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El Gobierno alemán y el Deutsche Bank se ven obligados a desmentir los rumores de rescate

La acción retoma el vuelo tras vender el negocio de seguros británico Abbey Life por 1.000 millones

Deutsche Bank lucha por superar la larga crisis de la que parece incapaz de salir. La entidad y el Gobierno alemán se vieron obligados el miércoles a desmentir un plan de rescate público. La acción del banco, en mínimos desde los años ochenta los últimos días, remontó tras anunciar la venta de su negocio de seguros en Reino Unido por 1.000 millones de euros. Pero los problemas del Deutsche –y de la banca alemana y europea- continúan. Lo reconoció el Credit Suisse, que ve al sector en una “situación muy frágil”.

Sede de Deutsche Bank en Frankfort
Sede de Deutsche Bank en Frankfort Getty Images

La jornada fue movida para el Deutsche Bank. Comenzó con la entrevista de John Cryan, el británico que se hizo cargo del banco el año pasado, que salía al paso de los rumores de los últimos días. Negaba que hubiera pedido apoyo a la canciller Angela Merkel o que fuera a hacerlo en el futuro. “Las ayudas del Estado no son una opción”, dijo al tabloide Bild.

Draghi se descarga de culpas

Mario Draghi pisó el miércoles territorio hostil. El presidente del Banco Central Europeo visitaba por primera vez el Parlamento alemán. Allí le esperaban con caras largas algunos diputados que responsabilizan al italiano de los males que aquejan al sector financiero, del castigo que sufren los ahorradores e incluso, como llegó a decir el ministro Wolfgang Schäuble, del ascenso de los populistas antiinmigración. Draghi defendió su política de bajos tipos de interés y, sobre todo, se quitó toda responsabilidad por la crisis que atraviesa el Deutsche Bank. “Si un banco representa un riesgo sistémico para la eurozona, esto no puede deberse a los tipos de interés. Deber tener que haber otras razones”, dijo.

Pero los intentos de Cryan por despejar los temores que rodean al primer banco alemán no surtieron efecto. Die Zeit informó en su versión online que el Gobierno alemán prepara un plan de ayudas de urgencia. Según fuentes no identificadas citadas por este medio, funcionarios en Berlín, Bruselas y Fráncfort preparan un mecanismo de apoyo que entraría en vigor si el Deutsche se ve incapaz de captar en el mercado el capital suplementario que podría necesitar para hacer frente a sus problemas judiciales en EE UU.

El plan, previsto para una situación de necesidad extrema, incluiría dar garantías para vender en condiciones ventajosas partes de la entidad, o incluso la entrada del Estado en el accionariado del Deutsche, con un porcentaje del 25%.

Pasó poco tiempo antes de que el Ministerio de Finanzas desmintiera esta información y descartara rotundamente cualquier plan de ayudas públicas. “La noticia es falsa. El Gobierno no prepara ningún rescate. No hay motivo para esta especulación. El banco lo ha dicho claramente", respondió una portavoz del ministerio a través de un comunicado.

"La cuestión de un aumento de capital no nos la planteamos. Cumplimos todos los requerimientos necesarios, y trabajamos duro para que esto siga siendo así si se endurece la normativa", había dicho Cryan en el Bild. "La situación del banco es mejor de la que se percibe fuera", según el máximo ejecutivo del Deutsche Bank.

Al margen de rumores y desmentidos, la entidad logró el miércoles un poco de oxígeno al anunciar un acuerdo de venta de su negocio de seguros británico Abbey Life por 935 millones de libras (algo más de 1.000 millones de euros). La noticia contribuyó a que la acción del banco abandonara los mínimos de estos últimos días. Cerró en 10,85 euros, un 2,35% más que el día anterior.

La venta de los seguros a Phoenix Life aún puede complicarse para el Deutsche, ya que aún requiere el visto bueno de las actividades regulatorias. Si sale adelante, la operación permitirá a la entidad mejorar los niveles de calidad de su capital, pero también generará unas pérdidas previstas antes de impuestos de 800 millones de euros por el deterioro del fondo de comercio.

Cryan asegura que la multa de 14.000 millones de dólares (12.500 millones de euros) a la que hace frente en EE UU por su uso de las hipotecas basura durante la crisis de financiera de 2008 quedará finalmente en una cantidad mucho menos. "Desde el principio estaba claro que no íbamos a pagar esa suma. Damos por hecho que el Departamento de Justicia negociará de una forma justa con nosotros, tal y como ha hecho con otros bancos estadounidenses", aseguró.