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OPINIÓN

Draghi y la inflación

España necesita reducir su elevada dependencia de financiación externa y debe exportar más

Mario Draghi, en Francfort.
Mario Draghi, en Francfort. AP

Mario Draghi creó ayer con su rueda de prensa cierta confusión en los mercados. Dijo que no se había discutido sobre la prórroga de la compra de bonos y que su previsión es que la inflación va a aumentar. Los inversores reaccionaron vendiendo bonos anticipando el final de las compras. Luego aclaró que en diciembre tomarán la decisión sobre la prórroga de las compras de bonos, que nadie en el Consejo del BCE está pensando en parar de comprar y cuando lo hagan, será gradualmente. La inflación subirá, porque tras el anuncio de la OPEP de recortar su producción, no es previsible que los precios del petróleo se desplomen hasta niveles de 30 dólares como sucedió hace un año.

Pero Draghi volvió a mostrar su preocupación y remarcó que no hay ningún indicio de repunte de la inflación subyacente, que es la relevante para un banco central. La inflación de servicios, que refleja mejor el componente estructural de inflación, sigue clavada en el 1% a pesar de las masivas compras de deuda del BCE. Y la inflación de bienes industriales está estancada. La debilidad del comercio mundial tras el frenazo en seco de las importaciones de países emergentes, principalmente China, y el 10% de depreciación del yuan chino contra el dólar desde el verano de 2015 explican la deflación en el comercio mundial.

Los precios de exportaciones de bienes españolas han caído 1% en 2016 y las exportaciones en euros crecen un anémico 1%. En 2007, crecían el 9%. Y en 2011, el 15%. La provincia de Palencia, donde está la fábrica de Renault que no se cerró gracias al denostado Plan E, explica el 100% del crecimiento de nuestras exportaciones. En 2018 el Tesoro Público español tendrá que emitir unos 300.000 millones de euros de bonos y el BCE no comprará los 80.000 millones que nos va a comprar en 2016.

España necesita reducir su elevada dependencia de financiación externa. Para eso necesitamos que nuestras exportaciones crezcan con más intensidad, ahorrar, generar superávit con el exterior y reducir la deuda externa. Y además España necesita invertir para crear empleo y reducir la tasa de paro, especialmente juvenil.

Por eso Draghi advierte de que los riesgos siguen a la baja, por eso van a prolongar las compras en diciembre y por eso pide aumentar la inversión pública en Europa. Si aumenta la inversión, aumenta el empleo, aumentan los salarios, aumenta la recaudación y disminuye el déficit. Más necesario aún ahora que Rajoy ha reconocido que se ha pulido la hucha de las pensiones.

Por fin vemos señales de vida inteligente en el PSOE que va a evitar unas terceras elecciones. La clave es conseguir mayoría en el Congreso para que España se sitúe junto con Hollande y Renzi para aprobar un plan de inversión europeo financiado con eurobonos. La abstención es muy dura para los socialistas. ¿Pero cómo le explicarían a nueve millones de pensionistas, la mayoría votantes suyos, que vayan a votar por tercera vez con su hucha vacía?

Mariano Rajoy tendrá un Gobierno bizcochable y el Parlamento tendrá el control.