no se puede decir todavía que han terminado”, explica Luis Willard, analista de GBM. Willard añade que el ajuste vino después de un crecimiento acelerado del número de clientes entre 2012 y 2014 al enfocarse en nichos más allá de los créditos para el consumo como financiamiento para pymes, emprendedores y grupos de inversores. La búsqueda de nuevos sectores del mercado provocó que una cartera vencida que solía estar entre el 5% y el 6% se elevara a niveles superiores al 10%.

La empresa ha podido reducir su provisión para riesgos crediticios a la mitad

Grupo Elektra decidió ser más cauteloso al otorgar los créditos, depuró la cartera vencida e hizo cambios en la dirección, con el fichaje del exdirector de Banorte —el tercer grupo financiero más grande de México— Alejandro Valenzuela, como nuevo vicepresidente del consejo de administración. “Ha sido una nueva estrategia que se concentra más en la parte bancaria y en los créditos de calidad, no tanto en la cantidad de préstamos otorgados, sino en una cartera de mayor calidad, sana y que a largo plazo puede ser más redituable”, señala Martín Hernández, especialista de Signum Research. El saneamiento se ha traducido en que la provisión para riesgos crediticios en los nueve primeros meses de 2016 se ha podido reducir a más de la mitad. Eso significa que, a pesar de una caída del margen de beneficio bruto de un 8,5%, la entidad ha llegado al 30 de septiembre con unos ingresos de 19.911 millones de pesos (alrededor de 1.055 millones de dólares), un 5,6% superior al mismo periodo de 2015.

Banco Azteca es relativamente joven, se estableció en 2002 y se extendió rápidamente de la mano de la red de tiendas de Elektra en México. En tan sólo un año abrió 821 sucursales, 813 de ellas en los establecimientos de su empresa hermana. La sinergia formalizó transacciones que ya tenían cabida hacía tiempo atrás, sobre todo el otorgamiento de créditos comerciales.

Banco Azteca se pone en forma

Actividad regional

En 2005 llegó a Panamá y se convirtió en el primer banco mexicano con oficinas fuera del país. En el extranjero, el banco tiene actividades en Guatemala, Honduras, El Salvador, Panamá y Perú, además de haber probado sin mucho éxito un par de experimentos en Argentina y Brasil. Su salida de los dos gigantes sudamericanos no tuvo efectos significativos en sus resultados al representar operaciones demasiado pequeñas. Grupo Elektra está ahora a la cabeza de la región como proveedor de servicios financieros y comercio especializado, y, mediante la adquisición de Advance America en 2012, logró dominar los préstamos no bancarios de corto plazo en EE UU.

Con el tiempo y el crecimiento de la firma llegaron los competidores, principalmente BanCoppel y Banco Famsa, que imitaron el modelo de negocio y se aventuraron también en el mercado latinoamericano y de los hispanos en Estados Unidos. Las principales ventajas de Banco Azteca sobre sus rivales es una gestión de cartera menos agresiva, con niveles de morosidad más bajos, y una porción más grande del mercado, que le permite negociar con mayor influencia sobre las tasas de interés y fijar los precios de los productos que ofrecen. “Entienden bastante bien lo que hacen, porque fueron los pioneros en el segmento de la población al que van dirigidos”, apunta Willard. “Su gran innovación fue fraccionar la paga de los créditos semanalmente”, agrega.

El objetivo ahora es concentrarse en crear una cartera de mayor calidad y más rentable

Los “abonos chiquitos”, una fórmula popularizada por Elektra varios años antes de la fundación del banco, permitieron compensar la incertidumbre laboral de sus clientes tradicionales, personas con un nivel de ingresos medio-bajo y bajo, para que pudieran cubrir el pago de los créditos que recibían. El grupo pudo diferenciar así el modelo de negocio —que adaptaron de los grandes almacenes— y llevarlo a un sector social históricamente marginado que representa el 51.3% de la población, según datos de la CEPAL, y que aún tiene un acceso muy limitado a los servicios bancarios.

“Me ha ayudado mucho, con otros bancos tuve que cerrar mis cuentas y perdí dinero porque no podía mantener un saldo mínimo”, relata el taxista Óscar Díaz, de 47 años, quien tiene un “guardadito”, como se llama a las tarjetas de débito del banco. Díaz subraya que sus familiares se han beneficiado de los trámites para abrir los créditos —presentar una identificación oficial, un comprobante de domicilio y no tener antecedentes de impagos— porque son muy accesibles y porque no pagan ningún tipo de comisión, incluso si no utilizan la tarjeta por varios meses o años.

La dirección del grupo no ha anunciado planes para incursionar en más mercados internacionales ni si irá a por otros sectores sociales de México, donde está el núcleo del negocio, algo de lo que se especuló con la llegada de Valenzuela a la firma. Banco Azteca es el noveno banco más grande del país por ingresos y número de clientes. “Los riesgos que enfrentan son iguales a los del resto y están asociados al entorno macroeconómico: a los cambios en las tasas de crecimiento y de interés”, indica Hernández. Los analistas concuerdan en que la compañía está lista para competir con “los grandes” y para penetrar más en la base de la pirámide, donde aún existe un campo de expansión importante.